Un paisaje, un hermoso bodegón, o un sugerente retrato, todos ellos explican una historia que al leerla nos transporta a otro tiempo. La historia de las obras de los grandes maestros, están repleta de simbolismos, desde el más evidente al más sutil, representan profundidad, sentido vida y tema tratado. En el libro Los secretos de las obras de arte se muestran un total de cien obras, divididos en dos tomos que van desde un fragmento de autor anónimo de un mural de la tumba de Nebamun, en Tebas, antes de 1350 a.C. Acabando, curiosamente con otro mural, el que realizo Diego Rivera para la Ciudad de México, en 1948 titulado Cuatrocientos años de un golpe de vista Estas obras han sido seleccionadas por su gran carga de simbolismo que el lector deberá descifrar.
Pero centrémoslos en el segundo tomo, el que se acerca mas al arte contemporáneo, pues al fin y al cabo, de eso trata esta revista. La primera pregunta que nos viene a la mente después de haber valorado la publicación, es sobre los pocos autores españoles que aparecen en la selección, junto a los grandes maestros del arte universal. Tan solo tres, si contamos a El Greco como propiamente español. Los otros dos Velázquez con Las Meninas, y nuestro artista más universal, Goya. Curiosamente, nuestro aragonés errante mas universal confeso siempre, que sus tres maestros mas importantes habían sido “la naturaleza, Velázquez y Rembrandt”. Los tres están representados en estos volúmenes. De las más de 1.800 pinturas, grabados y bocetos que Goya realizó, se ha seleccionado para la ocasión la obra La pradera de San Isidro, boceto para tapiz, que nunca llego a realizarse por la excesiva complicación que suponía la reproducción de detalles, destinado al dormitorio de dos infantas, por lo que no podía contener insinuaciones eróticas. Más bien al contrario, se trataba de un guiño a la moda, pero también era una declaración de apego a España y a todo lo español, rechazando por ello, todo lo francés. 30 años después, Goya volvería a pintar la Pradera de San Isidro, en esta ocasión, no nos encontramos con una escena de infancia o un boceto para tapiz, sino un fresco para una de las paredes de su propia casa, en treinta años Goya ha vivido revoluciones, el ascenso y caída de Napoleón, la cruel guerra de la independencia, la vuelta al trono de otro Borbón, y con ello la vuelta de la Inquisición y la frustración de todos los esfuerzos y progresos posibles en un país como España completamente destrozado. Por ello, en esa segunda vista de esa “fiesta”, Goya no vera mas que monstruos nocturnos. Ambos cuadros, en especial el boceto para tapiz, hacen de él un genio que por derecho propio debe estar en este o en cualquier libro sobre arte universal
Dos estupendos libros, aptos tanto para los profesionales entendidos, como para los curiosos, donde se mezcla historia, análisis del arte detectivesco y el más puro y recatado estudio científico.
PARA SABER MÁS:
Rose Marie & Rainer Hagen
Los Secretos de las obras de arte 2 tomos
Taschen 2010