En la galería A del Arte, desde el 15 de octubre, se expuso una nueva etapa de la pintora Lina Vila titulada Escapar a la biografía, con obras hechas desde hace año y medio. Prólogo de Fernando Sanmartín con el aclarador título de Nueva etapa de Lina Vila. El conjunto de lo exhibido contiene una sinceridad radical, algo que agradecemos, de ahí diferentes temas que aborda con la conocida maestría técnica y el muy alto dominio de la línea, siempre al servicio de obras con lápiz, punta seca, óleo sobre papel, acuarela, tinta y tres cuadros de gran formato como serie titulada Sin alas ni plumas. Como un feliz ensayo temático mostrado sin pudor. Esto deseo, esto expongo. Los títulos, asimismo, nos orientan sobre los temas abordados, como En todo y por todo, Sin alas ni plumas, Carencias, Naturalezas muertas, Siempre verano (Resurrección), Abrojos, Desabrimientos, Final de una tarde sol, Punzaduras y Pasatiempos (y vuelta a empezar).
Se puede comenzar con una serie de tres exquisitas obras mediante suaves colores basadas en desnudos masculinos y el contraste con elementos vegetales y plumas en uno. Basta citar el torso masculino como fondo y los cardos en un primer plano, cual contraste entre la belleza masculina y la agresividad vegetal quizá aludiendo al hombre.
La serie Abrojos se basa en numerosas flores de rutilantes colores, a veces con predominio de los oscuros, sobre fondos monocromos o suavemente coloreados. La belleza por la belleza creativa desde la naturalidad temática con altas dosis evocadoras por su propia condición. Vida latiendo sin barreras, como si de la artista emergiera una trepidante felicidad rota en la serie Sin alas ni plumas y en algunos dibujos de la serie Pasatiempos (y vuelta a empezar).
La serie Pasatiempos (y vuelta a empezar) consta de dibujos pequeño formato con lápiz, carbón y acuarela sobre papel. Los temas son muy variados, como, por ejemplo, aves, dos solitarias sillas con dos sombras humanas, rostros femeninos, plumas, insectos, un pie, un rostro femenino gritando, la solitaria vía del ferrocarril, un caracol y alguna figura femenina palpitante de soledad. Aquí, en el conjunto, la pintora se deja arrastrar por el sentimiento con la vitalidad de las sensaciones brincando sin descanso. Como un dejarse llevar a través de la abarcadora temática. Puesto que conocemos muy bien la obra de Lina Vila desde siempre, incluso a la persona vía cierta intuición, ni dudamos en afirmar una singularidad en la serie que nos fascina. Aludimos al concepto tiempo. En algunos dibujos su pasado se vuelve presente y el presente nace como una repentina ola cual caprichosa naturalidad temática dibujada. La idea como intriga transformada en realidad artística.
Queda la serie de gran formato Sin alas ni plumas, basada en tres obras mediante carboncillo, pastel y óleo sobre papel. Siempre sobre fondo blanco, lo cual permite que resalte el tema. Al margen de las grandes plumas volando que caen al suelo con languidez y como fondo troncos de árbol y ramas secas, manera de evocar el invierno y su dureza, en las dos restantes obras tenemos otros protagonistas. En una, la figura femenina sujeta con una mano el rostro de un varón barbado con aire salvaje medio oculto por un antifaz. Buena sugerencia para mostrar el toque dominante en algunos hombres. En otra, la elegante figura femenina, de muy atractivo rostro con expresión de dureza, sujeta con una mano la típica bandeja, sobre la que posa la cabeza de un varón, cuyo rostro está oculto por una máscara. Bandeja que ofrece como delicado regalo a quien sea. Venganza.
Exposición que manifiesta los cambiantes sentimientos de Lina Vila, lo cual parece indicar que en otra exposición se decantará por un tema, y sus variantes, para profundizar sin barreras.