A principios de abril de este año cuando el Museo Guggenheim de Bilbao celebra su 25º aniversario, se inauguró la exposición “Motion. Autos, Art, Architecture”, que repasa más de un siglo de diseño y creación automovilística. Gracias a la imponente selección de planos y documentos arquitectónicos, diseños, piezas artísticas, fotografías y vehículos que la componen, se recorren los principales logros tecnológicos obtenidos en el ámbito de la automoción, fusionándolos con sus enormes implicaciones sociales y culturales. Con este enfoque integrador, la muestra cuestiona la separación entre las distintas disciplinas artísticas y ofrece una exploración de los modos en que estas se relacionan visual y culturalmente.
El proyecto de Lord Norman Foster, cuyo excepcional trabajo evidencia la importancia que entraña la comprensión de las necesidades de la gente en el presente y el futuro, tanto en sus proyectos arquitectónicos como en los espacios que crea para la vida y el trabajo. Si bien es cierto que, en esta ocasión, reflexiona sobre el desarrollo de soluciones de movilidad destinadas a personas de todo el mundo, y es que siempre ha mostrado su pasión por el diseño de coches, aviones y locomotoras. Asimismo, junto con el comisario Foster están los curadores del Guggenheim Bilbao Lekha Hileman Waitoller y Manuel Cirauqui.
La muestra patrocinada por Iberdrola y Volkswagen Group, se despliega en diez espacios del museo, en donde se analizan las afinidades existentes entre la tecnología y el arte, y en donde está presente la idea de que la creatividad y la innovación son factores cruciales para impulsar el cambio. Así pues, esta revolución aerodinámica tuvo su eco en las obras del movimiento futurista y de otros artistas de la misma época, y ello también se reflejó, finalmente, en el diseño industrial de todo tipo de productos, desde electrodomésticos hasta locomotoras.
Cada sala de esta exposición aborda un momento histórico particular o un tema concreto en el que se hace patente la intersección del diseño industrial, el arte y la arquitectura. Es por ello que en cada una de los siete espacios del recorrido de la misma se aborda un tema, en un orden cuasi cronológico que parte de los “Inicios”, continúa con las salas tituladas “Sculptures”, “Popularising”, “Sporting”, “Visionaries” y “Americana”, y concluye con lo que el futuro de la movilidad puede deparar. “Future”, la última parte de la exposición, incluye el trabajo de una joven generación de estudiantes de dieciséis escuelas de diseño y arquitectura de cuatro continentes, que fueron invitados por la Norman Foster Foundation a imaginar cómo sería la movilidad a finales de este siglo, coincidiendo con el momento en se cumpliría el bicentenario del nacimiento del automóvil.
Los cuatro espacios restantes incluyen un pasillo que muestra una línea temporal así como una experiencia sonora inmersiva, un estudio de modelado en arcilla en funcionamiento (un proceso ideado en los años treinta por Harley Earl, Jefe de Diseño de General Motors), y una zona dedicada a maquetas.
En suma, desde la invención del automóvil, tanto su flamante aspecto como su asociación con la velocidad, el sentido de aventura, la autonomía, la modernidad y el progreso sedujeron a artistas, ingenieros, diseñadores y a arquitectos, hasta el punto de hacerse pronto una constante en sus creaciones. Igualmente, ideas y formas procedentes de la vanguardia artística impregnaron el diseño automovilístico, dando lugar a grandes colaboraciones de figuras del arte y la arquitectura conocidas por todos. Por todo ello, la belleza del arte y del diseño y la tecnología industrial convergen en una exposición única sobre la dimensión artística del automóvil.