Jorge de los Ríos y Colectivo Pértiga

La exposición de JORGE DE LOS RÍOS inaugurada en el palacio de Montemuzo, año 2008, se titulaba El río que nos lleva mediante obra sobre papel, incluida una de gran formato como eje vertebrando la totalidad, mientras que su exposición en la galería Demodo Gráfico se titula Paseos por el tiempo, 18 de abril al 19 de mayo, y enlaza con la anterior por el papel como soporte con una obra de gran formato también como eje bajo el título Días del futuro pasado, con medidas 1, 40 x 7,00 metros, que se completa con 20 obras en dispares tamaños. Cabe recordar que tiene una obra en la hornacina del espacio expositivo con el zinc como material para recordarnos las características de sus cuadros habituales.

Días del futuro pasado, tal como indica el pintor, actúa como un diario a través de recuerdos, experiencias, emociones y anhelos, de modo que sin esquema previo lanza sobre el gran papel latidos, vibraciones y dudas de la experiencia humana. Dicha espontaneidad de ejecución es clave para captar el dominante toque expresionista mediante formas geométricas que chocan con trazos gestuales y signales, formas indefinidas e irregulares planos, siempre recordando el cambiante y llamativo color aliado con en el ámbito formal. A sumar los muy atractivos micro y macro espacios tan enriquecedores para resaltar lo indicado. Mundo azaroso, vibrante, espontáneo, que enlaza con la condición humana, como si dispares pasiones se fusionaran desde la irracionalidad como ineludible gran espectáculo siempre presente pero teñido de racionalidad con la domesticada geometría. Lo indicado puede trasvasarse a las ocho obras de pequeño formato con énfasis en los toques oscuros y los trazos gestuales flotantes hechos con mayor o menor énfasis. En cuanto a las restantes obras, siempre papel, se caracterizan, salvo una, por los fondos blancos alterados mediante dispares colores exclamativos de muy notable belleza, que generan campos poéticos y otros de notable fuerza, como si chocaran en una suerte de fugaz pero ineludible entendimiento. La realidad humana, en su cambiante protocolo íntimo, mostrada por un sincero y hermoso artista.

Con la luz apagada y el espacio en penumbra, ese público esperando cualquier hecatombe amortiguada, aparecen cinco artistas <<pirados>> perfil extremada lentitud desde la lejanía con linternas encendidas en la boca. Al instante, como un golpe impensado, se encienden las luces, se apagan las linternas y cada artista extiende una mano para leerse PÉRTIGA, aquel colectivo integrado por Antonio Chipriana,  Ángel Fábrega, Gerardo García, Miguel Ángel Gil, Josema Olidén y Roberto Pellejero, con su exposición en la galería Demodo Gráfico inaugurada el 28 de mayo y hasta el 23 de junio.

Quejas nuestras. Ninguna obra tiene una cartela aclarando el autor, en realidad ni existen, lo cual significa que es imposible saber a quién pertenecen las esculturas, si a Miguel  Ángel Gil, Gerardo García o Josema Olidén, como tampoco los cuadros que están mezclados, salvo que cojas una lista y uno comience a recorrer metros para dar con las claves. Ni digamos lo presentado por Antonio Chipriana, con cuadros del año 1998. A partir de aquí se puede caminar.

Si lo presentado por ANTONIO CHIPRIANA basta con una simple cita, lo más sensato es comenzar con ÁNGEL FÁBREGA, cuyas tres obras, de 2013, están colocadas de forma coherente, visibles y diferenciadas de las restantes. Estamos, tal como indiqué hace tiempo, ante uno de los escasos artistas capaces de usar el ordenador como si lo tuviera en el interior de su pensamiento, de ahí que sus infografías transpiren máxima autenticidad. Con predominio de los verdes y azules, su máximo singularidad es una bella, atractiva e impresionante vegetación inventada capaz de invadir todo el espacio, de la que se puede pensar en cualquier peligro y en potenciar la imaginación sin límites. A sumar en una obra ese punto de fuga ilimitado alejándose hacia un final sin barreras. GERARDO GARCÍA presenta una escultura para colgar en la pared basada en cuatro cabezas masculinas en color blanco de las que una ofrece la zona posterior, de modo que estamos ante un juego de diferentes rostros en cierto modo parecidos y diferenciados por los labios, como si fueran la misma secuencia con variantes. MIGUEL ÁNGEL GIL participa mediante tres esculturas para colgar de material cerámico, aquí mediante rostros que sufren la represión con poderoso impacto visual. En una, el rostro se altera por líneas blancas y sale de una cremallera con tela de color negro, mientras que en otra sale de una tela blanca con expresión horrorizada y en la última también con tela negra y la cabeza abierta por la mitad dejando captar al fondo una cruz con Jesucristo como símbolo relacionado con el sufrimiento. JOSEMA OLIDÉN tiene una escultura ubicada en la hornacina. Consiste en un cubo de metraquilato y en su interior numerosos caracoles formando una esfera irregular medio ovalada. Obra con originalidad y significado exacto que se nos escapa. ROBERTO PELLEJERO, para concluir, presenta cuatro cuadros con énfasis matérico y colores contrastados, de modo que mezcla la abstracción con figuras, rostros medio enloquecidos, atractivas formas inventadas filiformes, flores y estrellas, para ofrecer un conjunto mediante dosis surrealistas desde el expresionismo general.

Galería Domodo Gráfico

Número 23

Junio 2013
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA y Vicepresidente de AECA
Fecha de recepción: 20/6/13
Fecha de aceptación: 20/6/13
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