Obras de David Israel

El siete de septiembre se inauguró la exposición David Israel. Así pasa cuando sucede, justo en el espacio de la Obra Social Caja Madrid de Zaragoza, que comprende 59 fotografías, tres esculturas y tres instalaciones.

Nos centramos en las fotografías y obviamos las tres esculturas y las tres instalaciones. Las fotografías son imágenes de las calles de México D.F., que corresponden a la serie Arte público desarrollada entre 2007 y 2010. Siempre color e impresión digital sobre papel fotográfico. La norma, salvo alguna excepción que no altera su concepto, es que una parte del tema, como por ejemplo una banda de la pared fotografiada, sea paralela a cualquiera de los lados del soporte, con lo cual centra la composición general. Por citar dos ejemplos en Zaragoza: lo mismo que el fotógrafo Andrés Ferrer y lo contrario que el fotógrafo Enrique Carbó, con la diferencia de que ambos son artistas fotógrafos, fotógrafos, fotógrafos, fotógrafos. Estamos ante temas, muy fotografiados como tales por otros fotógrafos hace muchos años, demasiados, tipo primeros planos de paredes desconchadas, elementos familiares como sillas y maceta con planta, interiores de almacenes, primeros planos de la puerta de un garaje, las texturas del asfalto, puertas de metal que dan acceso a una vivienda, sábanas colgando, la humildad de un almacén en pleno campo o viejas puertas de madera que acusan el paso del tiempo. Fotografías que como punto de partida son elementales y que nada aportan en cuanto a un espíritu nuevo, a un enfoque singular. Nuestra absoluta decepción si recordamos al excepcional David Israel pintor. No es el primer pintor que, de pronto, coge una cámara fotográfica y, venga, a darle al botoncito, como si fotografiar consistiera en enfocar lo que sea, siempre amparado por prodigiosas facilidades técnicas tipo ordenador y cámaras que sólo les falta dedicarse a la masturbación intensiva. En la última Feria de Arco, acompañado por el profesor de Historia del Arte Jesús Pedro Lorente, ya vimos fotografías perfectas de gran formato realizadas con métodos técnicos inigualables, pero el problema era el resultado: simple derroche técnico sin ideas, sin corazón. Para eso me quedo con un lápiz, una espátula, un pincel, una augusta brocha o el maravilloso utillaje empleado por los escultores.

Espacio para el Arte, Obra Social CajaMadrid, Zaragoza

Número 13

Diciembre 2010
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 27/12/10
Fecha de aceptación: 27/12/10
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