Después de su participación en la bienal de Venecia (2005), la artista portuguesa Joana Vasconcelos se dio a conocer internacionalmente. Entre sus proyectos expositivos destaca su exposición en el palacio de Versalles (2012), donde se convirtió en la primera mujer que exhibe su obra en el famoso palacio Francés. Posteriormente, desde su éxito representando a Portugal en la 55 bienal de Venecia (2013) con el proyecto Trafaria Praia, Vasconcelos se ha convertido en un referente internacional dentro del arte contemporáneo.
Bajo el titilo Time Machine la artista portuguesa presenta en la galería de arte de Mánchester su trabajo más ambicioso en el país británico, en el que incluye veinte de sus mejores esculturas, algunas de ellas mostradas por primera vez en Gran Bretaña y otras especialmente creadas para la exposición, como es el caso de la obra textil Britannia, instalación diseñada en estrecha relación con el marco arquitectónico del edificio y que invade la mayor parte del atrio de cristal situado en el corazón de la galería.
Además de intervenir con la colección permanente de la galería, las obras elegidas para la exposición interactúan también con el paisaje urbano de la ciudad, creando así un fuerte contraste con el edificio clásico que las alberga. La relación con la ciudad mancuniana está también presente en cuanto a la elección de los materiales, como es el uso de textiles y cerámicas; ambos materiales están íntimamente ligados a la historia de la ciudad, siendo Mánchester la principal productora de algodón durante la revolución industrial y una de las ciudades inglesas más importantes en cuanto al desarrollo del diseño industrial.
La obra de Vasconcelos destaca una vez más por dimensiones, esculturas a escala colosal, en las cuales se aprecia la influencia de la cultura y tradiciones portuguesas. Inspirada por productos, materiales y una fuerte identidad nacional, la artista lleva a cabo una crítica contra conductas dentro de una sociedad de consumo. Crítica en la que sobre todo denuncia el status social de la mujer en el mundo contemporáneo y la fuerte desigualdad de clases. Trata de desestabilizar la visión tradicional de la sexualidad femenina y para ello se apropia tanto de objetos domésticos, mediante la descontextualización, como del uso de técnicas tradiciones asociadas a labores femeninas, como es el caso del bordado. Estas premisas están continuamente presentes a lo largo de todo su trabajo, en el cual gracias al exceso de color, lujo y materiales con gran potencia visual aporta un ápice de humor.
Destaca la obra Full Steam Ahead, tres esculturas robóticas, curiosamente en los colores de la bandera portuguesa, mostradas en conjunto por primera vez en esta galería. La artista utiliza planchas de vapor móviles a modo de pétalos que, abriéndose y cerrandose paulatinamente, configuran un edén mecanizado donde tras el movimiento y una dramática liberación de vapor, se crea un ballet sensorial que celebra la magnificencia de la sexualidad femenina.