¡Libertad! La región de Gironde rinde homenaje a los exiliados españoles

Bajo el título de ¡Libertad! La Gironde et la Guerre d’Espagne (1936-1939), los archivos departamentales de la región de Burdeos han organizado una exposición sobre las relaciones entre Gironde y la España republicana durante la Guerra Civil. Se trata de una muestra conmemorativa en el 80 centenario del fin de la contienda española.

La proximidad de la región de Burdeos con España, además de su situación portuaria, había favorecido históricamente las relaciones comerciales y migratorias entre ambos territorios. Antes del estallido de la Guerra Civil, más de 20.000 españoles residían en Gironde, dedicados a puestos relacionados con la agricultura, el comercio y la administración. Sin embargo, fue con el comienzo de la guerra española cuando se intensificó su llegada. A medida que las tropas del ejército sublevado fueron avanzando por el norte de España, oleadas de población procedente del País Vasco primero y de Cantabria y Asturias después, llegaron a las costas del sudoeste francés en navíos como el Habana o el Cantabria, célebre por haber naufragado en la playa de Lacanau, a 40 kilómetros de Burdeos, donde todavía hoy en día existen restos del naufragio.

La región de Gironde se sintió comprometida desde el primer momento con la causa republicana, no solamente desde las instituciones, sino que también a nivel particular se organizaron recolectas de alimentos, ropa, armamento o dinero para ayudar a los combatientes españoles. Del mismo modo, cuando la llegada de refugiados fue progresivamente mayor, desde las autoridades regionales se gestionó la acogida de esta numerosa población. La exposición no oculta tampoco la alarma que generó la masiva afluencia de refugiados, en un país en el estaban floreciendo sentimientos xenófobos. A los españoles se les criticó el gasto que generaban al sistema sanitario francés, la propagación de conductas violentas y la competencia desleal a nivel laboral, pues ciertos patrones aprovecharon la situación de los refugiados republicanos para conseguir una mano de obra barata. Esta falta de solidaridad nos resulta hoy en día más contemporánea que nunca. 

La exposición se localiza en los sótanos del edificio de los archivos departamentales, en un gran espacio conocido como la sala de las bóvedas. El aprovechamiento de esta dependencia, con las grandes columnas de piedra y su iluminación tenue, ha sido bien explotado por los organizadores de la muestra. Llama la atención la utilización de materiales expositivos muy diferentes, desde documentación conservada en diversos archivos franceses y españoles, material fotográfico relativo al exilio español, multitud de grabaciones realizadas durante la Guerra Civil para explicar el desarrollo de la contienda, e incluso canciones del ejército republicano.

Al ser una exposición de material documental, resulta muy acertado por parte de la empresa del montaje la escenografía llamativa y atractiva, contribuyendo a la función pedagógica de la exposición. Para facilitar la comprensión de los documentos autógrafos escritos en español, todos ellos han sido traducidos al francés.

Otras cuestiones de interés abordadas por la exposición son la participación francesa en las Brigadas Internacionales de apoyo a la República. Un espacio se encuentra dedicado a la figura de Joseph Epstein, un brigadista de origen polaco que resultó herido de gravedad en el transcurso de la contienda. Durante su recuperación trabajó en la compañía France Navigation, encargada de enviar apoyo a España. A su regreso a Francia fue confinado en el campo de Gurs, uno de los campos de concentración construidos en 1939 para acoger a población española y a excombatientes de las Brigadas Internacionales. Los organizadores de la muestra han reunido obras de arte actual ejecutadas por el artista aquitano Pascal Convert sobre la figura de Epstein. Una de ellas es un busto en cristal titulado Joseph Epstein y su hijo Georges. También se exponen unas curiosas grisallas serigrafiadas sobre cristal con la imagen del brigadista. La tenue iluminación potencia el contraste de estas obras sobre el fondo oscuro y contribuye al sentido de homenaje de la muestra.

Para favorecer la difusión de esta historia poco conocida en Francia, los archivos departamentales han organizado visitas guiadas periódicas a la muestra, además de talleres pedagógicos, conferencias, debates, proyecciones y encuentros con artistas del cómic. También ha tenido lugar la proyección del documental Cinco Hermanas, una película sobre la familia Sánchez-Gracia, dirigido por Caroline Ducros et Jean-Baptiste Becq. Narra la historia de cinco niñas aragonesas que cruzaron la montaña junto a sus padres en marzo de 1938, a través del puerto de Vénasque, en la parte más abrupta del Pirineo. Sus hijos y nietos han rehecho la ruta que ellas siguieron desde Benasque hasta Bagnères de Luchon, para posteriormente acabar asentándose en Burdeos. Un ejemplo más de cómo los caminos del exilio fueron muy variados, también tremendamente duros en el caso de los aragoneses que cruzaron la frontera a través del Pirineo. Es interesante que este tipo de proyecciones compartan cartel con películas como Tierra sin pan de Luis Buñuel o Tierra de España de Joris Ivens. También hay que destacar la programación de conferencias sobre cuestiones como la situación de las mujeres españolas exiliadas y su inserción en el mercado laboral francés. Y, por supuesto, el cómic no podía faltar debido al gran arraigo que tiene en Francia. Para ello, se encuentra programado un encuentro con el dibujante y creador Bruno Loth, autor de numerosos cómics sobre la Guerra Civil como Ermo, Dolores o Guernica. En definitiva, además del interés que alberga en sí la muestra, resulta muy loable que el departamento de Gironde rinda este homenaje al exilio español en Francia.