La Ilustración Artística (1882-1916)

Resumen:

En este artículo, se pretende situar a la revista barcelonesa La Ilustración Artística (1882-1916), en su contexto cultural modernista y social burgués, presentándola como un vehículo para la difusión del arte en la esfera pública de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Palabras clave: Modernismo, Renaixença, catalanismo, krausismo, esfera pública del Arte, sociología de la lectura.
Abstract:

In this article, the author tries to situate Catalan magazine La Ilustración Artística (1882-1916), in her cultural and social context, to show it as a medium for the spreading of art in the public sphere at the end of the 19th century.  

Keywords: Modernism, Renaixença, Catalanism, Krausism, public sphere of art, sociology of reading.

Introducción. Las revistas ilustradas artísticas contemporáneas a La Ilustración Artística (1882-1916)

La revista modernista catalana La Ilustración Artística, editada en Barcelona de 1882 a 1916, vio la luz en un periodo cultural caracterizado por la abundante proliferación de revistas modernistas ilustradas. Con ellas, con estas revistas ilustradas, de temática variada, La Ilustración Artística tuvo que competir, tanto en el ámbito cultural madrileño como en el catalán. Esta atmósfera cultural y editorial fue la que propició la aparición de la revista La Ilustración Artística y, aunque pueda parecer paradójico, la misma atmósfera cultura fue la que condujo a su desaparición.

En el ámbito cultural madrileño, La Ilustración Artística tuvo que competir con las siguientes revistas modernistas ilustradas:  

1.   La Ilustración Española y Americana (1869-1921). En 1882, cuando apareció La Ilustración Artística, La Ilustración Española y Americana era la revista de mayor tirada del momento. La Ilustración Española y Americana, continuación de El Museo Universal, fue fundada en el sexenio revolucionario, exactamente, el 25 de diciembre de 1869, por Abelardo de Carlos (Cádiz, 1882 – Madrid, 1884), que adquirió la propiedad de El Museo Universal y lo transformó en La Ilustración Española y Americana. El período de esplendor de La Ilustración Española y Americana, coincidió con la dirección de Abelardo José de Carlos, hijo del fundador, y con la aplicación y el desarrollo del fotograbado en la década de 1880 a 1890. En 1888, La Ilustración Española y Americana publicó su primer grabado en color. La Ilustración Española y Americana se publicó hasta el 30 de diciembre de 1921. La Ilustración Española y Americana fue, al mismo tiempo, el principal referente y la principal competidora, en el ámbito cultural madrileño, para La Ilustración Artística (Sánchez Vigil, 2008:52-55).

2. Revista Moderna (1897-1898). Continuación del semanario Apuntes, puesto en marcha por Navarro Ledesma en colaboración con el pinto Manuel Benedito, el primer número de la Revista Moderna se puso a la venta el 6 de marzo de 1897. Su director fue Eduardo Sánchez de Castilla y el responsable de la parte artística fue Félix de la Torre. La Revista Moderna constaba de veinticuatro páginas en formato folio. Destacó por sus ilustraciones y por el predominio de la fotografía frente al dibujo. En ella, se insertaban láminas en color, de pintores como Joaquín Sorolla o Manuel Benedito, que eran reproducidas en fotograbados tricolores en los talleres de José María Mateu, especialista en litografías. Los talleres de edición de la revista se instalaron en la Fundación Tipográfica Richard Gans, especializada en grabado, galvanoplastia y estereotipia (Sánchez Vigil, 2008:119-128).

3. Vida Literaria (1899). Nació, como escisión de la revista Madrid Cómico, el 7 de enero de 1899, sobreviviendo sólo un año. Fue dirigida, en un breve periodo inicial, por Clarín y por Jacinto Benavente. En ella, tanto los citados Clarín y Jacinto Benavente como Azorín y Martínez Serra, entre otros, se dedicaron al comentario y la crítica literaria.

4. En Madrid, en el periodo de tiempo comprendido entre 1897 y 1908, surgieron alrededor de una veintena de publicaciones modernistas ilustradas. A saber: Vida Moderna (1897-1898), Germinal (1897-1899), Vida Nueva (1898-1900) y Revista Nueva (1899). A principios del siglo XX, vieron la luz Arte Joven (1901), de la que fue director artístico Picasso, Electra (1901), Juventud (1901-1902), Helios (1903-1904), Revista Ibérica (1902-1903), Renacimiento Latino (1905), Renacimiento (1908), Revista Latina (1907-1908), República de las Letras (1905) y Revista Crítica (1908). Todas ellas dejaron su impronta en el sector editorial y en el modernismo cultural de la época.

En el ámbito cultural catalán, La Ilustración Artística tuvo que competir con las siguientes revistas modernistas ilustradas:

5. La Ilustració Catalana (1880-1894; 1903-1907). La Ilustració Catalana fue fundada por Carlos Sanpons i Carbó, en 1880, que la dirigió hasta su muerte en 1882. En su primer periodo, de 1880 a 1894, tuvo periodicidad quincenal y, en su segundo periodo, de 1903 a 1907, tuvo periodicidad semanal. En el citado primer periodo, La Ilustración Artística estuvo compuesta por ocho páginas ilustradas con cuatro grabados, dos de ellos a página, y fotografías. 

6. L’Avenç (1881-1884; 1889-1893). El bibliógrafo y literato barcelonés Jaime Massó i Torrents fue el alma de L’Avenç, revista dedicada al arte, la ciencia y la literatura, que representó las tendencias modernistas en el campo de la literatura catalana. En su primer periodo, de 1881 a 1884, se desarrolló, bajo la responsabilidad del citado Jaime Massó i Torrents, junto a Ramón Perñes, publicando, en sus páginas, textos literarios de alta calidad y una sola ilustración de Ramón Casas. En su segunda época, de 1889 a 1893, contó con la colaboración especial del grabador Apelles Mestres. El hecho de contar con imprenta propia, facilitó la transformación de L’Avenç en editorial y librería.

7. Quatre Gats (1899). Fue fundada en el café del mismo nombre por Pedro Romeo. En las tertulias del café, participaron la mayoría de los artistas que aportaron trabajos para la revista: Ramón Casas, Pablo Picasso, Santiago Rusiñol o el fotógrafo Adolfo Mas. Su director artístico y literario fue Miguel Utrillo. Fue una de las dos revistas más populares del modernismo junto a Pèl&Ploma.

8. Pèl&Ploma (1899-1903). Continuación de Quatre Gats, fue un semanario más sobrio que el resto de publicaciones modernistas. Su director artístico fue Ramón Casas. Y, se imprimió en la imprenta Utrillo & Rialp, situada en el 174 del paseo de Gracia de Barcelona.

9. Joventut (1900-1906). De contenido literario y artístico, fue un proyecto personal de Alejandro Riquer y Pompeu Gener. Tenía dieciséis páginas, y publicó suplementos artísticos muy ilustrados, en los que colaboraron autores de prestigio. Fue otra de las grandes revistas del modernismo catalán. 

10. Pluma y Lápiz (1900-1906). Fue concebida por el editor Miguel Seguí. De diseño modernista, constaba de doce páginas y quince ilustraciones de media, con dibujos y fotografías repartidos al cincuenta por ciento. Tanto el papel como las reproducciones eran de gran calidad. 

11. Revista Gráfica (1900-1928). Fue el órgano de difusión del Instituto Catalán de las Artes del Libro, entre 1900 y 1928. Sus contenidos son de gran interés para el estudio histórico de las artes gráficas de fines del siglo XIX y  primer cuarto del XX. En sus páginas, aparecen los principales editores, impresores, tipógrafos, litógrafos, encuadernadores y libreros de la época.

12. Forma (1904-1908) Revista financiada y dirigida, respectivamente, por Ramón Casas y Miguel Utrillo. Tenía una media de cuarenta páginas, en formato folio y texto traducido al catalán. Estaba dedicada al arte español antiguo y moderno. Cada número se dedicaba, de manera monográfica, a un artista, con una media de cincuenta ilustraciones y una decena de láminas en color.

13. Feminal (1907). Fue una revista para señoras, dirigida por Carmen Karr, redactora de Or i Grana. Se caracterizó por el dibujo de portada, realizado por Ramón Casas, por las decoraciones florales y la profusión de ilustraciones de Modest Casademont (Sánchez Vigil, 2008:119-128). 

La Ilustración Artística sucumbió ante la proliferación de revistas modernistas ilustradas, de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, con las cuales no pudo competir, tanto madrileñas (La Ilustración Española y Americana, Revista Moderna, Vida Literaria, entre otras) como catalanas (La Ilustració Catalana, L’Avenç, Quatre Gats, Pèl&Ploma, Joventut, Pluma y Lápiz, Revista Gráfica, Forma, Feminal, Catalunya Artística, Álbum Salón, Luz, Catalonia, El Gato Negro e Hispania).

De hecho, dicha competencia fue la que propició el paulatino cambio de La Ilustración Artística, que dejó de ser una revista cultural, a partir del año 1905, para convertirse en una revista de información general. 

1.   La revista La Ilustración Artística (1882-1916)

La Ilustración Artística, editada a partir de 1882 por la editorial Montaner y Simón de Barcelona, tenía formato gran folio (47’6 x 29 cm). Sus contenidos se centraban en la ciencia, la literatura y el arte.

La edición era muy cuidada en continente y contenido, con grabados de autores españoles y extranjeros. Constaba de dieciséis páginas y treinta ilustraciones, en las que se daba prioridad al grabado frente a la fotografía, que se fue introduciendo paulatinamente, con pies explicativos en los que se indicaba el nombre del autor del grabado o de la fotografía. En la década de los años noventa del siglo XIX, entre 1897 y 1898, la fotografía pasó a tener el predomino, en la revista, frente a los dibujos y los grabados. A partir del siglo XX, colaboraron, en La Ilustración Artística, los mejores fotógrafos del momento, entre ellos, Alejandro Merletti.

La Ilustración Artísticadejó de publicarse a mediados de la segunda década del siglo XX, en 1916, fecha en la que la revista ya había perdido su valor como medio de difusión artístico y cultural.

 

1.1.  Organigrama

La revista La Ilustración Artística (1882-1916) contó con un director, un director artístico y unos colaboradores, literarios o redactores y artísticos (ilustradores, grabadores y dibujantes).

El primer director de La Ilustración Artística desde 1882, fecha de su fundación, hasta 1889, fue el abogado y literato ilerdense Manuel Angelón i Broquetas (Lérida, 23.IV.1831 – Barcelona, 07.V.1889).

Manuel Angelón i Broquetas estudió Derecho en la Universidad de Barcelona, carrera que acabó en la Universidad Central de Madrid, en la que fue discípulo de Cristino Martos, el cual llegaría a ser Presidente del Congreso de los Diputados.

Después de licenciarse en Derecho, Manuel Angelón i Broquetas abrió un bufete en Barcelona. Pero, su fama no se la debe a su formación jurídica, sino a su producción literaria, puesto que Manuel Angelón i Broquetas escribió la primera obra dramática en catalán del siglo XIX, La Verge de las Mercés, drama sacro-caballeresco en cinco actos, representado, por primera vez, la noche del 2 de marzo de 1856 en el Teatro del Circo de Barcelona. Manuel Angelón i Broquetas fue, también, uno de los redactores del primer periódico publicado en catalán, Un tros de paper, cuyo primer número apareció el 10 de abril de 1865.

Manuel Angelón i Broquetas escribió innumerables obras literarias, entre las que cabe destacar las siguientes: El Ángel de la Pas (1856); Historia de Inglaterra (1857); La bolsa (1857), drama en cuatro actos y en verso; Setse jutges (1858); Los misterios del pueblo español durante veinte siglos (1858); La moral social (1858); El pendón de Santa Eulalia o los fueros de Cataluña (1858); Crímenes célebres españoles (1859); Historia de Isabel II (1860); Atrás el extranjero (1861); Espejo de honra y amor (1862), zarzuela en tres actos; Treinta años o la vida de un jugador (1862); El Alojado (1863); Rigoletto (1864); Flor de un día y Espinas de una flor; El abismo de las honras; El libro de una madre; y, Llum y fum , comedia en tres actos y en verso, estrenada en el Teatro de Cataluña, el 11 de diciembre de 1876 (La Ilustración Artística, nº 385, 1889:161-162).   .

El director artístico de La Ilustración Artística desde su fundación, en el año 1882, fue el prestigioso dibujante y pintor José Luis Pellicer (La Ilustración Artística, nº 235, 1886, 227; La Ilustración Artística, nº 340, 1888, 217).

La Ilustración Artística contó con dos tipos de colaboradores: literarios (o redactores) y artísticos (ilustradores, grabadores y dibujantes).

De los colaboradores literarios, o redactores, con los que contó la revista La Ilustración Artística, cabe destacar a los siguientes: Francisco Asenjo Barbieri, músico y compositor; Carlos Luis de Cuenca, escritor; Augusto Danvila Jaldero, escritor; José Echegaray, que se encargó de la Sección “Noticias Científicas” de la revista; Urbano González Serrano, filósofo krausista, catedrático de metafísica de la Universidad Central de Madrid; Vicente de la Fuente, historiador, especialista en historia eclesiástica ; José de Letamendi, hombre polifacético, médico de profesión, músico wagneriano, escritor y pintor; José Ramón Mélida, arqueólogo, ayundante del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, que dirigió las excavaciones en Numancia y Mérida, y que llegó a ser director del Museo Arqueológico Nacional; Ángel Rodríguez Chaves, literato especializado en novela histórica; José María Sbarbi, músico (organista) y filólogo; Emilio Castelar, que, en La Ilustración artística, desarrolla su faceta como crítico de arte; Francisco Giner de los Ríos; Manuel Bartolomé Cossío, discípulo de Francisco Giner de los Ríos, pedagogo institucionista más importante de la época y crítico e historiador del arte, autor de una de las obras más importantes sobre El Greco (1908); Marcelino Menéndez y Pelayo, autor de la importantísimo e innovadora, para su época, Historia de las Ideas Estéticas (1883-1889); Manuel Fernández y González, novelista, dramaturgo y poeta andaluz, hermano del filólogo e historiador orientalista Francisco Fernández y González, autor, este último, de diversas obras sobre teoría del arte y estética; Pedro de Madrazo, autor del primer catálogo de las obras que componían y componen el Museo del Prado, titulado Catálogo histórico descriptivo del Museo del Prado (1872), hermano del pintor Federico de Madrazo;  José Yxart, el más importante crítico teatral del momento, autor de una monografía sobre Fortuny (1881); José Ortega Munilla, escritor y periodista, director de El Imparcial, padre del filósofo José Ortega y Gasset; Emilia Pardo Bazán; Antonio Machado y Azorín, entre otros.

Los principales colaboradores artísticos (ilustradores, grabadores y dibujantes) de La Ilustración Artística fueron: Mariano Fortuny; Apeles Mestres, dibujante e ilustrador de libros, considerado el mejor grabador catalán del momento; José María Marqués, dibujante e ilustrador, adquirió su fama al representar, en sus obras, a Granada (la Granada que interesó al arqueólogo y pintor Manuel Gómez Moreno, redescubridor, junto a su hijo, de La Alhambra) y temas costumbristas granadinos, que fueron publicados en La Ilustración Artística; Gustavo Doré, dibujante, grabador, litógrafo, pintor y escultor francés, ilustrador de la Divina Comedia de Dante, de las obras más importantes de otros escritores (Rabelais, Balzac y Cervantes) y autor de la escultura pública dedicada al escritor Alejandro Dumas en París, ubicada en la Avenida de Villiers, de la que da noticia La Ilustración Artística; Antonio Fabrés, escultor y pintor de acuarelas, pensionado en Roma, donde estableció su residencia habitual; y, Baldomero Galofre, pintor, grabador e ilustrador catalán, como Apeles Mestres. 

Entre los colaboradores especiales, cabe destacar el caso de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915). Sobrino de Antonio de los Ríos Rosas, uno de los principales líderes del liberalismo moderado español, que llegó a ser presidente del Gobierno, Francisco había conseguido, en 1866, la cátedra de filosofía del Derecho de la Universidad Central de Madrid, de la que fue expulsado por dos veces: la primera, a comienzos del año 1868, a causa de la noche de San Daniel y la primera cuestión universitaria; la segunda, en 1875, a causa de la segunda cuestión universitaria y la supresión de la libertad de cátedra, siendo encarcelado en Cádiz. 

En 1876, de regreso a Madrid desde Cádiz, Francisco Giner de los Ríos, junto a Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón, Augusto González de Linares y Laureano Calderón, estos dos últimos profesores de la Universidad de Santiago de Compostela, fundaron la Institución Libre de Enseñanza, siendo aprobados sus Estatutos, el 31 de mayo de 1876, en los que se reconocía la libertad de cátedra y de enseñanza, para que ésta no se viera afectada por ningún tipo de orientación política, religiosa o filosófica.  La Institución Libre de Enseñanza se creó con la finalidad de fomentar la ciencia moderna en España, renovando las estructuras académicas del país. Y, en ella, se formaron una buena parte de los componentes de la denominada edad de plata de la cultura española. A partir del año 1881, la Institución Libre de Enseñanza se convirtió en un centro de enseñanza primaria, en el que, además, se impartieron interesantes conferencias, orientadas hacia la formación individual de alumnos universitarios y de bachillerato. También, se enseñaron idiomas modernos, inglés, francés, alemán e italiano. Por todo ello, Francisco Giner de los Ríos está considerado como el gran pedagogo español de la segunda mitad del siglo XIX. Tras la muerte de Francisco Giner de los Ríos, en 1915, Manuel Bartolomé Cossío dirigió la Institución Libre de Enseñanza (Jiménez García, 2002:131-167).

Francisco Giner de los Ríos, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Central, pedagogo y fundador de la Institución Libre de Enseñanza, se nos presenta, a través de los artículos publicados en La Ilustración Artística, como un crítico e historiador del arte con importantes conocimientos de estética. En estas materias, arte y estética, Francisco Giner de los Ríos recibió la formación e influencia de Francisco Fernández y González (1833-1917), catedrático de Literatura general y española y Literatura clásica y lengua arábiga de la Universidad de Granada desde el año 1856, del que Giner de los Ríos fue alumno en Granada, y que, desde el año 1864, fue catedrático de Estética de la Universidad Central (Giner de los Ríos, 1919:XV); Juan Facundo Riaño, que introdujo a Giner de los Ríos en el interés por el arte en general, y por el arte mueble en particular (Giner de los Ríos, 1936:VIII.); y, Karl Christian Friedrich Krause, del que Francisco Giner de los Ríos tradujo su Compendio de Estética al castellano (Krause, 1995).

Francisco Giner de los Ríos, en sus artículos publicados en La Ilustración Artística, se nos presenta como un filósofo o teórico del arte, cuando reflexiona sobre el concepto de arte y convierte al paisaje, también, en objeto de reflexión teórica, en un artículo que tuvo una gran influencia en los literatos de la generación del 98 (Baroja, Unamuno, Azorín, Machado, etc.) y en el pintor Carlos de Haes y sus discípulos Aureliano de Beruete, Jaime Morera y Agustín Lhardy, principalmente en Aureliano de Beruete (Pena López, 1982:10-12), y hasta en la denominada escuela de Vallecas de los años treinta del siglo XX (Maderuelo, 2007:78-79; 143-144 y 155-156); como crítico e historiador del arte, al estudiar el impresionismo francés y a los prerrafaelitas; y, como museólogo y museógrafo al realizar una primera aproximación al arte portugués y al arte mueble a lo largo de la historia universal.

 

2.  El surgimiento de la esfera pública del Arte y su difusión a través de La Ilustración Artística

La importancia del espacio público, de la esfera pública, ha sido subrayada por Jürgen Habermas en su obra The structural transformation of the public sphere. An inquiri into a category of bourgeois society  (1994) . En esta importante obra, Habermas estudia la emergencia y el desarrollo del espacio público burgués, esto es, una esfera o ámbito distinto y bien diferenciado del Estado, en el cual los ciudadanos podían debatir sobre temas de interés general. Analizando las transformaciones históricas de este espacio, cuya principal transformación fue su secularización y liberación del control de la Iglesia, Habermas recupera un concepto que tiene una relevancia crucial para los principales debates de la teoría social y política. Habermas se centra en la noción liberal del espacio público burgués y en cómo éste surgió en Europa a comienzos de la Edad Moderna. Habermas examina los escritos de los teóricos políticos, incluyendo los de Marx, Stuart Mill y Tocqueville, y las instituciones específicas y las formas sociales en las que el espacio público se concretó. Para Habermas, el espacio público es el ‘lugar donde una persona tiene la oportunidad de ser ciudadano, encontrándose con desconocidos y estableciendo, con ellos, formas o fórmulas de relación social y política’.

Por ejemplo, para Habermas, tras la Revolución francesa, el espacio público se concretó muy claramente en el propio urbanismo burgués de muchas ciudades europeas, en las que se planificaron y se construyeron grandes avenidas y grandes paseos, lugares o sitios públicos para pasear y establecer relaciones sociales con otros burgueses, y bulevares (del francés boulevard), calles anchas con árboles, todos ellos espacios públicos, físicos, donde, en Francia, tuvieron lugar las revoluciones de 1830 y 1848, y las posteriores manifestaciones y protestas del movimiento obrero, que pudieron ser controladas por el poder político que había planificado estos espacios públicos.

También, el citado espacio público se concretó en la apertura al público, tanto general como especializado -críticos de arte-, de los museos, como se refleja en las obras Visitando el Museo de Matías Schmid (La Ilustración Artística, nº 278, 140), La primera exposición de un nuevo artista de Franz Kops (La Ilustración Artística, nº 268, 53) y El día del barniz del Salón de París de 1890 de Maroles, que indicaba la inauguración del Salón y la asistencia al mismo, el primer día, de las autoridades, tanto políticas como académicas, que organizaban el evento (La Ilustración Artística, nº 450, 112); de los lugares de la creación artística, de los estudios y talleres de los artistas, como se refleja en las obras El estudio del pintor vienés Hans Makart (La Ilustración Artística, nº 57, 40), El taller de Benlliure en Roma, donde pintó su cuadro “La visión del Coliseo” (La Ilustración Artística, nº 226, 149) o el Interior del estudio que posee, en Roma, Agustín Querol (La Ilustración Artística, nº 299, 357); de las tiendas de marchantes de arte, como refleja la obra Una adquisición costosa de W.J. Martens (la Ilustración Artísitica, nº 81, 232); y, como consecuencia de la apertura de la esfera pública al Arte, la aparición de los críticos de arte, como se refleja en las obras Los críticos del Arte de J. Echena (La Ilustración Artística, nº 284, 185), La novia en el estudio de A. Fabrés (La Ilustración Artística, nº 295, 322) y Baudelaire en 1844 de Emilio Deroy, obra expuesta en la Exposición Universal de París de 1889, retrato del crítico de arte Charles Baudelaire (La Ilustración Artística, nº 418, 437).

En este periodo, se produjo –como queda plasmado en las obras de arte o pinturas señaladas- la conversión del Arte en un elemento más de la esfera pública de Habermas, en un lugar más de encuentro y establecimiento de relaciones sociales entre burgueses, o para la sociabilidad burguesa, como lo eran tertulias, cafés, ateneos, círculos y casinos.     

 

3.    Los lectores de La Ilustración Artística

Los ejemplares de la revista La Ilustración Artística consultados forman parte del fondo de la hemeroteca de la Biblioteca de la Diputación Provincial de Zaragoza, fondo al cual fueron transferidos desde la Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza, popularmente conocido como Casino Mercantil (en los números 318, p. 43, y 324, p. 89, de La Ilustración Artística, entre otros, aparece el sello del Centro Mercantil de Zaragoza, con la leyenda: <<Casino Mercantil, Industrial y Agrícola. ZARAGOZA.- BIBLIOTECA>>, indicando, así, su antiguo propietario y la procedencia de los fondos de la revista).

Los orígenes del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza hay que buscarlos en la tertulia del comercio, que se celebró en la Plaza de San Felipe, n.º 8, de Zaragoza, a partir del año 1839, a la que asistían industriales y ricos comerciantes, con el firme propósito de compaginar el ocio con los negocios. La citada tertulia, merced al empuje de su presidente, Juan Bruil Ollárburu, logró institucionalizarse dando lugar al nacimiento del Casino Mercantil.

A lo largo de su historia, el Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza desempeñó una función prácticamente similar a la del Palais de la Mutualité de París y una importante función de difusión cultural, organizándose, en él, exposiciones, congresos, seminarios y simposios.

El Centro participó, de modo activo, en las exposiciones aragonesas de 1868, la primera exposición regional en España, y de 1885, organizadas por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País (Vanhille-Lité, 2001:126-131).  En 1908, con la ayuda y la participación de otras asociaciones, el Centro fue encargado de la organización de la Exposición Hispano-Francesa (mayo-diciembre de 1908). Con esta exposición, Zaragoza pudo equipararse a todas las grandes ciudades, organizadoras de exposiciones, universales e internacionales. La Exposición albergó, en su seno, una veintena de congresos y asambleas, de las que cabe destacar el Congreso Histórico Internacional de la Guerra de la Independencia (Vanhille-Lité, 2001, 132-133). 

Además, el Centro albergó, en su sede, los siguientes eventos socioeconómicos y políticos: la constitución de la Cámara de Comercio, en octubre de 1888; la Comisión Internacional para el proyecto de enlace ferroviario en Canfranc (Somport), en 1888; la Liga de Contribuyentes, en 1891; la Asamblea Nacional de Cámaras de Comercio de 1898; la Liga Nacional de Productores de Joaquín Costa, en 1899; y, las reuniones constitutivas de sociedades, como la General Azucarera de España, y Minas y Ferrocarriles de Utrillas.

La creación de una biblioteca, por parte del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza, constituye, también, un hecho importante en el papel de la difusión cultural que jugó este Centro.

El Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza contaba con una biblioteca que se dividía en las siguientes veinticinco secciones: Teología, Obras filosóficas cristianas, Jurisprudencia, Ciencias y Artes (Filosofía y Matemáticas), Ciencias Naturales (Física, Química, Geografía y Agricultura), Ciencias Sociales, Pedagogía, Comercio, Medicina, Artes e Industrias, Economía, Política, Lingüística, Poesía, Obras literarias en prosa, Teatro, Libros de viajes, Novela, Historia, Diccionarios, Exposiciones, Discursos, memorias y asambleas, Enciclopedias, Estadísticas y Revistas (Centro Mercantil, Industrial y Agrícola. Catálogo de las obras contenidas en la biblioteca de este Centro. Año 1916. Zaragoza, Tipografía de G. Casañal, 1916).     

La Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza era muy rica en literatura. En ella, se podían encontrar y leer obras de los místicos españoles (San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Fray Luis de León), de los escritores españoles del Siglo de Oro (Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, Lope de Vega y Calderón de la Barca), de los principales escritores españoles y extranjeros, del siglo XIX (Mariano José de Larra, Juan Varela, José Zorrilla, Azorín, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós, Núñez de Arce, Emilia Pardo Bazán, Miguel de Unamuno, Carlos Arniches, Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Clarín, Pío Baroja, Vicente Blasco Ibáñez, Ramón Mesonero Romanos, Dickens, Dumas, Victor Hugo, Foe, Zola, Sienkiewicz, Stevensson y Verneuil) y de los clásicos (Platón, Homero, Plutarco, Ovidio y Aristófanes) (Catálogo, 1916:4, 33-43 y 46-56).       

En cuanto a Historia e Historia del Arte, la Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza, custodiaba, y ponía al servicio de los socios del Centro, las siguientes importantes obras: la Colección de Fueros y Cartas Pueblas de España, El Fuero de Vizcaya, El Fuero de Avilés, los Anales de la Corona de Aragón escritos por los cronistas del reino, Zurita, Argensola y Dormer, la Historia Universal de Bossuet, la Historia Universal de Guillermo de Onckem, la Historia de Europa en el siglo XIX de Emilio Castelar, la importantísima Historia de España de Modesto Lafuente, la no menos importante y pionera Historia de España del padre Mariana, los Anales y la Historia de la Guerra Civil de Pirala, la Historia General de Inglaterra de David Hume, la Revolución inglesa de historiador liberal inglés Macaulay Trevelyan y la Historia de la Civilización española de Rafael Altamira (Catálogo, 1916:13 y 56-69).

Más específicamente, sobre Historia del Arte, la Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza tenía en propiedad las siguientes importantes obras: la Teoría e Historia de las Bellas Artes de Schlegel, los Etudes sur les Beaux Arts en Général de François Guizot, la Iconographie de Sichel, los Monumentos del Arte Español de Huguet, los Documentos y materiales de Arte español, en ocho volúmenes, de Mira Leroy, la importantísima Historia de las Ideas Estéticas de Marcelino Menéndez Pelayo, el Album Pintoresch Monumental de Catalunya, Velásquez en el Museo del Prado de Bereute, Vuelos Arqueológicos de Juan Catalina, La Alhambra de Manuel Gómez Moreno, La Catedral de Burgos de Lampérez, el Museo del Prado de Pedro de Madrazo, El Escorial de José Ramón Mélida, el Monasterio de Guadalupe de Elías Tormo y la Historia del Arte egipcio de José Ramón Mélida. Es muy  significativo que en la sección Libros de Viajes de la biblioteca se encontraran más obras relacionadas con la Historia del Arte que en la sección Artes e Industrias de la misma  (Catálogo, 1916:25-30, 38, 43-46 y 65).           

Finalmente, la Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza contaba con una excepcional hemeroteca, a la que llegaban las principales publicaciones periódicas del momento: la Revista de Legislación y Jurisprudencia de la editorial Reus, el Diccionario de la Administración Española de Marcelino Alcubilla (años 1886-1914), el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España, en dieciséis volúmenes, de Pascual Madoz, el Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano y la Enciclopedia Universal Ilustrada, la revista Álbum Salón, Blanco y Negro (años 1893- 1915), el Boletín de la Real Academia de la Historia (años 1900-1908), La España Moderna (1889-1914), Hojas Selectas (años 1902-1915), La Hormiga de Oro (años 1890-1903), Juventud (año 1915), Mundo Gráfico (años 1912-1915), Nuevo Mundo (años 1904-1915), Pluma y lápiz (año 1901), Revista Contemporánea (años 1880-1903), la importantísima y muy influyente entre la intelectualidad española Revue des Deux Mondes (años 1862-1915), el Semanario Pintoresco Español y la Ilustración Española y Americana (años 1877-1915) y sus homónimas en el extranjero L’Illustration francesa (años 1876-1915), The Illustrated London News inglesa (años 1910-1915) y la Illustrirte Zeitung alemana (años 1912-1915), principal revista competidora de La Ilustración Artística (Catálogo, 1916:7-10, 69-71, 73, 75-78, 84-87, 94-95, 100-112, 116-120 y 124).    

En la Biblioteca del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza, La Ilustración Artística podía consultarse y ser leída, por parte de los socios, al encontrarse éste, el Casino Mercantil, suscrito a la Biblioteca Universal Ilustrada de la editorial Montaner y Simón, con la que se regalaba la revista, revista que, también, se recibía en el Casino Principal de Zaragoza (Vanhille-Lité, 2001:96), en el Casino de la ciudad de Cádiz o en el Casino de Madrid.

En conclusión, los principales lectores de la revista La Ilustración Artística, interesados, por tanto, por el arte y las noticias artísticas que se ofrecían en la revista, fueron la alta sociedad, nobles y aristócratas, y la burguesía de los negocios, banqueros, industriales y empresarios y ricos comerciantes, de Zaragoza y otras capitales de provincia españolas.   

Noticias artísticas y difusión del arte a través de esta revista
Bibliografía:

COSSÍO, MANUEL BARTOLOMÉ (1984, 1944), El Greco, Madrid, Espasa-Calpe.

GINER DE LOS RÍOS, FRANCISCO (1919), Estudios de Literatura y Arte. Madrid, Editorial Espasa-Calpe

GINER DE LOS RÍOS, FRANCISCO (1936), Arqueología artística de la Península. Madrid, Editorial Espasa-Calpe

HABERMAS, JÜRGEN (1994), The Structural Transformation of the Public Sphere. An Inquiry into a Category of Bourgeois Society. Cambridge, Polity Press

La Ilustración Artística (1882-1916). Barcelona, Editorial Montaner y Simón. En especial, los siguientes números: 43, 57, 81, 89, 226, 235, 268, 278, 284, 295, 299, 340, 385, 418 y 450.

JIMÉNEZ GARCÍA, ANTONIO (2002), El krausismo y la Institución Libre de Enseñanza. Madrid, Ediciones Pedagógicas

KRAUSE, KARL CHRISTIAN FRIEDRICH (1995), Compendio de Estética. Madrid, Editorial Verbum (2ª edición traducida del alemán por Francisco Giner de los Ríos en 1883)

MADERUELO, JAVIER (dir.) (2007), Paisaje y Arte. Madrid, Adaba Editores

MARTÍNEZ DE PISÓN, EDUARDO (1998), Imagen del paisaje. La Generación del 98 y Ortega y Gasset. Madrid, Caja Madrid

MARTÍNEZ VERÓN, JESÚS.; RIVAS GIMENO, JOSÉ LUIS (1985), El Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza (1909-1935). Zaragoza, Diputación Provincial de Zaragoza. Institución Fernando “El Católico”

PENA LÓPEZ, MARÍA DEL CARMEN (1982), Pintura de paisaje e ideología. La Generación del 98. Madrid, Editorial Taurus

SÁNCHEZ VIGIL, JUAN MIGUEL (2008), Revistas ilustradas en España. Del Romanticismo a la Guerra Civil. Gijón, Ediciones Trea

VANHILLE-LITÉ, JEAN-CLAUDE (2001), Casinos y Círculos en Zaragoza, 1830-1908. Zaragoza, Institución Fernando “el Católico”

VV.AA. (1986), El Casino y la ciudad de Cádiz. Política, sociedad y cultura en el Cádiz del siglo XIX. Cádiz, Caja de Ahorros de Cádiz.

VV.AA. (1916), Centro Mercantil, Industrial y Agrícola. Catálogo de las obras contenidas en la biblioteca de este Centro. Año 1916. Zaragoza, Tipografía de G. Casañal.

ZOZAYA MONTES, MARÍA (2007), Del ocio al negocio. Redes y capital social en el Casino de Madrid (1836-1901). Madrid, Los Libros de la Catarata.
 

Número 19

Junio 2012
José-Tomás VELASCO SÁNCHEZ
Estudiante de Tercer Ciclo del Dpto. de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 14/3/12
Fecha de aceptación: 20/5/12
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