El CDAN, desde que abrió sus puertas a principios del año 2006, se ha caracterizado por ser un centro de conocimiento, creación, investigación y difusión cuyo principal objetivo es el análisis en torno a las relaciones entre el arte contemporáneo y la naturaleza. Con este horizonte realiza exposiciones temporales en el edificio diseñado por Rafael Moneo, aunque cada vez es más frecuente la presencia de instalaciones en el exterior invitando a entrar y descubrir qué albergan en su interior esos muros de formas sinuosas.
Desde el 2021 el CDAN es, además, socio estratégico de la iniciativa Nueva Bauhaus Europea, con la que se pretende desarrollar un nuevo modelo desde la interdisciplinariedad. Se trata de reflexionar para imaginar y construir nuevas formas de vivir en un futuro más sostenible e inclusivo que, al mismo tiempo, promueva la mejora de la calidad de vida integrando la belleza.
Con este argumento se inauguró la temporada expositiva el pasado 25 de octubre de 2024 a través de una muestra (que son tres en realidad) vigente hasta el 4 de mayo de 2025. Un proyecto triple que orbita en torno al concepto de Habitar en tres espacios diferentes. En la sala oscura conviven varias obras de Fran Pérez Rus unificadas bajo el nombre de Caverna. La oscuridad de la sala ciega la visión y provoca que se activen el resto de sentidos para escuchar la repetitiva sonoridad de una cueva que envuelve el espacio y atrae hacia la escultura de madera policromada Estalactita-estalagmita. Estas formas verticales geométricas surgen del techo y emanan del suelo de las mismas encuentran normalmente su hábitat natural en las grutas. Las del CDAN nos adentran, a tientas, en la proyección de vídeo Erosión cuyas formas hipnóticas incitan a sentarnos y contemplar Hogar, una proyección holográfica de un fuego flotante que surge de un dispositivo electrónico que lleva a pensar en el mito de la caverna de Platón. Esta llamarada virtual (no calienta, pero sí ilumina el espacio) es en realidad una animación generada por IA que nos lleva cuestionar las acepciones que posee esta palabra, esto es, el sitio donde se hace la lumbre, la casa y el grupo de personas emparentadas que viven juntas, la familia.
Esta idea es la que recoge como relevo la artista Adela Moreno en La casa del recuerdo dispuesta en la sala 2 del CDAN. Allí expone el resultado de una residencia artística en Lo Mon Contemporáneo impulsada por la Comarca de la Jacetania. Su trabajo titulado Para reformar le permite debatir sobre las casas deshabitadas en el territorio altoaragonés que están a la venta y tienen un denominador común: todas están disponibles para entrar a vivir después de una reforma. En todas ellas subyacen, además, otras conexiones que apelan a los recuerdos, a la memoria y a la huella que dejamos como seres humanos en los lugares que habitamos, como también lo hace su obra Ajuar donde lo textil se entre mezcla con lo biológico de manera tan sutil que resulta casi imperceptible. Igual concepto es el que traslada a la pieza titulada La mecedora de mi abuela donde un mueble icónico para el imaginario de esta artista oscense se funde con el ADN de los recuerdos familiares que construyen el paisaje que habitamos.
Sobre esto se reflexiona en la exposición que lleva por título Nuevas formas de habitar comisariada por el tándem formado por Sixto Marín, arquitecto y Obarra Nagore, historiadora del arte que aúnan dos visiones complementarias de un mismo fenómeno. Ellos han seleccionado las obras de esta muestra colectiva con proyectos de trece estudios de arquitectura y trece creadores contemporáneos dando lugar a las cinco líneas temáticas de las que se compone: entornos rurales, recuperación de hábitats abandonados, espacios verdes, espacios públicos y entornos urbanos que a partir de diferentes ejemplos analizan de manera caleidoscópica todo aquello por lo que aboga la Nueva Bauhaus Europea. A partir de instalaciones, fotografías, paneles, maquetas, esculturas, dibujos, bocetos, planos, plantas y objetos cotidianos tan propios de una casa como es una vajilla, nos invitan a detenernos en nuestras agitadas vidas y pensar cómo queremos habitar el futuro.