Metáforas y naturaleza al encuentro con el público

Las puertas del Palacio de Cristal del Retiro se han abierto para acoger la primera exposición individual de Petrit Halilaj (1986) que se muestra en España y lo hace bajo el título A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados. Bajo la apariencia de un jardín inserto en este edificio decimonónico originalmente diseñado como invernadero, es como este artista presenta un proyecto personal ideado de forma exclusiva para el citado espacio, concibiéndolo, siguiendo sus palabras: como “un lugar increíble, pero bastante difícil para trabajar. Me gustan mucho los lugares altos y poder jugar con los equilibrios entre el espacio y la obra”.

Halilaj recurre a elementos de la naturaleza para abordar temas directamente ligados a su historia personal consiguiendo un efecto integrador y de un gran atractivo estético que va más allá del propio espacio expositivo. De tal manera que, se establece un diálogo con el exterior y devuelve el espacio a su función recordándonos que en sus inicios albergaba plantas tropicales para la Exposición de Flora de las Islas Filipinas de 1887, mientras que en la actualidad ejerce una función cultural al ser sede el Museo Reina Sofía. Por tanto, arte y naturaleza se aúnan en este edificio en hierro al igual que lo hace esta exposición donde la armonía trasciende los muros traslúcidos despertando la atención de los paseantes del parque madrileño. La muestra se convierte en un auténtico reclamo, cumpliéndose una de las expectativas del artista, pues señalaba: “Yo veo el Palacio de Cristal como una plaza abierta donde la gente está invitada a transitar libremente. Me gusta concebir mis exposiciones como espacios públicos”.

El espectador se deja impresionar por la grandiosidad de las flores de este jardín de grandes dimensiones que es animado por aves que acceden desde el exterior, para lo que se han abierto las ventanas de cristal y se han habilitado estructuras que sirven de reclamo. La figura del visitante queda reducido a una escala inferior, mientras que el pájaro es un elemento clave que está igualmente sobredimensionado por dos grandes garras, Here To Remind You (2020), y a través del cual se introduce un juego de metáforas: el vuelo del pájaro sin rumbo se contrapone a la ausencia de libertad de los humanos. Al mismo tiempo, el origen kosovar de Halilaj representa la transgresión de los límites propios del pensamiento moderno y cuestiones tan trascendentales como la limitación de las fronteras que condiciona a la sociedad en su avance y progresión. Aboga por la colectividad frente a la individualidad, reflexiona sobra la identidad cultural, la nación, el hogar o su condición de refugiado, y lo hace desde un discurso conector que integra diferentes aspectos de su vida y lo traslada a las manifestaciones artísticas.

En realidad, no hay una lectura rupturista entre lo personal y lo íntimo con lo histórico y lo social, porque esta exposición es concebida como un nido, un lugar para el diálogo que se manifiesta a través de metáforas. Así, podemos citar el valor del tronco de madera, presentado a través del cuervo blanco en la obra llamada History of a Hug (2020) que recuerda a un capítulo de la historia familiar de Halilaj y que interpreta como un ejemplo de lucha y de resistencia al cambio para ser aceptado. Al mismo tiempo que, la huella de Álvaro Urbano está detrás de las flores de escala gigantesca en las que evoca el juego de alianzas entre artistas y nos apela al diálogo. La fragilidad de cada uno de los elementos expositivos se contrapone con la esencialidad de la naturaleza en la vida del hombre, de la que no puede vivir de espaldas sino refugiarse en ella para promover el cambio y la habitabilidad del planeta.