A partir del 14 de mayo, en el IAACC Pablo Serrano, puede admirarse la exposición de Julia Dorado, Zaragoza, 1941, con 29 cuadros de mediano y gran formato, pintados para la exposición con fechas entre 2011, solo uno, y los restantes de 2013 a 2015. La muestra, titulada Entre mirar y ver, se acompaña con un audiovisual, de ocho minutos, del fotógrafo Pedro Avellaned. Exhaustivo prólogo de Alejandro Ratia transformado en obligada referencia. Estamos, de pura obviedad, ante una histórica con años de trabajo y el uso de muy variadas técnicas, aunque en la exposición tenemos el acrílico sobre tela y uso del agua como otros artistas, lo cual posibilita la muy escasa capa matérica. E. Pérez Bariaín, Heraldo de Aragón, 15 de mayo de 2015, comenta:<<No hago más que un resumen o una fusión de mi pintura>>, afirmó. El resultado son obras donde revisa (o <<revisita>>, como ella misma dijo) elementos que han sido una constante en su carrera, como las puertas o ventanas abiertas, sin abandonar el estilo abstracto que ha protagonizado su trayectoria.
Estamos ante una estructura geométrica, cuando se da, y la incorporación de numerosos planos informales mediante manchas que son clave para el resultado final, de manera que asistimos a la cambiante proliferación de espacios, en unos cuadros muchos en otros menos, como vías conducentes al significado. A sumar el uso del cambiante color mediante los tonos cálidos y, en ocasiones, la incorporación de toques oscuros. La pintora, por tanto, nos propone una inmersión radical hacia el ámbito de lo enigmático, de lo inaprensible, como sensaciones que atrapan sin regreso a la normalidad. El resultado final es impecable. Los cuadros manifiestan un estilo personal nacido hace años, de ahí que tengan un deje del pasado evidente en otros artistas abstractos de su época.


