Los trabajos de Cano

             José Luís Cano, es escritor, pintor, humorista gráfico en las páginas de Heraldo de Aragón y otros sitios, pero es ante todo Cano, el artista socarrón que sabe cómo apuntar al corazón y a la conciencia en cada una de las cosas que hace. El artista está imparable en estos momentos, acaba de inaugurar una exposición en la galería Aragonesa del Arte, sobre los trabajos de Heracles, posiblemente se trate de la muestra más especial e intima de todas cuantas se han visto hasta ahora. Cano y Heracles tienen muchas cosas en común, cada cual en lo suyo han tenido que enfrentarse a las pruebas que han ido marcando la vida, da igual que la herramienta utilizada sea un pincel o un arma rudimentaria, el resultado es el mismo, llegar al punto perfecto del ser humano. A Cano siempre le ha interesado la mitología, así lo demuestra su mural en el Torreón Fortea así como  obras en colecciones tanto particulares cómo públicas. Dice Irene Vallejo en el estupendo prólogo del catálogo, que el interés en particular con los trabajos de Heracles, provienen de la infancia del artista, pues “su padre José luís, que era acuarelista, trajo un año a casa un calendario ilustrado con los Doce Trabajos de Heracles, uno por mes”, decidiendo el joven aprendiz de artista, que de mayor también pintaría las aventuras del héroes mitológico, por lo tanto nos encontramos ante una exposición muy importante para el artista, pues se trata de una promesa cumplida.
          
 

Cano. El nacimiento de Heracles. Acrílico/tela

 
 
        Como ya es conocido por todos, Heracles era hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, el más célebre de todos los héroes griegos, no sólo por su extraordinaria fuerza, sino también por el coraje y el orgullo mostrados en cada uno de los trabajos que realizó. Si bien es cierto que ha sido más bien conocido por los llamados “Doce Trabajos de Heracles”, que serían realizados a raíz de que Hera, enemiga mortal de Heracles, llevaría a la completa locura al héroe griego, consiguiendo que este matara a sus propios hijos, al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, acudió a la Sibila délfica, quién le dijo que tenía que llevar a cabo diez trabajos que dispusiera Euristeo, el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la corona y a quien más odiaba. Heracles llevó a cabo todos ellos con éxito pero Hera le dijo a Euristeo que estimase que en dos de los trabajos había fallado, pues había recibido ayuda, por lo que ordenó dos más, que Heracles también completó, haciendo un total de doce. Cano ha trazado en esta muestra, un paralelismo entre su vida, y la que llevó Heracles al realizar sus trabajos. Así pues la muestra empieza en la infancia de Heracles, cuando este de niño, al dormir en la cuna, Hera introdujo dos serpientes, que fueron atrapadas y estranguladas por los fuertes bracitos del bebe, así debió sentirse Cano cuando iba a operarse de amígdalas en la clínica de la Cruz Roja, y dos peligrosas agujas estaban a punto de clavarse en su cuello, aunque por más que lo intentó, el joven artista, no logró zafarse de las peligrosas agujas, de ahí que grandes pinceladas compactas, entre  grises y ocres, hagan de bloque a lo verdaderamente importante, las agujas clavadas en la garganta.
      Uno de los primeros trabajos que tuvo que hacer Heracles, al caer en la trampa de Hera, fue el matar al león de Nemea, de quien se contaba que tenía una piel tan resistente, que ni el hierro ni el fuego podían rasgarla, Cano para esta ocasión ha dibujado un plano de la ciudad de Zaragoza, donde  el león rampante juega con sus habitantes a defender y morder a un mismo tiempo. Otro de los trabajos representados en la obra de Cano, es la traída por parte de Heracles del jabalí de Erimanto, vivo, en la representación, el artista recuerda los momentos de su juventud, transportaba las pancartas de hierro donde su padre pintaría el texto por encargo. Dos de los lienzos de mayor soltura, e inteligencia por parte del artista son sin duda el trabajo décimo, en donde Heracles es mandado por Euristeo a la Península Ibérica a matar al gigante Gerión y apoderarse de su rebaño. En el lado izquierdo del lienzo aparece una flor de lis, insignia que entre otras cosas, recuerda al artista el tiempo que fue boy scout, mientras que en el derecho aparece una diana con unas flechas, Heracles mató al gigante con sus flechas, el último trabajo que será encargado a Heracles, será el bajar a los infiernos y traer de vuelta a Cerbero, un monstruo que impedía que la huída de las almas del reino de los muertos al de los vivos, Cano representa este lienzo un muro de sangre y fuego, quizás el muro que separa un mundo del otro, al artista esta pieza le recuerda el episodio de su propio nacimiento, cuando estuvo a punto de morir asfixiado por retardo en el tránsito.
    
 
 
 
Cano. Heracles y Onfale. Acrílico/tela
 
 
 
         Como todas las historias que son dignas de contarse, tienen un principio y un final, el final de Heracles, después de haber pasado por el esfuerzo de los trabajos realizados, sería envenenado por la sangre de un centauro, viendo que su vida llegaba a su fin, subió al monte Eta, levantó una enorme pira y sin pensárselo dos veces se arrojo al fuego abrasador. Cano cierra el círculo de la vida y la muerte, con algo tan sencillo como un intenso fundido de color amarillo, el reloj que recorrió su tiempo y sus hazañas, es el mismo que recorre el nuestro, que se alza como una bandera sobre nuestros actos que serán juzgados en el mundo de los muertos, Cano ha sido juez y parte en esta obra, dándole al mitológico héroe griego, un toque más humano, adoptándolo a nuestro tiempo, a través de la propia experiencia del artista.
 
 
 
Heracles, by Cano
Galería A de Arte
22/06- 22/07/11