Lluís Borrassà. Los colores reencontrados de la catedral de Barcelona

El año 2020 la Generalitat de Catalunya compró dos tablas atribuidas a Lluís Borrassà, maestro del gótico internacional en tierras catalanas, ambas procedentes de sendos retablos de la Catedral de Barcelona. De la adquisición de estas, Decapitación de los familiares de San Hipólito y Profesión de San Pedro Mártir, surgió la idea de organizar una exposición monográfica sobre la labor de dicho pintor para la Seu barcelonesa. Se trata de una muestra magnífica, bien contada y con una museografía que destila buen gusto en la cual la iluminación y los colores elegidos resaltan la intensidad de la paleta cromática de Borrassà, especialmente del rojo, aspecto que se destaca desde su mismo título.

Las piezas, reunidas en una única sala, se organizan mayoritariamente en torno a tres encargos que realizó el artista con destino a diversas capillas del templo mencionado: el retablo de San Lorenzo, San Hipólito y Santo Tomás de Aquino; el de Santa Marta, Santo Domingo y San Pedro Mártir y el de San Andrés. A estos se suma una gran estructura en medio del espacio que materializa un cuarto políptico de cuyas pinturas se ha perdido toda pista, dedicado a San Antonio Abad. Esta disposición dota al recorrido expositivo de una sensación de orden que facilita en gran medida la comprensión de lo que se está viendo.

A todo ello acompaña, como no puede ser de otra manera, la belleza de las pinturas del gótico internacional. Con su incipiente naturalismo, estas tablas permiten un acercamiento a la vida medieval a través de la representación de las actitudes de los personajes, de sus hábitos y, especialmente, del espacio que en este momento empieza a cobrar relevancia plástica. Se ha programado una serie de sugerentes actividades para todas las edades, entre las cuales destaca un taller de reconstrucción del mundo del gótico a través del conocido videojuego Minecraft, de manera que se han aprovechado todas las posibilidades que en este aspecto ofrece la obra de Borrassà.

Por último, en esta reseña queremos enfatizar en una cuestión que ha añadido una nueva capa de lectura al discurso que se presenta. Se trata de la firme intención de dar a conocer al espectador la labor de investigación que los historiadores del arte hacen, en este caso, como paso previo a una exposición.

A lo largo del recorrido se muestran numerosos documentos originales procedentes del Archivo Diocesano y del Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona en relación con la biografía del artista o con las piezas que se exponen. De esta manera y si el espectador tiene los conocimientos suficientes, uno puede entretenerse en la lectura de los contratos, visitas pastorales e, incluso, la compraventa de un esclavo que trabajó en el taller del pintor. También se han rescatado algunos dibujos del siglo XIX realizados por Josep Puiggarí, que conforman el primer acercamiento a la obra de Borrassà tras siglos en el olvido. Con todo ello, se espera que al visitante le quede claro que el estudio realizado por el historiador se ha basado en dos pilares: la observación de la obra de arte y la consulta de la documentación histórica. Y, evidentemente, para la correcta interpretación de todo ello es necesario una formación académica.

En un momento en que se pone en duda el papel de las Humanidades, muchas veces por el simple desconocimiento de sus procesos y objetivos, parece una buena iniciativa la incorporación al recorrido museográfico de elementos que ayuden a reconstruir el esfuerzo intelectual que hace posible no solo la organización de una muestra, sino la puesta en marcha de políticas culturales de las que muchas ciudades carecen. Y no precisamente por la falta de interés de sus ciudadanos.

Es evidente que hace falta mucho más trabajo para poner en valor nuestra profesión ante la sociedad. Sin embargo, cabría esperar que gracias a esta buena idea el visitante -al menos el más curioso- percibiese cómo trabajamos y saliera de las salas del Museu Nacional d’Art de Catalunya con la sensación de que el historiador del arte le ha acompañado en este viaje al medievo.