Los Madrazo, una dinastía del arte Español del siglo XIX

    A lo largo de la Historia del arte español, han existido diversas sagas o familias de artistas, recordemos la relación suegro/yerno en los casos de Pacheco, Velázquez y Martínez del Mazo,  en Aragón, el caso de las tres generaciones de los  Martínez (Daniel, Jusepe y fray Antonio), o el más conocido, el de los Bayeu (Ramón,  Manuel y Francisco), este último vuelve a “cerrar” el círculo suegro/ yerno, con la relación con Francisco de Goya. Pero de entre todas las dinastías artísticas, la de los Madrazo, es la única que no tiene parangón. Pues dominaron la pintura española desde el reinado de Fernando VII hasta la restauración de Alfonso XII, con especial atención a la época del reinado de Isabel II, momento en el que la familia Madrazo alcanzó su mayor apogeo.

    Pero toda dinastía tiene un inicio, y esta empieza con José Madrazo, quien iniciaría una saga familiar artística a través de la tradición de la formación profesional de los artistas de la familia,  las lecciones prácticas y teóricas, se fueron transmitiendo de padres a hijos, llegando hasta sus biznietos. Esta notable dinastía, estará bien representada a lo largo de las diferentes tendencias pictóricas del siglo XIX español, a través de sus hijos. Desde “el mejor retratista del momento”, Federico, claro exponente del Romanticismo, pasando por las pinturas de encargo de Luís o las pinceladas impresionistas de Raimundo y Ricardo de Madrazo. Todo esto lo podremos ver en la exposición que lleva por título “El mundo de los Madrazo. Colección de la Comunidad de Madrid”, que se puede admirar en el Palacio de Sástago. Y reúne 84 de las 76 obras que adquirió la Comunidad de Madrid, en el año 2006, en dación por pago de impuestos. Son por tanto, obras que los descendientes han atesorado para sí, que colgaban de las paredes de sus casas, y que por tanto tienen un valor más íntimo y especial. La muestra se ha podido ver hasta ahora en Madrid, Roma, Alcalá de Henares y las ciudades polacas de Poznan y Gdansk. Los comisarios de la colección son Montserrat Martí y Carlos González, que han evaluado y expertizado todas y cada una de las obras que se muestran en la exposición a través de un gran y espléndido catálogo. De dicha colección podríamos destacar La Virgencon el niño (1816) de José de Madrazo,  obra inspirada en Rafael, cuyos miembros sobre su propia esposa e hijo, El retrato de Cecilia de Madrazo (1880) por Luís de Madrazo, y algunas joyas de la colección comoLuisa, Rosa y Raimundo (1845), obra de Federico de Madrazo, donde aparecen sus hijos, o El retrato del cadáver de Luisito Daza, retrato íntimo muerto a los pocos meses de edad, donde quedaron impresas las huellas digitales del artista.

    

 

    A lo largo de cuatro generaciones, los Madrazo han conseguido vincularse con grandes artistas del momento. El primero de ellos, nos toca muy en el fondo a los aragoneses, pues fue con el propio Goya, cuando este era director del  Pintura de la Escuela, en 1797, José de Madrazo, el patriarca de la familia de artistas, llegaba a Madrid para matricularse en dicha Academia, pero sería a través del oscense Valentín Carderera Solano (Huesca 1796- Madrid 1880), quién sería coleccionista y estudioso del pintor, de hecho publicaría la primer biografía conocida sobre Goya y de José de Madrazo, en la revista El artista, quien mantendría una estrecha relación a lo largo de toda su vida con Rosario Weiss, hija de Goya, con Mariano y su familia , y en especial con Javier Goya. Por mediación de Carderera, los Madrazo accedieron fácilmente a casa de los descendientes de Goya, donde adquirieron numerosos dibujos  y óleos, que figuraron en los documentos de sus colecciones. Se sabe en concreto, que Federico conservaba un Autorretrato, el boceto de Fernando VII, La misa de Parida, Un globo aerostático y Capricho Fantástico, casi todos adquiridos directamente al mismo Javier Goya. Otro Madrazo, en este caso Raimundo, en 1891, se ofrecería como mediador, corriendo incluso con los gastos, para gestionar el regreso a España desde Francia, de los restos de Goya. Por motivos desconocidos, el Gobierno español se desinteresó por el tema, ya que hasta 1901, los restos del artista aragonés no serían exhumados y trasladados a Madrid.  Dentro del entorno Madrazo, fue Mariano Fortuny, el pintor que mostraría una mayor admiración por la obra de Goya. El pintor catalán contrajo matrimonio con Cecilia de Madrazo, hija de Federico, en 1866. Sería otra vez Carderera, quien le permitió admirar y copiar las obras de su colección, interesándose  el joven pintor por la producción de Goya, así en octubre, escribe a Moragas “Hoy con lo que he visto de Goya estoy nervioso. ¡Si vieras qué cosas!. Cada día voy conociendo más que hay mucha afinidad entre lo que él buscaba  y lo que busco yo. Los medios que me sirvo  son diversos”. En 1875 muere el joven Fortuny, su obra La vicaría, se venderá en el Hotel Drouot de París. Theophile Gautier publicaría una crítica de esta obra en Le Journal Officiel en el que dice: “La idea más exacta que se podría dar de esta tela singular, sería  un esbozo de Goya recuperado y retocado por Meissonier. ¡Qué colorido tan armonioso en esta osadía que no tiene miedo de copias los tonos de la paleta japonesa, tonos exóticamente raros, reinanimados grises perlas marrones neutros! ¡Qué pincelada tan ligera, espiritual y expresiva!”.

    

 

     La elección del Palacio de Sástago, para albergar esta exposición, no ha sido pura casualidad. Pues la primera vez que Federico de Madrazo pisa Zaragoza, lo hace entre los años 1874 y 1875, visitando el casino, que se encontraba en el piso principal de la actual sede de la Diputación Provincial. Federico de Madrazo conoció a los condes de Sástago en Madrid, en 1852, donde retrataría veintiocho años más tarde a María Antonia Fernández de Córdoba (1833-1905), XV condesa de Sástago, esta obra no pertenece a  los fondos de la colección de la Comunidad de Madrid, sino a una colección privada, que se ha añadido a esta muestra únicamente para ser exhibida en Zaragoza. En 1877 firmaría el retrato de otra dama estrechamente ligada a Zaragoza, María del Carmen de Aragón Azlor e Idiáquez, XV duquesa de Villahermosa. Ambas aristócratas fueron damas de las reinas españolas, y por lo tanto asiduas a palacio, donde conocieron al pintor madrileño, quien a través de las relaciones con Isabel II y Francisco de Asís, permitió realizar numerosos retratos de los miembros de la familia real y de la nobleza española. Pero esa no será la única relación de Federico de Madrazo con nuestra tierra, ya hemos citado anteriormente a Carderera, quien trabajaría junto a Federico como miembro de la junta del Museo Nacional. Entre el interés de Carderera, y la intervención de Madrazo, se logró la conservación de destacados monumentos aragoneses como los Monasterios de San Juan de la Peña, Veruela, Santo Tomás de Villanueva, castillos como Montearagón, Casa de la Infanta o la rehabilitación de la antigua Universidad Sertoriana, reconvertida en 1873 como Museo Provincial de Huesca, a iniciativa de Carderera. Otro aragonés citado en las agendas de Federico de Madrazo, es Bernardino Montañés (Zaragoza 1825- 1893), alumno de Federico en Madrid, y compañero de pensión en Roma de Luís de Madrazo en 1848. La amistad ente ellos se afianzó al regreso a España, llegando a ser muy considerado, como uno más en la familia dentro del entorno de los Madrazo, tanto es así, que Federico lo nombró albacea testamentario. El escultor Ponciano Ponzano (Zaragoza 1813- Madrid 1877) también destacó como asiduo en el ambiente de los Madrazo. Alumno de José de Madrazo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, coincidiría con Federico en Roma, donde fue pensionado en 1832. A través de la correspondencia de Federico, tal y como apuntó Wifredo Rincón, conocemos la amistad con los Madrazo. Otros pintores aragoneses fueron alumnos de los Madrazo en Madrid, destacamos a Marcelino de Unceta (1836-1905), Mariano Oliver Aznar (1863-1927). De los artistas pensionados en Roma, destacaremos a Joaquín Pallarés Allustante (1853-1935), Francisco Pradilla Ortiz (1848-1921), quién conocería a Federico en la Ciudad Eterna, y a quién lo  sustituiría en al Academia de Bellas Artes de París. Agustín Salinas (1861-1915), Mariano Barbasán (1864-1924) y Juan José Gárate (1870-1939) completan el listado.

     Esta exposición, puede convertirse en la gran muestra de la temporada, pues la obra de los Madrazo no es fácil verse fuera del círculo de los grandes museos europeos.

 

 

 

El mundo de los Madrazo. Colección de la Comunidad de Madrid

Palacio de Sástago. Diputación Provincial de Zaragoza

15/12/2011- 4/03/2012

 

 

 

 

 

  

Palacio de Sástago, DPZ, Zaragoza

Número 17

Diciembre 2011
José Antonio VAL LISA
Miembro del consejo de redacción de AACAdigital.com
Fecha de recepción: 21/12/11
Fecha de aceptación: 21/12/11
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