Lucas Jordán o el esplendor del arte barroco

     No se puede negar que la aportación que el pintor napolitano Lucas Jordán, o Luca Giordano o simplemente “fa presto” (1634-1705), dejó al arte barroco fue simplemente impresionante. Los diez años que pasó en España, trabajando para la corte del rey Carlos II provocaron  una renovación que llevó a un punto culminante las tendencias del  barroco que ya habían desarrollado Herrera El Mozo, Mateo Cerezo o Claudio Coello, además de aportar el dominio de la técnica al fresco, siendo capaz de cubrir en un tiempo record grandes superficies que pasaban de ostentar pesados adornos fingidos o de estar simplemente enlucidas, a abrirse a cielos infinitos capaces de albergar toda la corte celestial, coros angélicos y alegorías incluidas, reflejo e inspiración de la terrestre. A pesar de todo ello, este artista “gozó” de una mala crítica relacionada directamente con la calidad de sus obras. Si Jordán no fue un genio al menos tuvo la importante repercusión en el arte posterior, rastreable hasta la figura de Goya.
    El presente libro, no es una biografía más al uso del pintor, pues se centra en esos diez años que, como hemos citado antes, el artista estaría en España. Primero, a través de los distintos virreyes que enviaron obras a nuestro país, y después con su propia venida a la península, entre 1692-1702, trabajando para el rey principalmente, pero también para la aristocracia y para la iglesia. Su autor, Miguel Hermoso, ha analizado con todo detalle todos los frescos y las grandes series de lienzos, de tema tanto mitológico como religioso o histórico.
   La obra incluye, por un lado, una catalogación completa de los aspectos iconográficos, técnicos y estilísticos, de todas las obras que han formado parte de las colecciones españolas, y por el otro, una abundante bibliografía que permite profundizar en aspectos concretos de la obra del pintor, además incluye un cedé con toda la documentación comentada en el texto, parte de la cual es inédita.
   La colección “monografías de arte CAI” de la cual esté es su primer número, pretende estudiar la vida y obra de artistas o manifestaciones artísticas de carácter universal. Y aunque no es la colección “Mariano Pano”, conocida por todos por su importancia, auguramos una larga y próspera trayectoria a esta nueva colección de la entidad bancaria, ya que su claro espíritu de divulgación cultural, y el alto nivel de rigor y especialización la harán válida de ello.
   Con esta obra no sólo se hace justicia a un artista de la talla de Jordán, sino que se llena un vacío que existía en nuestro país sobre el arte de finales de siglo XVII.