Para quien conozca la trayectoria profesional de Cano, experto ilustrador de la vidas y andanzas de numerosos personajes históricos aragoneses, no resultará extraño ni ajeno este nuevo capítulo que se añade a una larga lista de atractivos trabajos precedentes. Cano es un artista licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y componente del ya histórico grupo Azuda 40 creado en 1972, además de profesor de la Escuela de Artes de Zaragoza, crítico de arte y colaborador diario en la prensa local con sus viñetas publicadas en el Heraldo de Aragón, desde donde se asoma a la realidad de una manera que no deja de asombrar a sus lectores por su perspicacia, su ironía y su humor, pero, sobre todo y no menos importante, por su humanidad. En esta ocasión el artista nos muestra en esta exposición los 21 dibujos que, centrados en las mujeres que protagonizaron episodios heroicos en Zaragoza durante la guerra de la Independencia, ilustran el libro Las Sitiadas editado por Xordica, en la misma colección en la que Cano ha publicado e ilustrado ya la vida de aragoneses célebres como Goya (a quien el artista llama cariñosamente‘Paquico’), Marcial, Buñuel, Sender, Ramón y Cajal, entre otros.
En el caso de Cano, no hay fronteras ni jerarquías entre la ilustración y la pintura, no es más importante la una que la otra. Como él mismo expresa, ha ilustrado historias desde que empezó a escribir cuentos en su infancia, y vive cómodo y feliz en esta confusión de géneros. Probablemente somos los críticos e historiadores quienes hemos minusvalorado (al menos en el pasado), a los ilustradores, si bien de la fructífera y estrecha relación entre texto e imagen han nacido desde la Antigüedad obras que dejan sin aliento por su belleza y complejidad.
Volviendo a Cano, la confusión de géneros en realidad debe interpretarse como libertad creativa del artista, tanto de técnica como de composición. Como punto de partida, frente al predominio de la línea como recurso habitual en la ilustración (lo que podríamos pensar los profanos que suele ser habitual en este tipo de obras), recurso que Cano había utilizado en las biografías precedentes, el artista opta ahora por la mancha de color y en una técnica que no se asocia generalmente al dibujo, sino que es más propia de la pintura: el óleo sobre lienzo. Este tipo de pintura, con trazos gestuales muy marcados, le sirve para acentuar la violencia y dramatismo de lo narrado. En ello también incide (y no es menos importante) la selección de la gama cromática, estrictamente reducida a ocres, azules, el negro y el blanco, utilizando este color en particular como un efectivo recurso en la composición de algunas de las obras donde elementos en blanco cobran gran importancia sobre fondos de un azul intenso. En las composiciones, simplificadas al máximo en algunos casos, reducidas a la representación de estas heroínas en el momento álgido de su historia, Cano se inclina por las diagonales que imprimen fuerza y movimiento a la escena. Resulta obvia y fascinante la comparación con Goya y sus grabados, atracción e influencia confesada por el propio artista y evidente en el tratamiento emotivo de las escenas y la simplificación de los espacios y escenarios de las mismas. El resultado, en mi opinión, es magnífico y hace de esta pequeña exposición un placer para la vista, sin olvidar que los sencillos textos redactados por Cano (¡indispensable la lectura del libro editado por Xordica!), ponen rostro humano a estas figuras sin cara, símbolo de la tragedia de una guerra, de cualquier guerra.
Por último, esta exposición ha sido organizada por la Fundación Zaragoza 2008, el Ayuntamiento de Zaragoza, la editorial Xordica, la Universidad de Zaragoza y con la colaboración del Instituto Aragonés de la Mujer del Gobierno de Aragón; y forma parte de los numerosos eventos realizados en nuestra ciudad con motivo de la celebración del Bicentenario de los Sitios de Zaragoza. ¡Vaya por delante que soy alérgica como tantos otros a conmemoraciones y centenarios, y más aún de episodios bélicos que nos deberían inducir a reflexionar sobre otros aspectos a veces conscientemente eludidos en estas ceremonias como son la autocrítica hacia el heroísmo inútil, las masacres y el daño infligido a la población civil por los errores políticos!, pero me alegro de que Cano haya abordado este tema, porque con el libro y las obras hoy expuestas que son su punto de partida, ha dado vida de manera emotiva e impactante a las mujeres, muchas de ellas anónimas y olvidadas por la historia oficial, que protagonizaron algunos de los momentos más dramáticos de los Sitios.