La exposición “Las máscaras de los espíritus” inaugurada en abril de 2022 en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca, nos brinda la oportunidad de tener un acercamiento a la cultura africana a través de sus máscaras. La propuesta del comisario Alfonso Revilla Carrasco muestra el vínculo entre función-forma desde la complejidad que implica hablar de máscaras africanas al ser ésta una generalización compleja teniendo en cuenta la magnitud del continente. También hay que añadir que la movilidad de las culturas étnicas no facilita el poder contextualizar y poder concretar sobre un estilo tribal determinado, con sus propias características formales, y así poder establecer tipologías.
Se presentan máscaras de distintas características donde el tallista, tal como plantea el comisario en el catálogo de la exposición “Miradas descolonizadas; las máscaras de los espíritus” ha sido capaz de “crear vínculos, mantener equilibrios, superar conflictos, soportar ritos de iniciación, establecer e impartir justicia; esto es, ser elemento de regulación y cohesión social….” (Revilla, 2022). El comisario centra el discurso en mostrar la capacidad de las máscaras de mostrar la realidad que no vemos, por eso, la máscara debe identificar esta realidad a través de su forma, incluso debe someterse a juicio público, y de esta forma superar su reconocimiento, pudiendo, no obstante, ser desechada si la forma no cumple con la función deseada, o no muestra el mensaje conceptual que haya sido demandado. El tallista recoge las distintas partes del cuerpo como partes simbólicas, tratándolas de forma separada, y luego las vuelve a construir dejando a un lado las formas naturalistas, adentrándose en unas nuevas formas que representan una nueva realidad y atienden a su finalidad.
El comisario plantea el vínculo de las máscaras con el rito caracterizado por su poder funcional y místico, se realiza para cumplir un cambio del ser del individuo. Por esto, la máscara actúa en la persona, en las diferentes metamorfosis que sufre durante su vida, en cambios coyunturales: ritos de admisión, de iniciación, de emancipación, de matrimonio, etc. Tiene asignada su meta funcional apelando a la intuición, evocando a las sensaciones y a la percepción, desdobla la realidad, llama a lo que está oculto, a los ancestros, a lo sagrado. La máscara está viva, interactúa con el sujeto como si de una secuencia se tratara, y lo consigue a través de sus atractivas formas que no sólo cumplen con la función plástica, sino que nos dirigen del exterior al interior, de lo que se ve a lo que se siente.
El uso de la máscara implica el cambio en la persona que la lleva, suplanta a la persona, realiza una transformación en ésta, es otra, ahora representa a otro personaje que ancla el presente con el pasado, que, acompañada del rito y de las teatralizaciones, permite transmitir narrativas sobre el más allá, dando sentido y haciendo comprensible la vida, lo sagrado, el individuo, la sociedad, cubriendo y atendiendo los momentos de cambio de la persona y las necesidades de culto que requieren, los momentos importantes de la vida de un africano, como la fertilidad, el cambio a la vida adulta y en la muerte (Revilla, 2022).
Revilla Carrasco, A. (2022). Miradas descolonizadas; las máscaras de los espíritus. Servicio de Publicaciones. Universidad de Zaragoza.