Al excelente trabajo realizado por Olga Hycka Espinosa en su tesis doctoral titulada Expresiones culturales y artísticas en torno a la devoción de nuestra señora del Pilar (1434-1695), siguió la publicación de un primer libro centrado en el proceso constructivo de la colegiata de Santa María la Mayor y del Pilar. En él se daba a conocer un complejo arquitectónico, artístico y religioso de gran relevancia para la historia de Zaragoza que fue derribado a partir del 25 de julio de 1681, fecha en que se colocó la primera piedra del actual templo. Este estudio, titulado Santa María la Mayor y del Pilar de Zaragoza. Evolución histórica del templo colegial, se ve actualmente complementado por una nueva publicación que da cabida a una serie de cuestiones igualmente importantes para comprender este culto.
María del Carmen García Herrero, directora de la referida tesis doctoral junto a Jesús Criado Mainar, advierte ya en el prólogo que a la labor de investigación y a la capacidad de trabajo de la doctora Hycka se suma su “entrega inquebrantable a la tradición y devoción pilarista”, y es desde esta perspectiva que debemos abordar la lectura de este libro. Esto no significa que las incontables horas que la autora ha invertido en archivos y bibliotecas no sienten las bases de un trabajo sólido desde el primer capítulo, que trata sobre los diversos relatos que narran la Venida de la Virgen a Zaragoza para aparecerse ante el apóstol Santiago el Mayor.
Todos ellos coinciden en lo primordial. La tradición pilarista se fundamenta en la llegada de Santiago a la Península Ibérica para predicar el Evangelio. Una vez en Zaragoza, acompañado de unos pocos fieles a los que había logrado convertir, se le apareció la Virgen a las afueras de la ciudad, quien le entregó una columna donde debía erigir su templo. De este relato conocemos el ejemplar más antiguo conservado en las anotaciones de los Morales del papa san Gregorio, custodiados celosamente en el Archivo Capitular del Pilar, que según las últimas investigaciones podrían datar del siglo XIV. En cualquier caso, la tradición fue enriqueciéndose gracias a la labor del propio cabildo pilarista, de historiadores, viajeros y también de místicas, como sor María Jesús de Ágreda, que fueron acumulando datos, muchas veces contradictorios, hasta bien entrado el siglo XIX.
Esta diversidad de relatos también tuvo influencia en esta iconografía. La autora hace unos primeros apuntes sobre las primeras representaciones, entre las que queremos destacar dos bellas tablas del retablo mayor de la Iglesia de Santiago de la localidad zaragozana de Luna, atribuibles al círculo del maestro de Bolea.
La segunda parte del libro se centra en analizar el corazón de la tradición pilarista, que no es otro que el santuario construido por el apóstol Santiago y su Pilar. A lo interesante del tema, pues el espacio original se perdió para ser sustituido en el siglo XVIII por la actual capilla de Ventura Rodríguez, se suma la interesante perspectiva en que se aborda el estudio del espacio, que sobrepasa por mucho el análisis arquitectónico. La capilla originaria era un espacio más bien reducido y oscuro. Esto da la oportunidad a Olga Hycka de introducir elementos relegados con frecuencia a un segundo plano que permiten comprender mucho mejor la articulación de la Santa Capilla.
Más allá del propio Pilar y la imagen de la Virgen, ineludibles en este caso, también se aborda la iluminación de un espacio que apenas contaba con vanos, por lo que dependía de decenas de lámparas de plata que ardían continuamente, candeleros, blandones y ángeles ceroferarios, todos ellos ofrecidos a la Virgen por monarcas, nobles y, en definitiva, gente con sobradas posibilidades económicas. A finales de esta segunda parte se dirige al lector hacia una faceta más devocional protagonizada por los mantos, abordando tanto su antigüedad como los cambios en su colocación a lo largo del tiempo, y por las joyas.
El tercer capítulo sigue con la anterior línea cultual, destacando el papel de la música a través de los “infanticos” y de los ministriles que amenizaban o solemnizaban las diversas celebraciones y recepciones que se celebraban en el templo. La autora también se refiere a cuestiones litúrgicas y ceremoniales, contextualizadas rigurosamente en el conflicto de las preeminencias que enfrentaron a los cabildos de la Seo y del Pilar, y que permiten ver el creciente fervor que se va despertando hacia esta advocación mariana. Entre estos eventos festivos también destacan las visitas de la monarquía, dedicando un pequeño pero delicioso apartado a las mujeres de la casa de Austria, las únicas que podían eludir la prohibición de entrada a la Santa Capilla.
Por último, la doctora Hycka retoma en un último epígrafe el desarrollo iconográfico de la Virgen del Pilar hasta el siglo XIX. Algunos de los cambios que establece pueden parecer sutiles, pero estos matices están muy bien ponderados para que el lector entienda que la finalidad de las imágenes a lo largo del tiempo va mutando. La autora elige una división en tres etapas con fronteras más o menos porosas. A las primeras imágenes que enlazan con la tradición mariana bajomedieval, inauguradas por el capillo del busto de San Braulio entre 1456 y 1461 y que se extienden hasta el tercer tercio del siglo XVI, sigue un segundo periodo en el que se busca divulgar la tradición pilarista de la venida de la Virgen. En este momento se escenifica el mandato divino de la construcción de la Santa Capilla al apóstol Santiago. Finalmente, a mediados de siglo XVII, se irá imponiendo paulatinamente la vera effigies de la talla atribuida a Juan de la Huerta, primero en el contexto de la Venida y, finalmente, como absoluta protagonista de las imágenes.
Se agradece que la investigadora haya abordado un estudio tanto artístico como histórico y devocional desde una perspectiva amplia en la que prácticamente ninguna disciplina ha sido relegada: arquitectura, pintura, escultura, grabado, platería, textil y música. Incluso las festividades encuentran su lugar en este libro que a partir de ahora viene a constituir una pieza fundamental de los estudios sobre el Sagrado Pilar y sus múltiples expresiones artísticas.