Obras sobre papel de Antonio Saura, propiedad de la Fundación Alcort

Esta exposición, que puede visitarse del 19 de diciembre de 2008 al 31 de enero de 2.009 en la Fundación Alcort de Binéfar es, en primer lugar, una ocasión de volver a reencontrarnos con la exultante creatividad que tenía nuestro paisano Antonio Saura, fallecido hace diez años; pero también una celebración del coleccionismo, pues está formada por piezas propias de esta institución, inaugurada en mayo de 2006 y que desde entonces viene realizando una extraordinaria labor de divulgación, mecenazgo y coleccionismo artístico. Tal como cuenta su presidente, Miguel Ángel Córdoba, en el catálogo publicado con motivo de esta exposición, los dos artistas de quienes ha ido comprando más cantidad de obras son Victor Mira y Antonio Saura: al primero ya le dedicaron una exposición en 2006, así que ahora era el momento de mostrar las cuarenta y dos piezas que posee, todas ellas en papel. No están representadas todas las etapas de la trayectoria del artista como autor de dibujos y estampas, pero sí algunas de las más señaladas. Por ejemplo hay en una vitrina cinco pequeños dibujos de la famosa serie temática sobre “Damas”, que fue objeto de una exposición monográfica en la Fundación Juan March y en la Galería Malborough de Madrid en 2005; también la serie titulada “Moi”, formada por dieciocho litografías basadas en unas fotos del artista que fue expuesta en la galería Zaragoza Gráfica también en 2005; lo mismo que la suite de cinco litografías y zincografías “Dora Maar revisitada”, que son reinterpretaciones a partir de un famoso retrato pintado por Picasso, o la titulada “Un chair d’ombre”, formada por cinco litografías. Pero desde mi punto de vista el material más sorprendente de la exposición, aparte de otras obras sueltas, es la serie de seis aguafuertes, cada uno de los cuales consta de nueve viñetas eróticas, titulados “L’odeur de la sainteté”, que Saura realizó en París en 1975 a partir de antiguas fotografías pornográficas donde aparecen copulando un hombre vestido de cura y una mujer vestida de monja. Lo mismo que el resto de la colección de la Fundación Alcort, estas piezas podían verse hasta ahora en el excelente catálogo on line colgado en su página web (www.fundacionalcort.com); pero como bien indica en el catálogo de la exposición su comisario, Ricardo García Prats, lo novedoso es que en esta publicación se han reproducido además los materiales que hay en el interior de las carpetas, es decir, aquellas antiguas fotos de placas de cristas que inspiraron a Saura, los textos en francés que sobre ellas escribió Fernando Arrabal, y seis estupendas aguadas del artista altoaragonés, cada una de las cuales remeda directamente la foto en cuestión. Sabíamos que Antonio Saura era un artista de series, de temas reiterados, de repeticiones obsesivas; pero aquí su brío expresionista aparece por una vez cargado de humor, de picaresca, con personajes de grandes bocas sonrientes, con lenguas y sexos al aire. Es un material estupendo para contrarrestar la más conocida veta brava y sombría de nuestro artista, que tanto predominó en la gran exposición “Saura en las colecciones aragonesas”, con la que se inauguró la nueva sala de exposiciones del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza en 2004, curiosamente no citada por García Prats al final de su texto, cuando habla de Saura y Aragón. Mis felicitaciones a él y a la fundación Alcort: que sigan adelante con la labor de coleccionismo, de mecenazgo de nuestros artistas patrocinándoles proyectos, y de interesantísimas exposiciones temporales, como esta excelente muestra de obras de Saura sobre papel.