LEE MILLER (1907-1977).
I IMPLORE YOU TO BELIEVE THIS IS TRUE[1]
[2] para la mencionada revista el insistente blitz de la Luftwaffe sobre Londres, y de cubrir, como corresponsal de guerra de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos[3], los estragos tras el desembarco de Normandía, el uso del napalm en St Malo y, por fin, la liberación de París el 26 de agosto de 1944. Las grandes fechas que marcan buena parte de la biografía de Lee, se enlazan con las que iluminan los grandes acontecimientos históricos del siglo pasado.
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Bombas estallando en la fortaleza de St. Malo (1944)
Guardia de las SS muerto flotando en un canal, Dachau (1945)
Alicia a su hermana:
[4].
LA FOTOGRAFÍA COMO ENTE GEMELO
[5], cuya esposa, Florence MacDonald, también era una gran aficionada a la fotografía. Sin ir más lejos, en su casa de Poughkeepsie (Nueva York) tenían una cámara oscura para el tiempo de ocio familiar.
[6]. Cuando Lee contaba con diecinueve años, se encontraron casualmente cuando ella casi fue atropellada por un vehículo. Inmediatamente, Nast la contrata como modelo para Vogue. Su première se localiza en misma portada de la revista, como inspiración para el dibujo de tintes art decó realizado por Georges Lepape[7]: el rostro estilizado de la modelo ataviada a la moda de los años veinte del pasado siglo, se antepone a un fondo con la urbe iluminada, a la gloria de la proliferación de las redes eléctricas como parte de la extensión progresiva del paisaje de la ciudad también en la noche.

Portada de Vogue, por Georges Lepape (1927)
[8] ayudaron a forjar las poses, las actitudes, a abstraerse durante los momentos de trabajo. Y los mejores maestros de la historia de la fotografía del siglo XX supieron apreciar esa versatilidad, ese dominio de sí misma y de la escena[9]. Así, la inquieta Lee Miller desfiló ante los objetivos de Arnold Genthe, Nicolás Muray, Edward Steichen, Horst P. Horst, George Hoyningen-Huene, o Man Ray, su maestro, su colega, su amante.
[10].
Alicia a Mino:
[11].
EL OTRO LADO DEL ESPEJO
[12]. El polifacético artista americano fue el detonante por excelencia en el florecimiento de las potencialidades productivas de Lee, y fue el impulsor definitivo para su salto al otro lado del espejo.
[13]; Lee pronto aprende muchos de los recursos de su maestro y los aplica a sus propias producciones, sin embargo, Man Ray acoge una gama mucho más amplia e imaginativa en el retrato, la fotografía de moda y comercial, y nos parece mucho más profundo y analítico en sus piezas creativas.
[14], Lee Miller no se interesó en hacer converger el sustrato teórico con sus realizaciones. Así, además de cierta inconstancia en su dedicación –pues sus trabajos fotográficos solían responder al encargo comercial, y en escasas ocasiones a su iniciativa-, en Lee no se percibe entonces esa carga de pensamiento que aporta fondo y dirección, o sentido preciso, en la globalidad de sus piezas. Sin embargo, esa dificultad que encontramos a la hora de adjudicar a las obras de Lee conceptos determinados, no las exime de albergar un sentido profundo, individual en cada cosa vista.


Man Ray, La oración (c. 1930)
Desnudo inclinado hacia adelante (1931)
[15], que a los desnudos más frescos concebidos por Man Ray.

Retrato solarizado (1930)
[16], nos parece más evidente en otros sectores en el caso de Lee Miller[17], en cualquier caso no lo rastreamos en una vía creativa por medio de la técnica.
[18], o el titulado Tête flotante (Mary Taylor), ambos de 1933, dan crédito de su buen hacer.
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Cabeza flotante (Mary Taylor) (1933)
Joseph Cornell (1933)
[19].
[20]. En este proceso la fotografía juega un papel fundamental, pues reunifica los fragmentos, y cose las fisuras sin dejar cicatriz y, además, altera el estatus de la obra de arte (plástica) por medio de una máquina (automática, impersonal) que permite la reproducción a voluntad de la obra (no-una).
[21] inviste de un estatus revolucionario, pues considera a la fotografía agente técnico, y a la vez conceptual, de la transformación de la misma historia del arte y de la cultura, pues contribuye a poner en tela de juicio el valor y la autonomía del objeto artístico: la revolución mecánica escalaba otro peldaño más[22].
“-Bueno, en nuestro país –dijo Alicia, todavía un poco jadeante-, si una corre un buen rato, tan deprisa como lo hemos hecho nosotras, generalmente acaba llegando a un lugar distinto.
-¡Un país bien lento! –dijo la Reina-. Aquí, como ves, se ha de correr a toda marcha simplemente para seguir en el mismo sitio. Y si quieres llegar a otra parte, por lo menos has de correr el doble de rápido.”[23]
LA ESCAPADA EN BUSCA DEL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
[24], fotógrafa, empresaria, y todo ello sin perder ni un ápice de su independencia, sabiendo cómo moverse en todos los ambientes y sacando de ellos el máximo partido.
[25], Lee abre su propio estudio de fotografía, contando con su hermano Erik como asistente, centrado en el revelado y los trabajos en el cuarto oscuro. Su actividad se desplegó fundamentalmente en el campo del retrato de encargo y los trabajos comerciales para firmas del mundo editorial como Vogue, Harper’s Bazaar o Vanity Fair. Fue el también fotógrafo Nickolas Muray[26] quien abrió terreno a Lee para que no le faltara trabajo en un momento de escasez del mismo, fruto de las consecuencias críticas del crash de 1929
[27], con motivo de dos exhibiciones de este género que el polifacético Levy organizó en 1932.
[28] en marzo de 1937, pudieron colmar ni a largo ni a corto plazo. Ese mismo verano de 1937, Lee se marcha a París, y será entonces cuando conozca a Roland Penrose y empiece la que será su relación afectiva más larga, que comenzará siendo de amantes para culminar en matrimonio y traslado de su vida a Inglaterra, pero esto ocurrió mucho después.


La sombra de la gran pirámide (1938)
Retrato del espacio (1937)
[29]


Remington muda (1940)
Piano Broadwood (1940)
[30]. Lee quiere llamar la atención sobre esta consecuencia trascendental en el contexto bélico.

Revancha sobre la cultura (1940)
[31].

Eggceptional achievement (1940)
[32] (juego de palabras entre “huevo”, “excepcional” y “logro” que preferimos no intentar traducir porque pierde el sentido) añade la dosis de hilaridad que permite sobrellevar semejante desastre, a la vez que contribuye a crear una interpretación distinta valorando los objetos tal como se presentan, con todo el extrañamiento que eso supone, al margen de su función y su simbolismo.
[33] y su teoría de atrapar el instante decisivo, esa iluminación súbita del aquí y ahora. En cambio, Lee deja que los efectos se posen y la idea se asiente, el instante no es algo que tenga prioridad para sus fotos, ante la magnitud de los hechos: la sacudida se produce dentro del espectador, no tiene lugar dentro de la imagen misma, es necesario acompañar lo que nos muestra de una reflexión, así nos golpean sus instantáneas, ese es el peculiar punctum, en el sentido de Barthes, que antes hemos comentado, y que está presente en muchas de estas fotografías.

Mujeres con máscaras ignífugas (1941)
Women with Fire Masks, nos produce esa sacudida, pues el primer impacto lo producen esas máscaras rudimentarias, rígidas, sobre dos rostros de mujeres ataviadas de manera cuidada, sin renunciar al maquillaje y al peinado, a pesar de estar sentadas –sobre periódicos- a la entrada de un refugio antiaéreo. Son las miradas directas, a través de esas máscaras atroces que cubren los rostros de las dos mujeres lo que nos impacta, pues no llegamos a ver su expresión, no nos dicen nada, y a la vez lo dicen todo. Una de ellas lleva un silbato en la mano, pendiente, y es que probablemente se trata de dos

Londinenses, una noche sin ataque, una noche de amor (1940)
[2] para la mencionada revista el insistente blitz de la Luftwaffe sobre Londres, y de cubrir, como corresponsal de guerra de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos[3], los estragos tras el desembarco de Normandía, el uso del napalm en St Malo y, por fin, la liberación de París el 26 de agosto de 1944. Las grandes fechas que marcan buena parte de la biografía de Lee, se enlazan con las que iluminan los grandes acontecimientos históricos del siglo pasado.
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| Bombas estallando en la fortaleza de St. Malo (1944) | Guardia de las SS muerto flotando en un canal, Dachau (1945) |
[5], cuya esposa, Florence MacDonald, también era una gran aficionada a la fotografía. Sin ir más lejos, en su casa de Poughkeepsie (Nueva York) tenían una cámara oscura para el tiempo de ocio familiar.
[6]. Cuando Lee contaba con diecinueve años, se encontraron casualmente cuando ella casi fue atropellada por un vehículo. Inmediatamente, Nast la contrata como modelo para Vogue. Su première se localiza en misma portada de la revista, como inspiración para el dibujo de tintes art decó realizado por Georges Lepape[7]: el rostro estilizado de la modelo ataviada a la moda de los años veinte del pasado siglo, se antepone a un fondo con la urbe iluminada, a la gloria de la proliferación de las redes eléctricas como parte de la extensión progresiva del paisaje de la ciudad también en la noche.
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| Portada de Vogue, por Georges Lepape (1927) |
[12]. El polifacético artista americano fue el detonante por excelencia en el florecimiento de las potencialidades productivas de Lee, y fue el impulsor definitivo para su salto al otro lado del espejo.
[13]; Lee pronto aprende muchos de los recursos de su maestro y los aplica a sus propias producciones, sin embargo, Man Ray acoge una gama mucho más amplia e imaginativa en el retrato, la fotografía de moda y comercial, y nos parece mucho más profundo y analítico en sus piezas creativas.
[14], Lee Miller no se interesó en hacer converger el sustrato teórico con sus realizaciones. Así, además de cierta inconstancia en su dedicación –pues sus trabajos fotográficos solían responder al encargo comercial, y en escasas ocasiones a su iniciativa-, en Lee no se percibe entonces esa carga de pensamiento que aporta fondo y dirección, o sentido preciso, en la globalidad de sus piezas. Sin embargo, esa dificultad que encontramos a la hora de adjudicar a las obras de Lee conceptos determinados, no las exime de albergar un sentido profundo, individual en cada cosa vista.
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| Man Ray, La oración (c. 1930) | Desnudo inclinado hacia adelante (1931) |
[15], que a los desnudos más frescos concebidos por Man Ray.
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| Retrato solarizado (1930) |
[16], nos parece más evidente en otros sectores en el caso de Lee Miller[17], en cualquier caso no lo rastreamos en una vía creativa por medio de la técnica.
[18], o el titulado Tête flotante (Mary Taylor), ambos de 1933, dan crédito de su buen hacer.
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| Cabeza flotante (Mary Taylor) (1933) | Joseph Cornell (1933) |
[19].
[20]. En este proceso la fotografía juega un papel fundamental, pues reunifica los fragmentos, y cose las fisuras sin dejar cicatriz y, además, altera el estatus de la obra de arte (plástica) por medio de una máquina (automática, impersonal) que permite la reproducción a voluntad de la obra (no-una).
[21] inviste de un estatus revolucionario, pues considera a la fotografía agente técnico, y a la vez conceptual, de la transformación de la misma historia del arte y de la cultura, pues contribuye a poner en tela de juicio el valor y la autonomía del objeto artístico: la revolución mecánica escalaba otro peldaño más[22].
“-Bueno, en nuestro país –dijo Alicia, todavía un poco jadeante-, si una corre un buen rato, tan deprisa como lo hemos hecho nosotras, generalmente acaba llegando a un lugar distinto.
-¡Un país bien lento! –dijo la Reina-. Aquí, como ves, se ha de correr a toda marcha simplemente para seguir en el mismo sitio. Y si quieres llegar a otra parte, por lo menos has de correr el doble de rápido.”[23]
LA ESCAPADA EN BUSCA DEL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
[24], fotógrafa, empresaria, y todo ello sin perder ni un ápice de su independencia, sabiendo cómo moverse en todos los ambientes y sacando de ellos el máximo partido. [25], Lee abre su propio estudio de fotografía, contando con su hermano Erik como asistente, centrado en el revelado y los trabajos en el cuarto oscuro. Su actividad se desplegó fundamentalmente en el campo del retrato de encargo y los trabajos comerciales para firmas del mundo editorial como Vogue, Harper’s Bazaar o Vanity Fair. Fue el también fotógrafo Nickolas Muray[26] quien abrió terreno a Lee para que no le faltara trabajo en un momento de escasez del mismo, fruto de las consecuencias críticas del crash de 1929 [27], con motivo de dos exhibiciones de este género que el polifacético Levy organizó en 1932. [28] en marzo de 1937, pudieron colmar ni a largo ni a corto plazo. Ese mismo verano de 1937, Lee se marcha a París, y será entonces cuando conozca a Roland Penrose y empiece la que será su relación afectiva más larga, que comenzará siendo de amantes para culminar en matrimonio y traslado de su vida a Inglaterra, pero esto ocurrió mucho después.
[29]
[30]. Lee quiere llamar la atención sobre esta consecuencia trascendental en el contexto bélico.
[31].
[32] (juego de palabras entre “huevo”, “excepcional” y “logro” que preferimos no intentar traducir porque pierde el sentido) añade la dosis de hilaridad que permite sobrellevar semejante desastre, a la vez que contribuye a crear una interpretación distinta valorando los objetos tal como se presentan, con todo el extrañamiento que eso supone, al margen de su función y su simbolismo. [33] y su teoría de atrapar el instante decisivo, esa iluminación súbita del aquí y ahora. En cambio, Lee deja que los efectos se posen y la idea se asiente, el instante no es algo que tenga prioridad para sus fotos, ante la magnitud de los hechos: la sacudida se produce dentro del espectador, no tiene lugar dentro de la imagen misma, es necesario acompañar lo que nos muestra de una reflexión, así nos golpean sus instantáneas, ese es el peculiar punctum, en el sentido de Barthes, que antes hemos comentado, y que está presente en muchas de estas fotografías.


La sombra de la gran pirámide (1938)
Retrato del espacio (1937)


Remington muda (1940)
Piano Broadwood (1940)

Revancha sobre la cultura (1940)

Eggceptional achievement (1940)

Mujeres con máscaras ignífugas (1941)

LA VIDA AL LADO DE LA MUERTE
[34], retrató con ejemplar seguimiento desde Normandía a Alsacia, presenciando la liberación de algunos campos de exterminio, hasta llegar a Munich, asistir al ataque de Salzburgo, pasando por las dos moradas de Hitler, su casa de Munich y su refugio en los Alpes. Sólo una breve pausa tras el armisticio, para pasar por su casa de Londres y cubrir un reportaje de moda en Dinamarca para Vogue, fueron suficientes para que Lee se percatara de que ese tipo de vida no iba con su carácter, y se marchara a retratar la dura posguerra en Austria, Hungría, y Rumania, hasta que recibe un ultimátum de su pareja para regresar o romper definitivamente con su relación[35].

La hija del burgomaestre de Leipzig (1945)
[36].
[11] CARROLL, Lewis, op. cit. (p. 131)
[18] Joseph Cornell (1903-1972) fue un interesante personaje de la vanguardia norteamericana, conocido, sobre todo, por sus ensamblages de objetos en cajas, muchos de ellos objetos encontrados, y por sus realizaciones en el campo del cine experimental.