Museos que salen al encuentro de la gente con proyectos de arte público

Museos y arte público casi podrían considerarse conceptos antagónicos, pues nada parece más opuesto a la conservación de obras maestras en el ambiente controlado y respetuoso de una institución cultural especializada que el encuentro fortuito de los ciudadanos con el arte en espacios comunes donde puede sorprenderles gratamente, pero también pasar desapercibido, disgustar, o incluso ser vandalizado. Con todo, hace tiempo que los museos se esfuerzan por salir al encuentro de nuevos públicos en cooperación con artistas, galeristas u otras instancias del sistema artístico, así que hoy día se están difuminando los límites entre el espacio museístico y el comunal. Bien lo documenta este libro colectivo, surgido a raíz de las ponencias presentadas en 2015 a un congreso de la American Art Association en Nueva York, en una mesa temática que estuvo coordinada por las editoras de este volumen, Cher Krause Knight y Harriet F Senie, dos prestigiosas expertas en este campo, pues dirigen desde 2011 la revista Public Art Dialogues. Ambas son profesoras universitarias en Boston y Nueva York respectivamente, así que en esas dos ciudades se centran no por casualidad no pocos contenidos del libro, cuya imagen de cubierta muestra una acción temporal del artista conceptual Noah Fischer sobre la fachada del Museo Guggenheim neoyorquino, mientras que en las páginas iniciales y finales se dedica especial protagonismo al fenecido programa de instalaciones transitorias Vita Brevis, que lanzó en 1998 el Institute of Contemporary Art de Boston. Pero la miscelánea de artículos cubre muchos otros ejemplos estadounidenses, e incluso algunos en el resto del mundo, desde el programa C3West del Museum of Contemporary Art of Australia a la escultura Tree of Life de Rachel Whiteread en la fachada de la Whitechapel Gallery en Londres y, si bien no hay ejemplos de ciudades  latinoamericanas ni españolas, no faltan algunos casos de estudio de la Europa continental, como el Fluxus Zug de Wolf Vostell en localidades de Renania del Norte-Westfalia y la serie de eventos públicos programados en 2008 por el Ljubljana Museum of Modern Art, o algunas intervenciones artísticas fuera de sus sedes encargadas por el Centro Pompidou de París, Le Magasin de Grenoble o la Fundación Trussardi en Milán. Todo ello de la mano de un elenco interdisciplinar de autores, desde conservadores de museos a artistas e investigadores universitarios. Sus aportaciones han sido agrupadas en tres secciones: la primera está dedicada al arte público en los museos, a menudo representado dentro de ellos a través de maquetas o documentación educativa; la segunda parte nos presenta el reverso, es decir, arte instalado por el museo fuera de sus paredes, a veces en el entorno y otras bastante lejos; la tercera plantea posibles vías intermedias, muchas de ellas cercanas al community art.