Joana Cera: Abandonar unas llaves, aceptar otras.

            Se ha cumplido en 2009 la VII edición de las Estancias Creativas de Albarracín y el espacio tradicional de exposiciones, la Torre de Doña Blanca, ha vuelto a tomar su protagonismo; al igual que había ocurrido en la VI edición el ámbito de trabajo se ha extendido desde la pintura a otras disciplinas artísticas, y sí en 2008 Ricardo Calero había aportadoatractivas esculturas e intervenciones por el casco antiguo de Albarracín, este año la creadora Joana Cera (Barcelona, 1966) lo expande a otros ámbitos, como es el delsonido. El apartado sonoro adquiere un papel indispensable que apoya y completa el discurso artístico contemporáneo, como podemos comprobar en las obras de artistas internacionales como: John Cage, Allan Kaprow y Yoko Ono; o nacionales como: Francés Torres, Eugènia Balcells, Concha Jerez y José Iges o Vega Ruiz y José Prieto, entre otros.
 
            Conocí a Joana Cera el verano de 1989 siendo ambos unos recién licenciados en Bellas Artes, participamos en la “Quinzena d´Art de Montesquiu´89 (QAM´89)”. Durante dos semanas compartimos experiencias bajo la dirección de profesionales del arte de la talla de: Eva Lootz, Gabriel o Xabela Vargas. Estaquincena nació de la mano de unas personas sensibles que querían unir el nombre de su pueblo al de un original acontecimiento artístico, su filosofía era la de <<compartir tiempo, espacio y trabajo>>, algo similar a lo que esta ocurriendo en Albarracín con las actividades de la Fundación Santa María, y mas concretamente con sus Estancias Creativas. En el QAM´89, en el taller de Eva Lootz, Joana Cera ya empezaba a buscar su personal mundo artístico, creo una obra en plomo y estaño “Dos horas sudando sin apenas movimiento”, planteando un juego dialéctico entre dos estructuras similares; y otra, donde la reflexión tenía lugar entre una silla, una bola de billar y una pieza de plomo colgada en la pared “A les deu i deu”; su preocupación por el paso del tiempo ya estaba presente en estas obras como ocurre en las que ha creado para Albarracín.    
            Dieciocho años más tarde, en la primavera de 2007, en Aragón pudimos descubrir una retrospectiva de su obra realizada entre 1996 y 2007, en la Galería Antonia Puyo de Zaragoza. En estas obras nos hablaba de su mundo interior de sus experiencias y de la lucha que mantiene para comunicárselas al espectador.
            En el año 2009 Joana Cera en las Estancias Creativas de Albarracín, ha creado una propuesta para la Torre Blanca articulada en torno a la verticalidad, las llaves y el paso del tiempo. El recorrido por la torre comienza con la numeración de la escalera exterior y continua por las escaleras interiores, con los dígitos del sistema decimal cuenta todos y cada uno de los peldaños de estas escaleras (subir/bajar),sumando 120azulejos numerados a mano en azul cobalto por Susana González, persona que ha efectuado la numeración de las casas de la ciudad.
            Una de las claves de la muestra son las llaves, “instrumentos ideados para el bloqueo o desbloqueo de una cerradura, llaves que todo lo abren o todo lo cierran”. En este trabajo hace un juego dialéctico con las llaves y las puertas. Cera en unos casos recoge llaves y las coloca directamente en la exposición: “Las llaves que me llevo”; o bien, las copia en terracota “La llave maestra de Albarracín” o “Llaves en barro de la Julianeta”; o bien, las interpreta en madera “La llave doble o llave de la vida”. Podemos hacer un paralelismo con la obra “Seguritas”, de Joan Fontcuberta (1955), magnífico artista visual que ha compaginado la creación artística con una labor teórica, critica e historiográfica de la fotografía y que esta presente en Albarracín, en su Museo con “Santa Inocencia” dentro del Proyecto Estancias Creativas de Fotografía 08-09. Fontcuberta expuso “Seguritas”, en Madrid, en la salas de la Fundación Telefónica en 2001, una obra donde las llaves jugaban un papel fundamental; para realizarla pidió llaves a diferentes personalidades con responsabilidad sobre la seguridad del estado español: José Maria Aznar, Presidente del Gobierno; Mariano Rajoy, Vicepresidente Primero del Gobierno y Ministro del Interior; Federico Trillo, Ministro de Defensa… etc.
            La otra clave/llave es el paso del tiempo que se manifiesta a través de tres elementos:
– uno, de maquinas dotadas de movimientos uniformes, que sirven para medirlo:, relojes: de arena, de agua (clepsidras) o de sol.
– Dos, de palabras, según Frederic Montornes ‑también conocidas como las llaves del mundo- en el catálogo de la exposición.
– Tres, de insectos. El día y la noche de Albarracín están representados por dos mariposas (insectos lepidópteros, que se caracterizan por el cromatismo de sus alas): la Erebia zapateri Obth. de hábitos diurnos, y la Graëllsia isabellae Grll. de costumbres nocturnas. La “Casa Crisálida” es el lugar donde habitan estas dos mariposas en la muestra, se trata de una pieza realizada con barro en bruto de Albarracín, una especie de Casa Julianeta (de las mariposas), morada temporal de los artistas durante las Estancias.La Erebia zapateri Obth. es una de las mariposas más representativas de la zona, por haber sido descubierta por primera vez en Albarracín, y estar dedicada a Bernardo Zapater, ilustre científico albarracinense, pionero de los estudios entomológicos en Aragón. En 2009, la Diputación de Teruel ha realizado una publicación sobre este autor “El Maestro Naturalista. D. Bernardo Zapater y Marconell. 1823-1907” obra de Carlos Vivancos Cirugeda y José Carrasquer Zamora. Las mariposas y otros insectos son un elemento recurrente en el arte contemporáneo, han sido ampliamente utilizados por los artistas. Ya en 1930, Kurt Schwitters introdujo una mariposa real en su obra “Maraak, Variación I” (Venecia, Colección Peggy Guggenheim) era un elemento más de sus collages, que le aportaron cromatismo y una atmósfera propia a sus “Merz”. En la década de los cincuenta, Jean Dubuffet creo una serie de collages con alas de mariposa que titulo “assemblages d´empreints” estas obras son el origen del arte del ensamblaje contemporáneo, de esta época es “payasge aux Aarhus” (1955), que podemos contemplar hasta el 25 de enero en el Museo Guggenheim de Bilbao. O más próximos a nosotros, Yoko Ono con su obra “Crickets” (1997-99) compuesta por grillos (insecto ortóptero cuyas alas o élitros al rozarse producen sonidos) capturados en diferentes ciudades del mundo y cuyo sonido agudo y monótono estaba presente en la muestra del Palacio de Sástago de Zaragoza en el año 2000. Bernardo Zapater también tiene dedicado un insecto ortóptero, el Ephippigerida zapateri Bol.

            El sonido es una de las aportaciones de la muestra. En el sótano de la torre, en penumbra, y con la tenue luz de un candil de hojalata donde se consume una vela “Sin título”, se escucha SO DINS (Sonido Dentro) pieza creada con el músico electrónico Justo Bagüeste, basada en el toque de tambor de Albarracín y las voces de sus intérpretes, grabada en la base interior de la torre de Doña Blanca, con los integrantes de la Asociación Cultural Amigos del Tambor y Bombo de Albarracín.