Las mujeres artistas en la ciudad de Zaragoza. Obras en museos, colecciones públicas y entidades

La tradicional visión androcéntrica con la que artistas, historiadores y críticos han construido la Historia del Arte está siendo cuestionada y reescrita en las últimas décadas gracias al esfuerzo del feminismo. La apuesta por los discursos no sexistas, que pretenden poner en valor el arte producido por mujeres, frecuentemente encuentran como obstáculo las propias instituciones artísticas, ancladas en cánones propios del pasado, en los que la presencia de las mujeres o de minorías sociales no recibe la visibilidad que necesitan.

La autora de este estudio, Paula Gonzalo Les es Licenciada en Historia del Arte, activista y gestora cultural. Sus estudios han estado orientados desde el comienzo hacia el arte feminista, lanzándose al ámbito de la investigación con un trabajo sobre la Sala Juana Francés de Zaragoza, pionera desde 1990 en la exposición y promoción de arte hecho por mujeres y también por hombres que reflexionan sobre identidades de género no hegemónicas. A este trabajo de DEA se han sumado estudios como el de Pilar Pastor Mujeres creadoras en Aragón. Visibilidad de su obra, para el Observatorio de Cultura de la Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, sobre la presencia de mujeres artistas en los escenarios del arte aragonés.

El presente proyecto de Paula Gonzalo evalúa las colecciones zaragozanas de arte contemporáneo, creando un valioso inventario que deberá ser tomado como punto de partida para futuros estudios sobre la presencia de las mujeres en el panorama artístico local. Las instituciones revisadas por la autora han sido el EMOZ, el Museo Goya, el IAACC Pablo Serrano, el Museo de Zaragoza, el Fondo artístico de las Cortes de Aragón, el Patrimonio Cultural Mueble Municipal de Zaragoza, la Sala Juana Francés y el Patrimonio Cultural de la Universidad de Zaragoza. Así, este libro queda estructurado en dos partes. En la primera se ofrece el catálogo de obras realizadas por mujeres presentes en estas colecciones, señalando el nombre de la artista, el título de la obra, la fecha de producción, la técnica y las dimensiones. En la segunda parte figura un breve resumen biográfico de las artistas. Todo ello queda ilustrado por obras realizadas por creadoras como Carmen Molinero, Soledad Córdoba, María Buil o María Enfedaque entre otras, todas ellas de potente fuerza visual. También ejemplar ha sido el trabajo de la diseñadora zaragozana Aurora Verón, que ha conseguido una estética limpia y sencilla, en la que las creaciones de estas autoras cobran protagonismo.

El trabajo desarrollado por Paula Gonzalo ha sido ingente. En el marco de este estudio, han sido recogidas 1125 obras, aunque lamentablemente, de las 451 artistas referenciadas solamente de 323 ha podido obtenerse información biográfica, lo que también nos da una cierta idea del silencio en el que frecuentemente quedan las producciones y las vidas de estas mujeres. Especialmente interesante es la presencia de producciones como el origami, en la que Zaragoza es pionera con del primer museo de origami de Europa, acogido en un edificio municipal. Gracias al Grupo Zaragozano de Papiroflexia, esta institución ha podido reunir una interesante colección artística, en la que la obra de artistas mujeres se encuentra representada, tal y como revela el estudio de Paula Gonzalo, a través de creadoras de muy diversas nacionalidades (Colombia, Italia, Francia, Rusia, Japón, Chile y, por supuesto, España). Para el resto de museos e instituciones zaragozanas —a excepción del IAAC Pablo Serrano, el fondo de Patrimonio Cultural Mueble Municipal de Zaragoza y la Sala Juana Francés— queda un largo camino por recorrer en la inclusión de las artistas mujeres en sus colecciones, una responsabilidad que sus directores deberían tener en cuenta para lograr que estos centros sean más inclusivos y que reflejen lecturas modernas y actualizadas. Con inclusión de las mujeres artistas no sólo me refiero a la adquisición de nuevas obras —el incremento de las colecciones es una tarea importante para que un museo sea considerado como tal—, sino también a la investigación de sus fondos, en los que probablemente haya obras realizadas por mujeres artistas que hoy en día sigan catalogadas como anónimas o como elaboradas por algún artista masculino.

Las mujeres artistas en la ciudad de Zaragoza, alberga un gran interés, no sólo para el mundo académico sino para el conjunto de la sociedad zaragozana. La obra es útil para todas las personas que deseen acercarse a nuestros museos y salas de exposiciones para releer las colecciones en clave feminista, prestando atención a las obras de mujeres. También para quienes se encuentren desarrollando trabajos sobre artistas mujeres representadas en las colecciones zaragozanas, pues gracias a este libro pueden acceder fácilmente a esa información en ocasiones tediosa de obtener. Del mismo modo, quienes se dediquen a la investigación, a la praxis artística y a la docencia tienen aquí una guía rápida para conocer obras de arte ejecutadas por mujeres. Ojalá los vaivenes políticos y el auge de ciertas ideologías retrógradas no terminen por sesgar iniciativas como esta y futuras investigaciones ofrezcan, no sólo un inventario de obras, sino también un producto reflexivo con el que contextualizar la llegada de estas piezas a las colecciones locales.