La vida cotidiana de Botero

Cuando se cumplen veinticinco años de la última vez que pudo verse en Zaragoza la obra del artista colombiano Fernando Botero (1932, Medellín, provincia de Antioquía), la Fundación Ibercaja ha organizado una exposición del artista en el Museo Goya. Colección Ibercaja. La muestra, formada por 40 piezas, y titulada Sensualidad y Melancolía, ofrece al público las cuatro manifestaciones artísticas que le caracterizan: pintura, escultura, dibujos y acuarelas. Si algo nos enseña la historia del arte es que los maestros siempre tienen en común su capacidad para beber de las fuentes del pasado. El recorrido aborda diferentes temas como los desnudos con Familia protestante (1969, óleo sobre lienzo, Galería El Museo, Bogotá) o La carta (2018, óleo sobre lienzo, colección particular, España), donde vemos un desnudo femenino que bien podría recordarnos a La Olimpia de Manet, iconos cristianos como Santa Rosalía (2018, óleo sobre lienzo, Galería Fernando Pradilla, Madrid), que nos recuerda a la iconografía de Zurbarán, bodegones como Naturaleza muerta con espejo (2003, óleo sobre lienzo, Galería Fernando Pradilla, Madrid), que acusa un gusto marcado por la obra de Velázquez, la tauromaquia, tema que ya trató en el pasado, se ve reflejada en la obra Matadora (2017, óleo sobre lienzo, Galería Fernando Pradilla, Madrid), y también composiciones plein air como Courbet en el campo (2018, óleo sobre lienzo, Galería Fernando Pradilla, Madrid). El artista maneja magistralmente la escultura, tan adorable, enigmática y ensimismada como los ídolos apacibles, ya sea pequeña, mediana o monumental, su presencia modifica y mejora una plaza, un parque o una avenida; completan la exposición las acuarelas y los dibujos a lápiz, tinta, carboncillo, tiza, pastel o sanguina. En la técnica del dibujo destacamos: Dos músicos (1988, Galería Fernando Pradilla, Madrid), Bastonera (2008, Grafito y lápiz de color sobre papel, Galería Fernando Pradilla, Madrid) y Bodegón con langosta (1998, Técnica mixta sobre lienzo, Galería Fernando Pradilla, Madrid); así mismo destacamos las siete acuarelas realizas por el artista en el año 2022.

En estas obras, Fernando Botero, nos presenta figuras generalmente solitarias, algo que es constante en toda su trayectoria dónde la existencia física es primordial. Estamos ante personajes melancólicos, de manifiesta sensualidad, que, en el juego de contrastes se contraponen en otras ocasiones a obras repletas de personajes. Las voluminosas criaturas de Botero son transparentes, nos entregan sus emociones y sentimientos; son personajes que parecen venir directamente de la infancia del artista. Por ello no es casualidad que el tema principal en la obra del artista sea la vida cotidiana, siempre realizada desde sus propias interpretaciones; el “boterismo”, que es el prototipo corporal con el que se conoce a la obra del artista colombiano, tiene como grandes referentes a los genios del Quatrocentto, la influencia de Rivera y de Picasso.

A pesar de que la crítica internacional más progresista ve en el artista colombiano un caso de anquilosamiento y de falta de evolución estética, con una obra repetitiva, excesivamente, una fabricación en serie de poco interés, dirigida solamente al éxito del mercado y que desde hace más de tres décadas ha mostrado evidentes signos de agotamiento. Lo cierto es que el tiempo, junto con el dominio técnico y esa explosión de color como lenguaje principal de su obra, han sido suficientes para alcanzar el reconocimiento y la excelencia en todo el mundo. Un artista que ha marcado una época y un estilo cimentado en su propia personalidad.

Fernando Botero. Sensualidad y melancolía. Museo Goya. Colección Ibercaja. Hasta el 12 de febrero del 2023.

Número 61

Diciembre 2022
José Antonio VAL LISA
Miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 27/12/22
Fecha de aceptación: 28/12/22
image_pdfimage_print