Obras de Asun Valet y Diana Larrea

Acrílicos del 2012, bajo el título Opposite Colours, (Colores Opuestos), exhibidos en la galería Carolina Rojo, del 17 de enero al 17 de febrero, con prólogo de Chus Tudelilla. Título en todas la obras, y de la exposición, pero añadiendo un número para diferenciar. Cuadros, por tanto, pintados con 54 años, como simple rasgo que señala supuesto largo tiempo de práctica creativa.

En varias ocasiones hemos comentado nuestro rechazo sobre la incorporación de frases sin sentido en los cuadros, con ausencia de, al menos, un leve matiz poético, ni digamos cuando estamos ante la absurda aclaración de lo que cualquiera ve. Encima, como un irritante latiguillo vía urticaria espontánea, la reciente hornada de pintores, cada vez menos, con el inglés como gran epopeya idiomática. Veamos las frases y palabras sueltas que Asun Valet incorpora en muchos cuadros, con el agravante de que rompen la composición general porque nunca se acoplan, para transformarse en focos de atención sin lógica, sin un sentido que potencie lo que es cada obra como tal. Frases y palabras sueltas: Bottle Green Shell Pink (Botella Verde Cañoneo Rosado), Scarlet (Escarlata), Emerald Green (Verde Esmeralda), Ultramarine Blue (Azul Ultramar), Light lemon Yellow (Luz Amarillo Limón), Lime Green (Cal Verde) y debajo Lavender Grey (Lavanda Gris), y, para concluir, Vermilion Red (Bermellón Rojo). Queda evidente la nula originalidad de las frases y de las palabras sueltas. Que su edad se le escape tan grave fallo repetido carece de lógica. Quizá pensó en mostrar una variante enfundada en su obra aquí sin sentido, más que conocida en otros artistas pero con enjundia.

Estamos ante cuadros de diferentes tamaños, verticales, apaisados y, en ocasiones, formando dípticos, con lo cual estamos ante una variedad que fusiona con absoluta perfección, en el sentido de que cada parte vive de la otra. Definimos como gran exquisitez dos cuadros con la incorporación de diminutas grapas color cobre que atraen sin posibilidad de cambio. A sumar planos geométricos. En su conjunto, sin olvidar el espacio geométrico, puede indicarse que estamos ante fondos monocromos alterados por planos irregulares en movimiento que trazan dispares ritmos. Planos muy bien integrados con formas personales, mientras que el protagonismo del negro permite la variedad cromática. El absorbente y hermoso vacío general, alterado por las formas, repercute en una sólida obra muy bien compuesta. Permanecemos a la espera de otra exposición sin frases ni palabras, pues estamos ante una buena pintora con énfasis personal.

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Diana Larrea es una artista nacida en Madrid el año 1972 pero muy vinculada con Zaragoza por línea familiar. La galería Carolina Rojo, 28 de febrero al 2 de abril, inauguró la exposición Diana Larrea. Pensar el Arte con obras basadas en tres proyectos realizados en 2008. Exposición comisariada por Chus Tudelilla, con textos suyos en el catálogo, al servicio de una exposición tan limitada por número de obras, tan poco compleja, que ni llegamos a captar la necesidad de un comisariado, como si la artista fuera incapaz de mirar su estudio y unir las tres muy sencillas partes configuradas por la exposición.

El primer proyecto es el vídeo-escenificación Geofagia o La dieta del artista que dura 2 minutos 44 segundos y es un homenaje a Víctor Grippo, autor argentino que, como Goya adoptó a lo largo de su trayectoria el doble papel de desengañado/desengañador, según indica la comisaria. Y sigue: Diana Larrea come tierra, único y último recurso cuando el Estado desprotege a los artistas. Sucede, sin embargo, como ya ocurrió con Goya y tantos otros creadores, que los artistas desterrados saben ver y desvelar en sus obras el engaño. Al público del arte corresponde apoyar su desafío.

El segundo proyecto, ante nuestra perplejidad, nos lo ponderó la propia artista el día de la inauguración. Consta de seis dibujos, tinta y grafito sobre papel, que forman la serie titulada Equus asinus. Chus Tudelilla, en su texto, cita y utiliza de nuevo a Goya con sus famosas “asnerías” para compararlas con lo hecho por Diana Larrea como crítica, citamos, a políticos, estrategas, policías, empresarios, homenajeados, celebridades académicas y modelos de belleza, cuyas cabezas han sido sustituidas por las de burros. Un amargo retrato de la sociedad actual. Muy amargo por ausencia vía simpleza de la más elemental dosis de imaginación artística, pues la artista incorpora numerosas figuras que simbolizan lo indicado por Chus Tudelilla para limitarse a poner en cada una la correspondiente cabeza de burro. Dentro del tema  como crítica social nos quedamos, por ejemplo, con los cuadros de Otto Dix, George Grozs, obra de juventud, Cándido Portinari y el Víctor Mira de la etapa singularizada por los personajes con desproporcionadas orejas.

El tercer proyecto se titula Espiral mudéjar, como tema que la artista hizo a raíz de la Exposición Internacional Zaragoza 2008. Aquí se centra en el hermoso e imaginativo puente de la arquitecta Zaha Hadid y en su entorno. Tema que desarrolla desde un ángulo muy diferente a los dos anteriores, pues se capta el proceso a través de muy bellos e interesantes bocetos como apuntes que anuncian la conclusión final mediante fotografías. El resultado es más personal, equilibrado, con naturalidad, bien enfocado, sin forzar nada.

La conclusión tras analizar la exposición de Diana Larrea es muy simple, tajante. Desconocemos su verdadera capacidad artística, que sin duda la tiene, pues aborda tres temas tan dispares, aunque los dos primeros proyectos tienen como unión la crítica social, que imposibilitan cualquier verdad creativa. Si encima añadimos tres técnicas distintas, con tan escasa obra expuesta, todo señala un grave error de planteamiento como idea para llegar hasta la presente exposición.

Galería Carolina Rojo, Zaragoza

Número 22

Marzo 2013
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA y vicepresidente de AECA
Fecha de recepción: 26/3/13
Fecha de aceptación: 26/3/13
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