La exposición titulada Objetos Paradógicos, comisariada por el profesor e investigador de la Universidad de Zaragoza Alfonso Revilla Carrasco presenta el resultado del trabajo didáctico realizado por el alumnado del Grado de Magisterio de Educación Primaria, de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de la Universidad de Zaragoza, en tanto que Educación Visual y Plástica se refiere.
Esta exposición se enmarca en un enfoque renovador de las metodologías que se desarrollan en educación artística en España, la cual se ha transformado, en los últimos decenios, de una forma sorprendente. Desde este convencimiento asistimos a un escenario donde el arte comienza a considerarse como un saber propio de y para la infancia que tiene su eco dentro y fuera de la educación formal. En ambos sentidos, las imágenes han de ser abordadas de manera amplia con la intencionalidad de alfabetizar en la propia imagen al alumnado, más allá de una mera instrucción en la materia. En esta dirección, uno de los objetivos que persigue la educación artística actual investiga fomentar el espíritu crítico y, más concretamente, la emancipación del alumnado, en términos visuales, en tanto que la quiebra de una mirada normativa y programada de la imagen supone una independencia en lo que era previsible.
En este sentido, el estudio de lo visual desde su vertiente didáctica contempla, como uno de sus fines en la actualidad, romper con una visión normativa o programada por quienes han creado las imágenes. Esta intencionalidad parte de trabajar experiencias y metodologías activas donde el alumnado sea consciente de su aprendizaje y el arte lo utilice como un relato abierto, a partir del cual, pueda construir nuevas subjetividades que surjan de su propia experiencia. Una de las estrategias que propician que el relato se construya desde una óptica abierta se centra en el trabajo en el estudio de las metáforas visuales. Esta metodología activa en la educación nos posiciona como agentes activos sociales, y toma la obra fotográfica de Chema Madoz como referente de las imágenes metafóricas que abren un universo de dobles sentidos, de creatividad y de expresión en quienes las crean.
Comprender la realidad de manera creativa, señala Revilla, implica una cierta plasticidad al posicionarse ante los objetos que la componen. La realidad no es algo pasivo e inmutable, como tampoco lo es la percepción que cada individuo tiene de la misma. Actualmente, existe un, cada vez, mayor interés en el poder de las cosas, los objetos, sus formas de agencia y sus idiomas en varias esferas del análisis cultural. Aunque esta tendencia, como señala Martínez Luna, puede estar destinada en cierta medida a compensar un horizonte de desrealización, no es un mero retorno a la materialidad en oposición a los procesos contemporáneos de digitalización y virtualización. Así, la hipótesis que plantea este proyecto expositivo es que el alumnado, tras haberlo realizado, considera posible que la educación artística permite la posibilidad de reflexionar sobre la realidad y hace conscientes y capaces a quienes, a priori, no lo eran; destacando el valor de la materialización de los conceptos en objetos plásticos, en la medida en que trascriben nuestra forma de comprender y analizar la realidad, permitiéndonos visualizarnos como agentes de cambio. Esta apuesta por la materialidad de las imágenes, en su función de agencia, donde los objetos modifican las conductas de quienes participan de ellos, posee una doble función: de un lado, la comprensión de esa dimensión objetual de las cosas por parte de los futuros egresados en Magisterio de Primaria y, de otra, que esos mismos objetos sirven para una futura implementación didáctica en el contexto formal de la educación primaria. Igualmente, los objetos escapan a la función cerrada que les atribuye el diseño y su utilidad, teniendo, en cierto modo, una vida que, lejos de cualquier animismo, se centra en la modificación de las conductas de su espectador. Por ello, que las metáforas visuales posean esa vida de los objetos tan buscada en autores como Bredekamp, Moxey o Gell y se relacionen con el territorio de lo onírico, lo fantástico y lo experiencial, fuera de la utilidad por la que fueron diseñados y fabricados.
Esta forma paradójica y sorprendente de observar los objetos, llama la atención del observados de las imágenes, desmontando la idea de una visión preestablecida e impulsando un desarrollo cognitivo, muy necesario en el alumnado de infantil y primaria, puesto que la curiosidad por su procedencia y sus nuevos significados, seducen por su originalidad y creatividad.
La producción artística de artistas como Joan Brossa, Antonio Pérez, Isidro Ferrer, Bartolomé Ferrando, Gustavo Vega, Miquel Barceló, Alberto Greco, Chema Madoz, Manuel Millares, Xavier Mascaró, Antoni Muntadas, Francisco Peralto, Miguel Agudo o Arturo Comas, entre otros, son un auténtico referente metafórico para trabajar y desarrollar las orientaciones metodológicas de la didáctica de Educación Visual y Plástica "referidas a la estimulación de la creatividad, como capacidad fundamental que contribuye a la construcción del aprendizaje artístico, y que se concreta mediante la realización de pequeñas transformaciones de un producto original” (LOMCE, 2016, p.5). Estos objetos metafóricos se presentan accesibles al espectador, puesto que ocultan y muestran, en los mismos términos, una búsqueda personal, un camino íntimo que no contempla el mismo resultado para el resto de las personas. Esta interpretación de lo cotidiano presenta una vinculación con la imagen que se llena de frescura e interés, desde un proceso cognitivo constructivista de naturaleza dialógica.