Juan Antonio Guirado, cosmopolita pintor jienense

 

Decía Vasily Kandinsky que: “El artista no sólo debe entrenar el ojo, sino también su alma.” (Kandinsky, 1994) Juan Antonio Guirado, uno de los artistas más olvidados de nuestro panorama artístico contemporáneo, sabía mucho de esto. El pintor andaluz vivió una vida apasionante que con una gran producción artística alimentó su alma a través de la filosofía oriental en uno de los capítulos más relevantes de su carrera artística. El autor supo dejarnos, con su legado, reflexiones relacionadas con las preguntas más esenciales del ser humano. 

 

Trayectoria vital y etapas artísticas.

Juan Antonio Guirado fue artista en muchos sentidos. Repasar algunos aspectos de su vida que nos ayudarán a entender su figura y la importancia de los datos biográficos dentro de su producción artística. Juan Antonio Guirado Espinosa va a nacer el 22 de agosto en Jaén. Es parte de una familia de siete hermanos. A la temprana edad de diez años va a empezar su formación artística en la Escuela de Arte José Nogué. Allí dio sus primeros pasos en el estudio del dibujo artístico. En 1946 fue aprendiz del muralista Joaquín Segarra. También empezó a asistir a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo pupilo del retratista sevillano Baldomero Romero Ressendi.

 

Con dieciocho años va a Madrid y empieza a prepararse en estudios de tauromaquia. Aunque nunca seguirá esa carrera, sí tendrá una importancia en sus primeras obras. Podemos ver la influencia del mundo de toreo en sus primeros apuntes. Dos años después viajó a Italia y París para estudiar las obras de los maestros del Renacimiento y de los maestros franceses del Impresionismo, de los que se nutrirá su técnica pictórica y su bagaje artístico. Aquí empieza la trayectoria de un artista poliédrico y muy prolífico.

 

 La vuelta de tuerca del viaje artístico de Juan Antonio será a mediados de los cincuenta, mientras Guirado estaba pintando el Arco de Cuchilleros en Madrid, va a conocer a una pareja americana que quedó muy impresionada tras ver su obra. Visitaron su estudio y le compraron varias obras por un valor ochenta veces superior al precio que tenían. De este modo surgirá su exposición en la galería Soler, en el Hotel Fontaineblau de Miami Beach. Así empezó su carrera a nivel internacional.

 

Vamos a ver que tras esta experiencia, Guirado se lanzará a vivir una nueva aventura en Australia en 1959. Allí va a encontrar su vocación como artista. De la mano va a ir un cambio en su trabajo como artista y un desarrollo de conceptos nuevos a nivel espiritual, unidos a nuevas vivencias. En España, su obra había sido más tradicional en la forma de retratos y paisajes, pero fue en Australia donde su obra cambió drásticamente desde el realismo, impresionismo, expresionismo hasta el intrarrealismo. Juan Antonio se dejará influir por los movimientos más destacados del siglo XX. En sus obras se deja entrever ese peso de la Historia del Arte más contemporánea.

 

Entre 1961 y 1974, Guirado expondría su obra en muchos de los espacios artísticos más prestigiosos de Sídney, entre los cuales incluyen la St. Yves Gallery, Red Rose Gallery, Campbell Gallery, Studio 4, El Dorado, Craftman’s Gallery, Douglas Gallery y Sebert Galleries en el Argyle Centre, como también la Roundhouse de la Universidad de New South Wales. Durante los años que vive en Sídney, Guirado recibe un contrato del Club Español, ubicado en la calle Liverpool, para pintar reproducciones de los maestros españoles de la pintura del siglo de Oro, como para su propio trabajo. En 1966, Guirado completa su primer contrato privado importante, un retrato del Papa Juan Pablo VI para la colección privada del cardenal australiano, Gilroy.

 

En 1970 pasará un breve tiempo en Madrid.  Realiza una exposición en la galería Cultart de la capital. Con ella, Guirado va a mostrar su cambio de estilo y su consolidación como artista tras los años en Australia. Va a tener muy buena acogida y personajes de la talla del arquitecto Eced, comprarán alguna de sus obras. De esta exposición también surgirá la grabación de un documental en el que se repasa su figura como artista. Durante esta década, Guirado experimentará el punto más álgido de su carrera haciendo exposiciones en distintos puntos del globo terráqueo en el mismo año. Italia, Malta, Australia de nuevo, etc. Vamos a poder apreciar un cambio tanto en los colores de su paleta como en su estilo que va evolucionando de lo figurativo a la abstracción. En 1975 se traslada a Londres y empieza una fructífera relación artística con la historiadora del arte Dame Françoise Tempra. En estos años realiza varias exposiciones en Inglaterra. Se va a adquirir un cuadro suyo por la colección que luego será parte de la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Gana el premio Grolla d’Oro en Italia. Y participa en la Chicago International Trade Expo en los Estados Unidos.

 

Después de vivir en el extranjero durante 22 años, Guirado decide volver a su tierra, España, en 1981. En las próximas décadas Guirado se evadirá paulatinamente el mundo del arte. Seguirá creando, quizás será una de sus épocas más prolíficas, pero decide no seguir promoviendo su trabajo. Sus visiones y su sentido de la moral refulgen en sus obras. En ellas, Guirado capta las catástrofes del Medio Ambiente, la codicia interminable del hombre, el consumismo y la decadencia de toda sensibilidad moral. Éstos son algunos de los temas de sus obras en este período. En 1986, Guirado es atraído por tierras lejos de su pueblo una vez más, pero esta vez viajará a los paisajes volcánicos de Lanzarote.  Ese mismo año, Guirado realiza una exposición en la Galería Hans Agolani en una muestra titulada ‘Oasis de Nazaret’ y en 1988 en la Galería Teguise, también en Lanzarote. Seguirá haciendo algunas exposiciones en Jaén e Inglaterra. Finalmente en 1996 Guirado realiza una exposición en la Galería Vera-estilo en Almería, que forma parte de la 1ra Feria de Arte y Artesanía en Mojácar. En la inauguración de esta exposición, el periodista y crítico del arte, Manuel Quintanilla presenta una monografía sobre Juan Antonio Guirado titulada, El Pintor Contemporáneo Andaluz. (Quintanilla, 1989)

 

 Guirado fue tan versátil con sus pinceladas como lo fue en su carácter. Como testamento de sus convicciones se hizo miembro del partido político “Mojácar 2000” desde 1999 hasta el 2007, también realizó colaboraciones con los periódicos regionales, El Indálico y Noticias del Levante, adoptando el papel de crítico del arte y contribuidor político al dibujar viñetas satíricas, las cuales dedica a la política española y sus fracasos. Los personajes, en forma de buitres y cuervos representan a varias figuras políticas que conversan. Guirado fue crítico con todos los partidos políticos como el Partido Popular, Partido Socialista, UCD y CDS. El artista reprochaba la falta de progreso, de transparencia y la falta de igualdad de oportunidades y sin embargo, su empatía hacia la vida sin restricciones comunitaria es evidente por las numerosas veces en las que se le podía encontrar tocando la guitarra flamenca, cantando y bebiendo con los gitanos del pueblo.

 

A pesar de que su vida se vuelve más solitaria, Guirado mantiene su pasión por el arte y lo promueve en ocasiones. En el año 2000, con el apoyo del Ayuntamiento de Mojácar, Guirado establece la Plaza del Arte con otros artistas locales. Este grupo de artistas que son principalmente de Mojácar y del Levante almeriense, se reúnen todos los domingos para exponer sus obras, pintar y compartir ideas.

 

En el 2001, Guirado recibe un homenaje en la Bienal de Arte de Malta por su prolífico trabajo. 105 países son representados en la exposición, con más de 110 artistas que son seleccionados por la Presidenta del Bienal de Malta y el Centro de Artes Plásticas,  Dama Françoise Tempra. Ese año vuelve a mostrar su trabajo en España para CajaSur en Jaén. En 2003, monta su última exposición, titulada ‘Intrarrealismo’ en la Galería Manolo Rojas en Madrid. En el 2004, se anuncia que Guirado abrirá una galería en Mojácar que se llamaría ‘La Medina’, la cual llevaría su obra, así como la de otros artistas locales. Sin embargo, este proyecto nunca llegará a realizarse.

 

Análisis crítico.

«El objetivo del arte es representar no la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior», decía Aristóteles. La técnica del artista tiene una profundidad que nos permite ver repetidas veces la misma obra de Guirado y seguir descubriendo detalles que en las veces anteriores pasaban inadvertidos. El pintor andaluz tuvo una actividad muy intensa, que tuvo como resultado un amplio abanico de técnicas y temáticas.

 

Su viaje a Australia le hizo conocer lo relacionado con la filosofía oriental. Llevó a cabo un estudio artístico relacionado con el Vedanta, uno de los seis sistemas de la filosofía hindú. Este descubrimiento, que llega a su obra en un momento de madurez personal y artística, permite a Guirado crear una línea de trabajo que evoluciona despegándose de aquellos paisajes y retratos que se enmarcaban en una aproximación más tradicional arte pictórico. En una dimensión espiritual de la obra de Juan Antonio Guirado, nos encontramos con el contacto con la naturaleza a la que alude el propio artista.

 

Las imágenes que aparecen en las obras de Guirado de estos años representan visiones de un futuro que nos está irremediablemente destinado. Ramiro Calle, introductor de muchas de las técnicas relacionadas con la filosofía oriental en nuestro país describe el trabajo de Guirado:

 

El trabajo de Juan Antonio Guirado es interminable en su contenido. Refleja innumerables cambios que nunca pueden dejarnos sin afectar. Un solo fragmento de sus pinturas es una sub-pintura donde los seres humanos son los grandes protagonistas que se muestran en su máxima expresión mínima, y cuando se magnifica se puede ver entrar en el misterio de la vida hacia la calma espiritual. Guirado es un pintor de matices tántricos y vedánticos. (Calle, 2012)

 

En las pinturas de Juan Antonio Guirado están representadas las miserias y las grandezas de los seres humanos. En sus múltiples matices se reflejan temas fundamentales de las sociedades contemporáneas a la vez que se muestran futuros apocalípticos. Entre las formas a priori caóticas, encontramos perfiles de figuras que huyen en masa a lugares nuevos, el poder de creación y destrucción de los seres humanos y la preocupación por la destrucción del planeta, de una vigencia patente en la siguiente Cumbre del Clima de 2021 que se celebrará en Glasgow entre el 1 y el 12 de noviembre bajo la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Al contemplar sus magníficas pinturas, uno desarrolla, incluso sin darse cuenta, un reflejo del ser, lo que representa el significado de la conciencia. Juan Antonio Guirado era un visionario, su obra está vigente y apela a nosotros como espectadores debido a que sus pinturas tocan los temas más acuciantes de nuestras sociedades. Y que siguen vigentes a día de hoy.

 

Carmen Gijaro en Del caos a la luz a través del arte, se refiere a Juan Antonio Guirado como: «Un artista visionario con una sensibilidad muy espiritual, que buscaba la luz en un camino que le llevo desde el realismo de sus primeros años al llamado intrarrealismo» (Gijaro, 2015). Esta corriente de finales de los años sesenta e inicios de los setenta fue secundada por personalidades como el cineasta Federico Fellini; aunque Guirado no perteneció nunca a este movimiento, se vio muy influida su obra. Uno de los artistas coetáneos al pintor andaluz, Antoni Tàpies dijo que «Pintar rápidamente es un acto calculado para bloquear el pensamiento racional» (Tàpies, 1986) y la obra de Guirado nos introduce en un universo solamente suyo, al que nos invita a interactuar como espectador que se funde con una obra, que desde todos los puntos, se comparte como una obra ética. Hay un halo de genio que se hace patente en la atención que el propio artista presta a cada uno dude los detalles de su obra. Guirado busca llevarnos más allá de lo aparente, más allá de esas pinceladas que nos invitan a mirar y a volver a mirar con atención, descubriendo lecturas nuevas con cada visión.

Figura 1. Infierno moderno. alred. 1972-1980. Acrílico sobre lienzo. 50,5×74 cm. ©Fotografía de Paloma Rodera Martínez.

 

En el grueso de su producción más representativa nos enfrentamos con los movimientos de color y la colocación de una pintura arrastrada de forma enérgica en el soporte. Guirado atiende a la actualidad con los efectos de la globalización y las crisis económicas. Su obra demuestra una elevada conciencia sobre el medioambiental y nuestra relación con el planeta. Guirado concibe el arte como un método de reflexión que permite al espectador encontrarse consigo mismo. Son una invitación al pensamiento. De algún modo, y más allá de su muerte, sus obras, además de un elevado carácter estético, son un retorno al diálogo con el artista. Una conversación en la que se nos presenta una inquietante realidad. Esa realidad alude a que la solución de los dilemas éticos se encuentran dentro de nosotros mismos.

 

Guirado es un artista que se sitúa entre la vanguardia y la tradición. Unas raíces que le llevaron a describir un trazo circular, volviendo a su punto de origen. Y, al mismo tiempo, le llevaron a recorrer el mundo, a beber de las fuentes vanguardistas de su tiempo. Incluso, podemos atrevernos a decir, que a traspasar la barrera del tiempo y estar presente entre nosotros hoy, con una obra que tiene mucho que decirnos, que nos interpela.

 

Lenin decía sobre la Appassionata de Bethoveen,

 

…no puedo escuchar música a menudo; me altera los nervios. Me dan ganas de decir cosas amables y estúpidas, y dar palmaditas en la cabeza a la gente que, viviendo en este sucio infierno, pueden crear tanta belleza. Actualmente no se puede acariciar la cabeza de nadie. Te podrían arrancar la mano de un mordisco. Hay que golpear esas cabezas sin piedad. Aunque, idealmente, estemos en contra de cualquier clase de violencia. Sí… tengo un trabajo endiabladamente difícil. (Fernández, 2018)

 

La obra de Juan Antonio Guirado es un modo de golpear nuestras conciencias, de ponernos frente a los problemas sociales, humanos y medioambientales. Nos denuncia mediante su pincelada, de una forma muy cercana, todas esas situaciones que hacen su obra pertinente para los espectadores de hoy.

 

Las obras de Juan Antonio Guirado son la continuación de una larga cadena de tradición pictórica. Resuenan las influencias de Gauguin, Kandinsky o el Expresionismo Abstracto. Podemos ver las referencias a la observación de la minuciosidad de los detalles infinitos de El Bosco en obras como Renacimientos.   

Figura 2. Renacimientos. Sin fecha. Acrílico y periódico sobre cartulina. 81×100 cm. ©Fotografía de Paloma Rodera Martínez.

 

En las obras del artista pertenecientes a las décadas de 1970 y 1980 encontramos un recorrido por la utilización inteligente de la luz y el color que se combina en imágenes en clave alta y baja a partes iguales. Hay una presencia de los opuestos representados a partes iguales. Se presentan las fuerzas y energías contrapuestas de todas las cosas. Se hacen patentes las influencias del misticismo oriental que se traduce en la fusión con la naturaleza y el paisaje. Sin duda, se trata de una representación de Australia. Una tierra en la que resuenan los campos de su Jaén natal. Unidos a esa espiritualidad vienen representados temas mundanos como las guerras, el hambre o la falta del respeto por la naturaleza. En este sentido, con la perspectiva de medio siglo, podemos ver cómo el contexto histórico y artístico de su momento se reflejan en sus cuadros, como ocurre con el esencialismo, presente en ese periodo de Juan Antonio Guirado.

 

Figura 3. Fauna Marina. 1988. Acrílico sobre papel. 51,7×65 cm. ©Fotografía de Paloma Rodera Martínez.

 

En segundo lugar, podemos referirnos a las obras que nos hacen reflexionar sobre la divinidad, las conexiones con la parte más espiritual del arte del pintor andaluz. El tercer eje lo constituye las obras en las que se ven representadas las relaciones con la Tierra que son el reflejo de lo que el artista nos apela a investigar dentro de nosotros mismos en nuestra relación con el planeta. Guirado pone en valor la relación con la naturaleza y la comunión que se produce entre el ser humano y ésta. También nos pone delante a ese enfrentamiento con las malas decisiones en cuestión de medioambiente. Por último, debemos referirnos a un grupo de obras que se relacionan con la temática de ese carácter visionario que poseía el espíritu de Guirado y que guía todas las obras que han llegado hasta nuestros días.

 

En ocasiones nos presenta un futuro apocalíptico, que busca indagar en la realidad de su presente y en conexión con el nuestro hoy. Guirado presagió sucesos destructivos que se presentan en sus pinturas. Pero, a diferencia de otros artistas coetáneos a él, su obra siempre acaba dirigiéndonos hacia la luz. Encontramos un equilibrio que refleja perfectamente el espíritu dual de las obras del artista. Esa combinación perfecta entre la tradición y la vanguardia. Un compendio de vida que merece su lugar en la Historia del Arte Contemporáneo de nuestro país.