La caligrafía árabe como influencia estética en ciertos pintores contemporáneos libios de la segunda mitad de siglo XX

La caligrafía árabe o islámica ya existía antes de la aparición del  Islam.  Su procedencia parece ser que deriva del alfabeto Nabateo, si bien otras posturas, auspiciadas por los estudiosos orientalistas Melik y Starky en 1963, defienden la procedencia de Siria, todo ello sustentado por las escrituras antiguas de Hisham Ben Mohamed Al Saeb  Al Kalabi, entre otros y que  posteriormente copiaron especialistas como Ibin Jaldun.

Con el surgimiento del Islam y el consiguiente conocimiento del Corán, la escritura era de tipo consonántico, utilizada primordialmente en la Meca y Medina durante la primera mitad del siglo VII. Tenía 28 fonemas y se escribía de derecha a izquierda. Con el transcurrir del tiempo la caligrafía ocupó una posición muy especial en el arte del Islam, ya que está estrechamente relacionada con la revelación coránica, de dos maneras: primero, la palabra de Dios representa en la forma del Corán el único testimonio de la revelación divina que, aunque fue transmitida oralmente al profeta, después fue concretada y difundida por escrito por sus compañeros; y en segundo lugar, esta revelación se califica a sí misma en el Corán como una escritura armónica, que está guardada junto a Dios en inmaculadas hojas, y que es bella e insuperable.

Hasta la llegada de Muhammad (Mahoma) la escritura arábiga, escrita y oral entre la población árabe, no se convirtió  en el principal canal de transmisión de la palabra de Dios,  por medio de su libro sagrado, El Corán. Surgieron copistas encargados de realizar reproducciones del Libro Sagrado, pero dándole un matiz artístico, esto es, recargándolos de adornos  y  motivos  ornamentales.  Así  podemos  destacar  la  copia  de  Ibn  al-Bawwab, realizada en Bagdad en el año 1001, y que representa la copia más antigua conocida en estilo nasj .

Los calígrafos adquirieron una enorme importancia y, a través de sus trabajos  ayudaron a extender y conocer la grafía árabe, a la vez que transmitían la palabra de Dios por medio del Corán. Asímismo la caligrafía rápidamente comenzó a extrapolarse a otros soportes, no sólo a libros, sino también reproducciones caligráficas en edificaciones, cerámica, monedas, alfombras, vidrio, tejidos, etc. Tanto para el calígrafo como para el lector, tales circunstancias dan a este arte un carácter e importancia fuera de toda duda, ya que principalmente se contextualizaba la escritura al ámbito estrictamente religioso.

La caligrafía árabe evolucionó bajo el dominio Abasí hacia diversos estilos de escritura. Fuentes históricas y literarias consideran a Ibn Muqla  como el exponente principal en la historia del arte caligráfico como estilo. Gracias a este calígrafo en la época del califato Magmun se desarrollaron hasta 21 estilos de caligrafía.

A principios del siglo XX la caligrafía era una actividad relacionada con el trabajo y quehaceres de los funcionarios, si bien, en las escuelas coránicas se impartían clases de caligrafía. Ahora bien, no podemos decir que existiesen escuelas dedicadas específicamente a impartir la disciplina de la caligrafía. En estos primeros años del siglo XX la población no disponía de escritos ni libros en lenguaje y caligrafía árabe editados en Libia. Por esta razón muchos estudiantes libios iban a El Cairo a realizar carreras superiores en ciencias del Islam pues  este país poseía un nivel más avanzado en esta materia que el resto de los países Árabes y la licenciatura de estos estudios gozaba de mucho prestigio. Según la investigadora Asma Al-Usta, en 1921 se elaboró por primera vez un libro para niños titulado “El dibujo árabe” para la escuela Erfan. También esta autora comprobó que el Ministerio de Asuntos Africanos- Italianos editó el libro “Hacia la Vida” donde se recogía las letras árabes. El autor fue el profesor Mohamed Kamel, investigador en las escuelas árabes italianas.  La visión de la caligrafía en Libia a lo largo de la historia siempre ha estado íntimamente ligada a los enseñanza del Corán, puesto que los alumnos desde su infancia solían acudir a los escuelas coránicas con una tabla de madera, donde escribían con tinta elaborada rudimentariamente con lana de cordero carbonizada y con unas plumas de caña las aleyas que tenían que memorizar.

La caligrafía jugaba un papel fundamental para la transmisión del sentido espiritual del Corán. La considerada importancia de este trabajo de reproducir textos escritos coránicos, requería una grafía nítida, con un moldeado acorde con el mensaje que transmitía, debía suponer un arte con efectos estéticos indescriptibles recordando el antiguo esplendor del Islam donde la espiritualidad y la religiosidad constituían la sabia de la vida de la sociedad musulmana en todas sus facetas. Creo que por estas razones, la caligrafía coránica estaba presente en todas las casas libias, en otras formas artísticas, pero no tenía tanta importancia como forma entrañable y religiosa. Aún hoy día el arte de la caligrafía constituye la manifestación plástica más cercana a la población, que está presente tanto a nivel particular (domicilios y viviendas) como a nivel global (entornos de trabajo, oficinas, hoteles, hospitales…). Este modo de expresión ayuda a establecer la idiosincrasia cultural árabe y musulmana, otorgando un halo espiritual coránico. Ahora bien, desde una perspectiva occidental, la estética de la caligrafía árabe es meramente artística y cultural, y por tanto, sus autores, los calígrafos, son auténticos hacedores del arte, visión está cada vez más arraigada en el mundo árabe.

Como queda dicho, debido a la ausencia de escuelas de caligrafía en Libia al margen de las escuelas coránicas que impartían estas enseñanzas, las personas que querían estudiar la ciencia Coránica y la caligrafía solían emigrar a Egipto a estudiar en las escuelas de Enseñanza Superior Religiosa Coránica, la llamada mezquita de Al Azahar al Sharif, de la cual salía con una especialización en temas religiosos a la vez de adquirir un gran dominio de la caligrafía. A su vuelta al país, algunos de ellos se dedicaban a las enseñanzas religiosas o materias científicas.

Entre los calígrafos más destacados antes de la ocupación italiana según Asma Al- Ustad en 1936 tenemos al calígrafo Emhemed Mohamed Al Baji que trabajó como escriba en un juzgado de Trípoli. También trabajó como profesor de caligrafía y su trabajo se puede encontrar en las mezquitas Al-Magaraba (Los Magrebís) y Aldarus (mezquita de las Escaleras en Trípoli). También destacamos Ismael Al Amir, Hasan Anabulsi, Qamar Al-Zaman al Andalusí, entre otros. Tras la independencia de Libia contamos con Taufiq Ben Hamuda, Husni Fauzi Al-Amir, Jalil Al-Turqi, entre otros.

Debemos destacar al calígrafo Abu Baker Sasi Al-Magrubi al que se le considera como el padre de los calígrafos libios. Estudioso del Corán desde su infancia, nació en 1917 en Trípoli. Comenzó a memorizar el Corán con 16 años.

Fue el primero en obtener el titulo de calígrafo profesional en el Cairo en 1935. En el mismo año se matriculó en la mezquita de Al Azahar al Sharif  hasta 1943. También se matriculó en la Escuela Real de la Caligrafía en la calle Rey Faruq de El Cairo. En esta cuidad se hizo famoso por su apoyo a la escuela real de escritura del Cairo, donde estableció vínculos con los más reconocidos calígrafos de la época como su profesor Saíd Ibrahim, y Sabri El Amir el caligráfico personal del rey Faruq, y Mohamed Garib Al- Arabe y Al-Sheij  Abd Algani Aqur, entre otros.

De vuelta a Libia, se incorpora para enseñar caligrafía en muchas escuelas de secundaria y recitar el Corán por la radio. En 1966 fue presidente del Departamento del  Corán en el Canal de Radiotelevisión de Libia. En el año 1976 fundó el primer el Instituto de Caligrafía Árabe (Ibn-Mukla) y personalmente dirigía las asignaturas de estilística caligráfica. Durante estos años el Gobierno le encargó escribir el Corán de manera manuscrita.

Se rodeó de una serie de alumnos discípulos que admiraban su personalidad y la caligrafía y que fueron muy influidos por Abu Baker, entre los que podemos destacar: Mohamed Al- Naas, Mohamed Bnoon, Ibrahim Al-Musarati, Ali Erhil y el calígrafo Al-Sheij Mahfuz Al-Bueshi.

Otro de los grandes calígrafos es Sabri Fauzi Al-Amir (1924-1965) en Trípoli. Su padre era profesor de lengua árabe y esta circunstancia le estimuló para aprender la técnica de la caligrafía hasta que abrió un local donde trabaja como calígrafo en 1949 en la calle Mizran en Trípoli. Más tarde se dedica junto a otros calígrafos a elaborar tarjetas de felicitaciones de gran interés artístico por sus bellos trazados caligráficos.

En los años 50 se dedica a la enseñanza y trabajó en la escuela “La Casa de los Profesores” destinada a preparar a futuros profesores de caligrafía. Es el primer calígrafo que diseñó cuadernos de caligrafía para el aprendizaje de este arte, destinado a estudiantes de primaria. En 1950 le encargaron escribir el Corán pero por circunstancias desconocidas, no se publicó.

Por lo que respecta a Mahfuz Al Bueshi fue el fundador de la Casa de la Caligrafía Árabe en Manarat Al Mizan en Trípoli. Alumno del maestro  calígrafo turco Hasam  Yalabi., se licenció en 1997 en Estambul. Su escritura era fuerte y tensa, usando estilo Tulth principalmente.

A partir de estos fundamentos fue desarrollándose no sólo la caligrafía árabe en Libia, sino también su influencia cultural en múltiples aspectos, como en el resto de países de su entorno. El interés por la escritura constituye uno de los rasgos fundamentales de la cultura islámica, llegándose a convertir en uno de los principales elementos decorativos de arte. La caligrafía Jaat en árabe con el paso del tiempo ha alcanzado un enorme prestigio. No existen reglas particulares que encaucen la manera de reproducir la caligrafía dentro del ámbito artístico. Para los pintores que utilizan la caligrafía islámica, esta supone un arte visual que utiliza las fuentes tipográficas árabes usadas en el Libro Sagrado, pero que ellos la exportan a otros usos artísticos fuera del tema religioso. Así los pintores entienden la caligrafía como una expresión abstracta en donde la letra árabe le sirve de soporte en sus composiciones artísticas.

A finales del siglo XIX en los países árabes y musulmanes se experimentó una serie de cambios que afectaron al mundo del arte. La importación desde Occidente de técnicas, materiales y tradiciones pictóricas provocó un cambio en los cánones artísticos de la sociedad musulmana. Por otro lado, los maestros del arte recogieron esta herencia para aplicarla a sus obras si bien respetaron sus tradiciones y maneras de ver y expresar su cultura islámica, tal y como podemos apreciarlo en las reproducciones caligráficas.

A partir de los años 70 se separaron los calígrafos artesanales de aquellos que interpretaban la letra árabe, desde  un concepto plástico libre. No quiero decir que haya existido una ruptura ante ambas tendencias, en todo caso, una valoración distinta que tiene en origen las mismas fuentes; de alguna manera los pintores que interpretaron creativamente la caligrafía estuvieron ligados e influidos por los principales maestros clásicos. Gracias a estos últimos difundieron por todo el territorio libio, la caligrafía aprendida en Egipto y en otros países. Fundaron escuelas de enseñanza siguiendo unos sistemas o patrones, así como profundas bases técnicas adquiridas en sus largos años de aprendizaje; y que se traducen en la enseñanza de temas religiosos, poesía, refranes, entre otras temáticas. En realidad, su aportación sólo se ciñó a estos aspectos, pero, desde un punto de vista estético y plástico, no han aportado nada al enriquecimiento pictórico. No obstante, cabe reseñar que los pintores contemporáneos libios han focalizado la letra como un elemento fundamental en sus creaciones, tal y como queda reflejado en el  pintor Ali Omar Ermes y otros contemporáneos suyos, que introdujeron las fuentes de la caligrafía como forma estética. Desarrollaron su nivel expresivo y concibieron la plástica resultante con un talante más individualista y no sólo religioso. En su simbolismo mediante la semántica del lenguaje se puede apreciar una doble lectura, cuyo espectador viaja al pasado y al tiempo presente.

En la pintura contemporánea libia la expresión a través de la caligrafía se realiza debido a la belleza del trazo compositivo caligráfico, sin tener en cuenta otros motivos subliminales o ideológicos. Muchos de los profesionales de la pintura basan su obra en la utilización de este recurso, sin que ello signifique que no realicen composiciones figurativas. Las fuentes en las que se inspiraban los pintores a la hora de realizar sus trabajos pictóricos basándose en la tipografía árabe debido a la belleza que rezumaba, eran textos coránicos literales, poesía, concepciones sufís, etc.

A continuación vamos a seleccionar una serie de artistas que corroboran lo manifestado hasta ahora. Entre los pintores más destacados tenemos: Ali Ermes, Umar al Grayani, Eskander el Sokni, Altaher Almagrubi, Ali Al Abani, Landa Erueha, Fatma Abujshem.

Ali Omar Ermes es un artista libio internacional. Sus obras se basan principalmente en las formas de las letras árabes como apreciamos en las imágenes siguientes, obras que se inspiran en los estilos kufi antiguo y moderno y nasj principalmente. Sus obras presentan diversos formatos, llegando incluso a alcanzar los 5 metros de largo. Normalmente plasma su obra con pinceladas grandes para generar la letra bajo un fondo con citas literarias poéticas  del mundo árabe e islámico, poesía en prosa, todo ello para reflejar los principales valores humanos, esto es, la justicia social, la paz, derechos humanos, protección del medio ambiente, etc.

Su obra se caracteriza por tomar la escritura árabe como tema de sus trabajos y dinamizar las formas caligráficas, creando a menudo con capas de significados adicionales inscripciones poéticas. El siguiente cuadro titulado “Shadda”, representa un símbolo directo con un gesto impregnado de significado, que en su caso es espiritual, como una expresión escrita de la revelación coránica. El artista nos muestra un lenguaje visual a través de la caligrafía árabe, consiguiendo una sensación de vitalidad y dinamismo que logra proyectar el mensaje del cuadro hacia los observadores tanto versados en la lengua árabe como los que no.

En sus obras apreciamos cómo el autor trata a la caligrafía como una forma de ocupación dentro del espacio pictórico. Compone entendiendo las características de la escritura en un contexto de reflexión poética. La línea recta, la curva, el color, la textura y la proporción, que si bien se originan de los estilos Kufico y Nasaj donde relaciona la forma sólida con otro tipos más etéreos- adopta una nueva identidad en el contexto plástico del tema.  Un simbolismo que encuentra en la semántica del lenguaje una doble lectura y cuyo espectador viaja al pasado y el presente del tiempo. Ermes celebra las cualidades rítmicas del lenguaje. Se perfecciona con valentía contorneando letras árabes con las formas sólidas donde la letra toma cuerpo, yuxtaponiendo con delicados textos detallados. Este trabajo, conducido por el barrido de la forma central, está animado por las inscripciones más pequeñas que incluyen líneas de la poesía árabe. Interesado en la relación entre la literatura y la pintura, Ermes a menudo cita la poesía y  sus fuentes, en sus obras, conectando así sus imágenes con grandes discursos.

En los trabajos expuestos, especialmente el cuadro titulado Kaf (inspirado  por el Kufi antiguo) en negrita, acompañado de una inscripción de un fragmento del poema deC. Abbasid califa Al-Mansur (745-775 d.C.), con observaciones y percepciones sobre la injusticia de la sociedad,  usa el guión magrebí, el guión característico del norte de África.

Ali O. Ermes, Ramyaton Khalifah. Acrílico sobre papel verjurado sobre lienzo . 153 x 122 cm. 2003

Ali Omar Ermes. La  letra kaf. Tinta sobre papel. 2005. UK

 

En el caso del pintor Altaher Al-Magrubi, dicho artista establece unos principios de relación entre caligrafía y pintura más ponderada que la obra analizada anteriormente. Su apego a la escritura árabe es evidente, pero subordinada a una visión plástica, donde la forma y el color parten de una interpretación del natural. Sus textos nos recuerdan  la filosofía de los sofistas, ya que contrasta letras y recursos pictóricos a la vez que posiciona la mayoría de los artistas contemplados de este capitulo, en un plano simbolista de la realidad. En los siguientes trabajos observaremos algunas de sus obras intentando configurar unas unidades equilibradas con un entorno admirado.

Otros artistas que juegan con las letras como pieza clave de sus obras pictóricas, y que utilizan las fuentes de la caligrafía como forma estética, desarrollando su nivel  expresivo, entienden la plástica resultante con un talento más individualista y no con una espiritualidad religiosa, tal y como lo demuestran los pintores Ali Abani, Omar Al Garyaniy Askndr Esoukni, los cuales celebran las cualidades rítmicas del lenguaje de la caligrafía, pero sin olvidarse de las bases de los estilos caligráficos (como el Nasj y Thulth), si bien se alejan del significado ortodoxo del término, e introduciendo la figura de la letra en un espacio plástico formando un  entramado, pero sin que ello merme el orden  en cuanto a  la  disposición de loselementos del cuadro, apoyándose en la fuerza que genera la letra árabe y su concepción estética.

Ali Abani. Escritura  árabe. Acrílico sobre tela.  70×100. 1993. Tripoli Omar Al- Gariani. Letras árabes. Acrílico sobre tela.  70×100. Trípoli

 

 

Por su parte, Askndr Esoukni usa contornos que recuerdan la caligrafía árabe que sin embargo no son letras propiamente dichas, rompiendo todos los significados. Crea formas de contenido geométrico como pirámides y cuadrados. Otros artistas contemporáneos inmersos en esta corriente son Califa Al-Tunsi y Salah Al-Sharda. El primero está atento a una tradición libre en cuanto a la forma de usar las letras árabes en sus composiciones plásticas, pero es muy difícil separarla del significado religioso como el cuadro que mostramos a continuación, en donde se representa una frase coránica intentando separar las frases entre sí. Este trabajo, de pinceladas abiertas y expresivas, nos recuerda  influencias occidentales. El interés de este artista reside en la relación existente entre la caligrafía y el Corán, dando al conjunto un sentido expresionista que nos sumerge en una controversia o dinámica especial.

Esoukni. Qart Afriqui. Óleo y tinta sobre cuero   .150×150.1984.Trípoli. Salah Al-Sharda. Besm Alah Alrahman Alrahem. Estilo Tagra encima del nombre de dios ALLAH kufi geométrico moderno. Acrílico y espray sobre tela. 100×80 cm. 2000-2003. Trípoli

Con respecto a Salah Al-Sharda, este pintor coge los estilos literalmente y realiza una composición a modo de collage. En el siguiente cuadro, observamos al frente o primer plano la palabra ALLAH “Dios” con estilo Tugra, de influencia turca, y tres barras verdes y un círculo realizado en estilo Kúfico. El conjunto tiene un carácter simbólico.

Tras la apertura de la Facultad de Bellas Artes a finales de los 80, se licenciaron generaciones de artista muy influidos por el Departamento de Diseño y Ornamentación y también los Departamentos de Artes Plásticas, que utilizaron la caligrafía como medio de expresión .Entre éstos podemos destacar las artistas Landa Eruehay  Fatima Abu-Ksheim.

Ambas se hicieron muy conocidas en el entorno de Trípoli gracias a sus trabajos y exposiciones, siendo ambas de las primeras mujeres especializadas en el arte caligráfico, como  demostraron en la exposición colectiva titulada “QUARTES” en la Casa del Arte.

Fatma Abu Khsheim construye su obra a través de una clara relación con la caligrafía, la letra “Sin” con estilo Kufico y se convierte en forma geométrica, que a modo de muro se dispone sobre la superficie. El signo gramatical adquiere una mera definición, es plano y volumen, color y luz. Los ritmos rectilíneos y curvilíneos articulan una arquitectura de notable interés plástico.

Fatma Abu Kasheim Letra “Sin” Acrílico sobre papel. Trípoli Landa Erueha Curtains of Fire. Gouache on Paper35 x 50 cm  1996/1997.

Landa Erueha plasma en su obra, simbologías caligráficas inspiradas en los estilos kufi y nasj tal y como podemos verlo en los cuadros titulado “Cortina de Fuego” donde introduce letras sueltas incorporándolas con contenido poético que reflejan a su vez, conceptos estéticos más allá del propio  significado gramatical. En la obra siguiente titulada “Memoria de la Primavera” apreciamos el estilo kufico a través de una serie de ejes verticales donde se introducen las letras. En toda su producción pretende que la caligrafía ocupe el espacio plástico, dándole importancia a su estética y despegándose de todos los significados literales.

En mi opinión el  arte islámico a principios del siglo XX, la influencia es mucho más directa y fructífera que  otras tendencia de las artes en Libia (principalmente en arquitectura, ornamentación, tapices y caligrafía…), debido al apoyo conseguido por el imperio otomano, que estaba interesado en divulgar las fuentes artísticas e islámicas, en unos países donde la religión, la cultura y la política están íntimamente relacionadas; al contrario de lo que ocurre en el occidente actual. De esta forma, se puede apreciar que la producción estético-plástica libia está empapada directa o subliminalmente, de la tradición místico-religiosa.

En el momento actual, el arte en Libia busca e indaga por establecer las genuinas señas de identidad de nuestro pueblo, a través de sus manifestaciones estético- plásticas, aportando desde sus raíces islámicas y cultura tradicional, a la contemporánea pintura libia, un sutil equilibrio entre las dos concepciones mencionadas. Es cierto que ello ha supuesto para el artista   libio   una   motivación   importantísima,   arraigada   en   sus   vivencias   autóctonas,implicándose en potenciar su propia idiosincrasia. Recordemos como ejemplo la importancia de la caligrafía para el espíritu creador libio, que, a la vez que se incorpora al lenguaje pictórico, constituye un punto de la relación íntima entre el pintor y su pensamiento.