Miguel Ángel Encuentra. Retrospectiva. 50 anys

El pasado 29 de mayo falleció Miguel Ángel Encuentra (Aliaga, Teruel, 1951 – Barbastro, 2025), uno de los artistas más queridos en el mundo del arte contemporáneo aragonés.

Junto a Pablo Serrano, Salvador Victoria, José Gonzalvo, José Lamiel, Enrique Trullenque y Gonzalo Tena, estaba considerado uno de los referentes de las artes plásticas en Teruel, tal como lo consideró la Diputación Provincial al abordar la edición especial de una carpeta de serigrafías de los componentes de este grupo en 1976.

Artista incansable, persona entrañable, cercana, humilde, siempre embarcada en mil proyectos colectivos, pintor intuitivo, refractario a las modas y ajeno a las corrientes comerciales, se entregó con tesón a lo largo de su vida al difícil empeño de encontrar un lenguaje propio en la pintura. Su búsqueda de nuevos procesos pictóricos está marcada por la estética del despojamiento, por un radical reduccionismo de todos aquellos elementos accesorios de la pintura que le distraían de su objetivo. Una austeridad formal y cromática que fue depurando el campo semántico de las composiciones, ensanchando el marco conceptual de su obra.

Fue, además, un agitador cultural que desarrolló su pasión por el arte en paralelo a una inequívoca y generosa conciencia social de izquierdas. Su obra y su vida se presentan imbricadas en todo su trabajo trasladando a la tela su rebeldía y su crítica del sistema capitalista, pero también su convencimiento de que el arte podía transformar y mejorar el mundo.

En su exposición, Visiones Yi, celebrada entre los meses de marzo y abril en la Sala dels Trinitaris de Vilafranca del Penedés, Encuentra demostró que había alcanzado su objetivo, dejando patente su madurez pictórica basada en el dominio de las técnicas y el lenguaje oriental a través del empleo de la tinta china en rotundas y atractivas composiciones.

La muerte le sorprendió mientras preparaba una exposición retrospectiva de 50 años de práctica artística para el Castell de Benedormiens en Platja d’Aro, Girona. Su mujer, Carmen, sus hijas, Ester y Violeta y el ayuntamiento de la localidad gerundense decidieron seguir adelante con el proyecto, que se ha convertido en el primer homenaje póstumo al pintor turolense. Así, el 14 de junio se inauguraba Miguel Ángel Encuentra. Retrospectiva. 50 anys, con la asistencia de un nutrido grupo de familiares, amigos y artistas procedentes de las tres provincias aragonesas y de la comarca catalana del Penedès.

La muestra se estructura en tres etapas. La primera de ellas abarca 20 años de producción entre 1975 y 1995, recogiendo sus primeros registros informalistas, y algunas obras de sus series Fachadas y Rupturas. La segunda, entre 1995 y 2020, recoge una selección de sus trabajos de las series Realidad pirenaica, Eclipse, Constructivismo/Suprematismo y por último Negro Esperanza. Esta última, desplegada en 2020 en el Museo de Teruel, le valió el Gran Premio al más destacado artista aragonés contemporáneo objeto de una gran exposición, concedido por la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte.

Tras ese colofón se abre la tercera y última etapa, desde 2020 hasta 2025, centrada en dos series: Yi y Del mar. La primera fue la protagonista de las exposiciones que Encuentra desarrolló en la Sala de la UNED de Barbastro en 2022 y en la Sala Trinitaris de Vilafranca del Penedès en 2025. De ella, el crítico de arte Fernando Castro señala el estado de meditación oriental de Encuentra y la “búsqueda zen de sintonía armónica con el mundo y de revelación de una existencia serena”. Una serenidad que el pintor extendió a la serie Del mar, para cuya realización se trasladó a la Cala Montgó de L’Escala, próxima a Platja d’Aro. En ella, Encuentra desplegó sus lienzos sobre la orilla del mar para atrapar la luz del Mediterráneo y el rumor de las olas en contraposición al paisaje interior de Teruel, sumido en la oscuridad y el silencio como resultado de la decadencia de la minería del carbón y el cierre de la central térmica de su Aliaga natal.

El recorrido por las tres plantas del castillo termina con un video en el que el artista nos habla de su proceso de experimentación en busca de nuevas técnicas pictóricas y los principios estéticos y anímicos que lo han alentado.

De todos ellos, Yi constituye, sin duda, el punto álgido de su trayectoria, como a él mismo le gustaba proclamar. El lenguaje definitivo al que llegó, no por una cuestión de azar, sino fruto del trabajo constante y de una rigurosa autoexigencia con los ensayos y los resultados en el taller. “Momento de revelación” o “punto de iluminación perfecta” eran algunos de los términos que empleaba para describirlo, apostillando: “a partir de ahora solo va a existir el negro y la pincelada única, que es lo que decía Hokusai, de llegar a ver y reconocer el mundo simplemente a través de eso”. Esa aparente simplicidad no es sino el alambicado resultado de muchos años de búsqueda, trabajo y depuración, a través de procedimientos previos como los lavados o los décapages de la superficie de las obras.

Encuentra hace suyos el gesto y las técnicas de la caligrafía oriental creando una técnica personal, de la que Manuel Martínez-Forega destaca “la plasticidad de la pictografía china” así como “las indudables y dilatadas posibilidades que el pictograma tiene para expresarse pictóricamente”.

Un estado de gracia, resultado de su tesón investigador, que el pintor supo disfrutar y aprovechar, mientras reclamaba más tiempo para desarrollarlo: “Pido tiempo, porque me apremia la vida, y quiero estar perfectamente preparado para poder hacer algunas piezas de este tipo que me parecen que son fundamentales. He encontrado un camino y una visión conmovedora a la hora de hacer estas últimas obras”.

Un camino que el pintor turolense nos invita a recorrer en el Castell de Benedormiens hasta el 27 de julio.

Castell de Benedormiens. Platja d’Aro, Girona. Hasta el 27 de julio de 2025

Número 71

Junio 2025
Diego ARRIBAS
Doctor en Bellas Artes y miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 27/6/25
Fecha de aceptación: 28/6/25
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