Luces y sombras de Manuel Bayo Marín

Es 5 de octubre de 2010 y en las instalaciones de La Moderna, como siempre, se entremezclan el olor a tinta y a papel nuevo con el ruido ensordecedor de las rotativas que trabajan a un ritmo desenfrenado. Por la bandeja empiezan a salir los primeros ejemplares de la obra que hoy se imprime, Bayón Marín entre luces y sombras: 102 años después, el dibujante de Teruel vuelve a nacer, esta vez del puño y letra de Eduardo Laborda gracias al patrocinio del Instituto de Estudios Turolenses, que ha editado la lujosa publicación.  

Aunque lo descubrió en 1990, no fue hasta 1995 cuando se despertó su interés por la figura del mago del aerógrafo, sobre el que inmediatamente comenzó a indagar hasta culminar la obra que hoy tenemos en nuestras manos. A lo largo de estos quince años de investigación, ha desarrollado una auténtica labor de detective que le ha conducido hasta su círculo de discípulos, amigos y familia que le hablaban del Bayo Marín artista, juerguista y hombre. Mientras conversaba con sus allegados, también le seguía la pista a la obra del turolense a través de las publicaciones en las que colaboró (La Voz de Aragón, Crónica, Cinegramas, Mundo Gráfico, Relieves, Rojo y Azul), de las exposiciones en las que participó y de los coleccionistas que podían tener entre sus posesiones alguno de sus carteles, llegando a dar con el que fue su archivo profesional. Entre la información obtenida, las obras encontradas y aquellas que Laborda y la familia poseían, prácticamente había conseguido reunir toda la vida de Bayo; la misteriosa figura que había descubierto hacía más de una década se había vuelto nítida y cercana hasta conocer casi todo de él. Era el momento de que los demás también lo conocieran, no sólo como el genial dibujante que fue sino también como el hombre fascinante que vivió la vida como una “locura de humor”.

Como si de un puzzle se tratara, Eduardo encaja en este libro estructurado en dos bloques todas las piezas halladas durante estos años hasta dar con el rico mosaico que fue la vida del turolense, del que ofrece una completa visión basada en su faceta personal y profesional. Siguiendo el característico estilo acuñado en Zaragoza. La ciudad sumergida, el autor crea una biografía en la que los testimonios recogidos se hilvanan con las imágenes de su vida y de su obra, todo ello dispuesto ante un telón de fondo formado por el contexto social y cultural en el que Bayo se movió. Sus comienzos en la creación artística en Zaragoza, su marcha a Madrid y el posterior retorno a la capital aragonesa son los tres grandes episodios de la vida de Bayo que Laborda desgrana a lo largo de la primera parte del libro, mostrando con una buena dosis de humor, literatura y rigor la situación personal y la actividad artística de Bayo Marín en cada uno de esos momentos. Destacan en este sentido la aventura emprendida en 1927 por la Escuadrilla Patinesca Ebro, su incesante actividad como dibujante en La Voz de Aragón o su ajetreada vida en los círculos artísticos de Madrid donde se codea con figuras como Federico Ribas, por citar algunos de los muchos momentos que quedan atestiguados en divertidas fotografías como las correspondientes a la cofradía de las barbas, el baile de antropófagos, el veraneo en San Sebastián o la magnífica estampa en la que aparecen retratados, junto a otros, Bayo Marín, Marín Bagüés, Félix Burriel y José Luis Pomarón.

La segunda parte del libro queda reservada en exclusiva a la producción del artista, que se organiza en cinco apartados temáticos en los que Laborda ha conseguido reunir hasta casi doscientas ilustraciones. Además de conocer en profundidad su obra, mientras recorremos estas páginas podemos reconstruir el panorama general de la época al quedar plasmada la situación política y sociocultural en el amplísimo repertorio de imágenes que ofrece y que incluye caricaturas de políticos como Niceto Alcalá Zamora, Alejandro Lerroux, José Antonio Primo de Rivera o Dolores Ibárruri, de estrellas del cine y de la cultura como Greta Garbo, Joan Crawford, Margarita Xirgú, Harry Fleming o literatos como Jacinto Benavente. La vida social y los gustos de la época están reflejados en los carteles de fiestas realizados para Zaragoza y Teruel, en los correspondientes a la Feria Nacional de Muestras, en los anuncios publicitarios de Granja Dorée, Las Nuevas Sederías, el jabón Norma, Gran Mogol y las Gafas de sol Zatorre, para terminar todo este relato con la entrañable caricatura que Chas dedicó a su amigo Bayo.   

Gracias a la labor de investigación desarrollada y a la pasión puesta en este empeño, las sombras que todavía ocultaban las vivencias del artista, Bayo Marín, y del hombre, Manuel, salen a la luz en esta publicación que se convierte en la monografía definitiva sobre este sorprendente personaje.  

 

LABORDA, Eduardo: Bayo Marín entre luces y sombras, Teruel, Instituto de Estudios Turolenses y Diputación Provincial de Teruel, 2010.

Número 13

Diciembre 2010
GRAU TELLO, María Luisa
Becaria de investigación en el Depto. de Hª del Arte Univ. de Zaragoza
Fecha de recepción: 23/12/10
Fecha de aceptación: 23/12/10
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