Los lugares del alma. Cristina Remacha

Cristina Remacha es una persona vital, sus caminatas por la naturaleza, su dedicación al karate –algo que a lo largo de muchos años ha sido para ella un estímulo, un afán constante de superación hasta conseguir el ansiado cinturón negro–, su interés por la filosofía, teología, psicología, poesía, y sobre todo su continuo trabajo.  Hija y madre de artistas, su padre, el escultor y forjador Pablo Remacha, su madre, la pintora Marcela Escolano, su hijo, el escultor Alfonso Ortiz Remacha.  El apellido Remacha, según le contaba su padre, podría venir de la labor de sus antepasados forjadores de espadas.  Se forma en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, sus maestros de modelado y vaciado son Joaquín Albareda y Francisco Bretón, aprendió forja y dibujo de su padre y el color a través de su madre.

Se inicia como forjadora, si bien los condicionantes que este arte requieren, hacen que finalmente se exprese más libremente con la pintura, en su estudio.  Sigue el consejo de su padre “aprende a dibujar bien, y luego desdibuja, de diez dibujos rompe la mitad, y de esa mitad quédate con uno.”  La artista manifiesta que le gusta pintar con los dedos, le recuerda más su hacer con la forja, emplea poco los pinceles, cuando los emplea sus pinceladas son enérgicas como si estuviese empleando el martillo para forjar, y así pasa las horas en su taller, en estado zen, olvidándose del tiempo.

En esta exposición la artista presenta obra de sus últimos dos años, en su mayoría óleo sobre lienzo, también obras sobre cartulina.  En la pintura de Remacha aparece continuamente representada la mujer, anteriormente figuras rotundas, ahora encontramos rostros etéreos, como escapados de los sueños, enredados en entramados vegetales.  Se nos antoja que se representa a sí misma, distintas Cristinas, si bien la artista afirma que no es ella, son sus diferentes estados, su espíritu, sentimientos, sensaciones.

Muy presente en su obra el misticismo, Remacha es una persona profundamente religiosa, a lo largo de su carrera ha realizado muchas obras sacras, seguramente muy influenciada por las manifestaciones de sus maestros Albareda y Bretón y guiada por su espiritualidad, en ocasiones sus mujeres parecen ángeles, sus rostros espíritus.

Su obra es de gran carga simbólica, el lenguaje de las flores, una tradición decimonónica que viene de la antigüedad y perdura a través de los tiempos, puede tener distintos significados según las diferentes culturas, así las azucenas de sus obras, en la tradición cristiana se identifican con la Virgen, símbolo de pureza e inocencia, en Mesopotamia se relacionaba con el más allá y se vinculaba con el renacer, interpretación muy similar a la de los lirios blancos y las calas de sus lienzos como alegoría de perfección y belleza; sus jacintos como gozo, alegría, cariño, constancia.  Dependiendo del color van a significar una cosa u otra, así las rosas y claveles blancos representados son mensaje de amistad y los rojos amor.  Los tallos erguidos, eternidad, lo que también significa el árbol, además de vida, sabiduría, bondad.  La artista también nos muestra aves, en especial palomas, como sabiduría, libertad, paz y, sobre todo, metáfora del pensamiento y el alma.

Todos estos símbolos y figuras se presentan sobre fondos muy trabajados, ricos en texturas y veladuras, unas veces de gran abstracción, otras, percibimos paisajes de montañas, agua, desierto, en ocasiones las estructuras vegetales de las que emergen los rostros femeninos se asientan sobre fondos geométricos.

Encontramos simbología también en los colores, Remacha tiene preferencia por los azules, el color de la libertad, la armonía, la verdad, pero también la fuerza y la inteligencia; encontramos verdes que queremos relacionar con la naturaleza, la juventud, la esperanza, y en especial los sienas, amarillos y dorados representando la tierra, el sol, la luz…

Se trata de una artista muy personal, con una importante trayectoria, que no hace ninguna concesión a tendencias, siguiendo siempre su impulso interior.

Sala de arte del Club cultural de empleados del Banco de Santander, Zaragoza

Número 52

Septiembre 2020
Pilar SANCET BUENO
Miembro de AACA, AECA y AICA. Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 24/9/20
Fecha de aceptación: 25/9/20
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