Nuevo libro bilingüe sobre un escultor aragonés muy internacional

La larga trayectoria artística de Ángel Orensanz y su prolífica creatividad hacían necesario un libro como éste, en el que se revisan estructuradamente las diferentes tipologías y etapas en su evolución, siguiendo un ordenamiento didáctico en la presentación de las obras que no habrá sido fácil de organizar, dada su personalidad “daliniana” —así se califica en la introducción—. Me consta que el profesor Jesús Pedro Lorente ha tenido especial cuidado en constatar datos y contrastar documentalmente las informaciones que recoge; pero siendo ello una contribución importante, aún lo es más el hecho de que haya sido capaz de presentar la amplia variedad de estilos y materiales de este artista “global” de acuerdo a una disposición que no es del todo cronológica, aunque el epicentro de cada capítulo sí va avanzando en el tiempo.
El capítulo primero, titulado “La consagración pública en el campo de la escultura monumental”, está dividido en dos secciones dedicadas respectivamente a los monumentos conmemorativos, desde el dedicado a Rubén Darío en el Parque Primo de Rivera de Zaragoza en 1966 al Monumento a Luis Buñuel erigido en Calanda en 2003; mientras que la otra sección hace un repaso por los murales escultóricos diseñados para decorar arquitecturas de todo tipo, desde la fachada de la sede de Mercabarna en 1970 a los murales que en 1999 realizó en dos muros situados junto al estanque en la entrada del Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza, ante el edificio Ada Byron. El segundo capítulo se titula “Acuñación de un lenguaje propio con la escultura ambiental: los tótems y bosques tubulares” y es donde se abordan las piezas más características de Orensanz, primeramente las de vocación permanente, desde la fuente que en 1970 diseñó en acero y cobre para el recién urbanizado Paseo de Marina Moreno, hoy de la Constitución, hasta la escultura Contrapunto rítmico realizada en 1997 para el patio de ingreso a la sede del Gobierno de Aragón en la plaza San Pedro Nolasco de Zaragoza; pero también las instalaciones temporales de estructuras tubulares, empezando por la exposición al aire libre que montó en el Holland Park de Londres del 1 de junio al 14 de julio de 1973, para terminar con la instalación temporal titulada The Garden Before the Snake, presentada en Nueva York frente a la sede de la ONU en la plaza Dag Hammarskjold, en el cruce entre la calle 47 y la Segunda Avenida, del 16 de octubre de 2007 hasta el 31 de marzo de 2008. Por último, el capítulo 3, que se titula “Un escultor convertido en artista global y activista cultural”, y esta vez las obras en él comentadas se agrupan en tres secciones, la primera dedicada a las intervenciones entre la escultura, el arte ambiental y el arte de acción —incluyendo las “surco-esculturas” realizadas arando la tierra—, la segunda dedicada al activismo artístico-social en instalaciones de interior o intervenciones exteriores —con lonas o esferas de plástico, por ejemplo— y en la tercera se agrupan otros trabajos y maneras de irradiar su arte en la esfera pública: obras sobre papel, fotos y películas, y un apéndice final sobre los museos y fundaciones de Ángel Orensanz en Sabiñánigo, en Nueva York, en París y en Borgoña. Esta última sección, dado el interés del prof. Lorente por la Museología, habrá sido para él particularmente atractiva, y puede que por eso la haya reservado para el final.
En general, el libro es ameno, abundante en referencias histórico-artísticas y lleno de informaciones; aunque quizá se echa de menos alguna valoración personal crítica respecto a determinadas obras de un autor tan prolífico y que, como todos, tiene unas piezas mejores que otras. Se comprende que, puesto que ha sido editado en colaboración con la Orensanz Foundation de Nueva York y el Espace Orensanz de París, que han proporcionado muchas de las fotos y han revisado los textos (así lo reconoce el autor en los agradecimientos), esto se parezca mucho a una “biografía autorizada” por el propio artista y su entorno. Hay que animar al Dr. Lorente a que, en otros foros, nos ofrezca comentarios no filtrados, destacando qué le parece mejor.
A mí personalmente, lo que más me interesa de la trayectoria de Orensanz son la serie de chapas perforadas que adquieren formas tubulares y que se las conoce como “Escultura ambiental”. Quizá, como señala con acierto el prof. Lorente, porque algunas de las que han definido posteriormente su lenguaje más personal, se encuentran ubicadas en Zaragoza.

J. Pedro LORENTE: El escultor Ángel Orensanz.Un artista global en la esfera pública.Zaragoza: Ed. Aneto–Barcelona: Cer Polis-New York: Angel Orensanz Foundation, 2008

Número 3

Junio 2008
Ana ARA FERNÁNDEZ
Miembro del Observatorio Aragonés de Arte Público, Grupo de Investigación Consolidado, Univ. de Zaragoza
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