Mitos del cómic

Para Grant Morrison “con Superman y los demás superhéroes, el ser humano creó unas ideas invulnerables a todo daño, inmunes a la deconstrucción […] concebidas para hacer frente al mal en estado puro y, de alguna manera, y contra todo pronóstico, salir siempre vencedoras” (Morrison, 2012: 15). El universo del cómic es un marco perfecto para el desarrollo del elemento mítico. Superman es el caballero luminoso. Fuerte y recto en sus actitudes. Un Apolo actualizado. Batman es su némesis oscura, alejada de la luz del sol y, por lo tanto, más cercano a la realidad y los vicios humanos.

Las heroínas y los héroes del tebeo son representaciones contemporáneas en papel de aspiraciones personales. Muchas veces alejadas del dios procedente de Krypton o del hijo de Gotham. Más torpes y con tendencia inherente al fracaso. Luchadores antiheroicos modernos, como Deadpool. Cargados de humor mordaz. No es casual que en Deadpool: classics killustrated #1, Cullen Bunn y Matteo Lolli eligieran como primer “cameo” famoso para su héroe al Caballero de la Triste Figura. El Quijote comparte con Deadpool su idea de loser perpetuo y, lo más importante, la capacidad para hacer de su tendencia al fracaso su mayor fortaleza, levantándose una y otra vez del barro.

Extraído de la inmemorial obra de Miguel de Cervantes, Don Alonso Quijano ha protagonizado numerosas aventuras en el ámbito del tebeo. Desde el trazo del italiano Lino Landolfi hasta el Francisco Ibáñez de Mortadelo de La mancha, pasando por varias interpretaciones de procedencia francesa, alemana e incluso de origen chino. Todas ellas se recogen en el discurso expositivo de Esther Almarcha y Óscar Fernández, a partir de los fondos sobre la figura del hidalgo que han investigado dentro del proyecto Iconografía popular del Quijote, del Centro de Estudios de Castilla La-Mancha de la universidad homónima. La muestra se completa además con piezas seleccionadas de la exposición La linterna mágica y Don Quijote, también producida por el Centro. Se eligen de esta manera elementos que podrían hacer referencia a los orígenes del cine y que complementan a protocómics, como los reflejados en las aleluyas o aucas. Sin embargo, en ambos casos deberíamos de pensar más en la ascendencia reciente del relato en imágenes que en el verdadero inicio de ambos medios, siempre sometido a crítica histórica.

El discurso demuestra en todo caso la capacidad del cómic para configurar iconografías y obras específicas, que no se dan en ningún otro arte. Del mismo modo que El Quijote interpretado por Juan Luis Galiardo es un personaje único, también lo es el dibujado en las páginas de la revista francesa Pilote o en la española Trinca. La exposición hace suya esta idea, enmarcándose en el interés creciente de las universidades por los aportes de la narrativa gráfica. La “normalización” progresiva del cómic en la sociedad y los medios, se observa también dentro de la Academia. Los estudios científicos se van interesando cada vez más por los héroes de las tintas planas, mitos modernos que se configuran en sus páginas pero que las acaban sobrepasando, y que nos narran la visión del imaginario colectivo sobre ciertos temas con tanta nitidez como el cine o la misma literatura en la que, en este caso, se inspira. 

El Quijote en el cómic, Biblioteca de Humanidades María Moliner
Bibliografía:

MORRISON, G., Supergods. Héroes, mitos e historias del cómic, Madrid, Turner, 2012, p. 15. 

Número 37

Diciembre 2016
Julio Andrés GRACIA LANA
Becario de investigación doctoral en el Depto. de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Miembro de AACA y AECA
Fecha de recepción: 28/12/16
Fecha de aceptación: 29/12/16
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