La cara de un hombre en llamas, un personaje de fuego que abraza al hombre invisible y una ciudad que por la noche se comienza a incendiar, son algunas de las obras que artista Chuso Ordi expuso en la Galería de Arte y Academia de Pintura “Zamorano Espacio” del 23 de septiembre al 27 de octubre del 2011 en la ciudad de Zaragoza. La voz que arde, fue el título de la exposición donde todo lo que arde es la particular expresión del ilustrador originario de Barcelona que mostró al público un conjunto de piezas en serigrafía y videoproyecciones hechas para dos músicos de la escena de música independiente en Barcelona y Los Ángeles.
Los cuadros que fueron expuestos en la galería, son principalmente extraídos de tres series de serigrafías que el autor realizó durante años pasados. A modo de Cómic las piezas de Chuso Ordi recurren a distintos personajes que relatan historias inspiradas en la música o melodía para la que han sido creadas. La primera serie consta de serigrafías y tres videoproyecciones para la del disco homónimo de “Furvoice” (2009). Todos los dibujos fueron ordenados en base a las canciones del disco. Algunas de ellas se llaman “El Viaje de Gruche”, “Caramel” y “D´acords”, entre otras. Cada secuencia va hilando la historia a través de la ciudad, desde la calle hasta los rincones donde este personaje refleja una serie hechos y sentimientos a través del contraste de llenos y vacíos como de movimientos y pausas. Esta trama culmina en el gran incendio de la ciudad, como si las emociones del personaje terminaran por destruirlo todo.
La segunda serie que se titula “Im-pressos”, consta de tres serigrafías donde nos ilustra una particular visión imaginativa. Un retrato de un robot, una pluma y un personaje que es atacado por otro robot, son imágenes que acompañadas por un videoflyer transportan al público a un viaje de ficción donde logra hacer un extracto perfecto de un cómic con tendencias futuristas. En este caso se nota un esfuerzo por hacer de su obra algo mas sintético en comparación con algunos de sus anteriores trabajos como fue el caso de un diario-historieta titulado “Hiperpop” (Terrassa, 2007) donde con pequeños dibujos animados realizo una compleja historieta personal, en la cual descubrimos la complejidad de su pensamiento.
El drama se hace presente y sin cambiar de tono, la tercer serie es una propuesta para la canción de Dorian Wood titulada “Bodies” de su disco Brutus. Aquí un bosque que se resquebraja, un río emerge desde el subsuelo convirtiendo a la tierra en el mundo de fuego y un nuevo personaje que nace en la historieta. Un ser en llamas, que una vez más llega a la ciudad para incendiarlo todo al compás de la música. De nuevo el fuego, representa una de las emociones más grandes de este personaje -la pasión -, la intensidad de la historia va subiendo de tono hasta que todo queda en llamas.
Si tuviéramos que definir en tres palabras esta obra, podríamos decir que el Arte pop, la robótica, y el dibujo son las claves de su expresión. Podemos notar una fuerte influencia de síntesis con la que los artistas del Pop Art trabajaron, nuestro autor insiste en realizar tanto analogías, parodias y abstracción de emociones al igual que Liechtenstein en su obra. Ordi se divierte adentrándose al mundo de los personajes ambiguos pero que son capaces de contener la expresión cotidiana del ser humano, aunque también, llega a ser fantasiosa y futurista.
Aquí no existen piezas al azar, en cada imagen los elementos son perfectamente pensados para la composición. En ellos conjunta el color, el trazo, los grosores de línea o formas geométricas para enfatizar algunos rasgos de los lugares y personajes. Sutil pero con mucha fuerza, los cuadros se destacan por hacer una combinación emotiva de contrastes entre el blanco y el negro, así como el uso de colores primarios como el rojo el amarillo y el azul. Cabe mencionar que el atractivo principal como característico es que las imágenes de cada serie contienen un poderoso ímpetu en conjunto, al igual que por separado. Ya que individualmente capturan un momento en el que se desenvuelve la trama.
Por último, podemos decir que es notable la preocupación por parte de La Galería y Academia de Pintura “Zamorano Espacio” por difundir a jóvenes promesas, obras inéditas así como arte de vanguardia para la ciudad. También aprovecho la oportunidad para resaltar el acierto sobre el espacio para esta exposición pues es un lugar con un claro planteamiento arquitectónico, con una composición en base a líneas puras al estilo neoplásico donde desde el recibidor hasta la zona de la galería-escuela se nota que el mobiliario dicta las normas espaciales. Imperando un tono monocromático en grises, blanco y negro, contrasta significativamente con la gama de colores utilizados por Chuso Ordi, lo cual muestra la obra sin ser estridente. En total un acierto para los que buscamos propuestas frescas dentro de los espacios de difusión como dentro del panorama artístico.