Aunque la presencia de este autor en los diccionarios y libros de arte relacionados con la pintura aragonesa es escasa, hay que destacarlo por su presencia constante en el panorama artístico pictórico oscense en los primeros años cincuenta.
Desde muy joven se sintió atraído por la acuarela, recibió lecciones del maestro Félix Lafuente y conoció a Jaime Pastor, León Abadías y Ramón Acín . También se sintió fascinado por el dibujo y el paisaje, esto le llevo a la práctica del dibujo artístico y la caricatura. Su padre fue un organista de la iglesia de San Pedro y muy conocido en la ciudad de Huesca por su imprenta Pérez, taller ligado a todas las publicaciones periódicas, incluso diarios, que se editaron en la ciudad. En sus talleres se imprimió entre otros el “ Diario de Huesca”.

Los primeros apuntes se sitúan allá por la década de los años veinte, cuando dibujo por primera vez el camino de la estación, y le entró como él afirma en más de una ocasión el virus de la pintura[1].El período más olvidado de Jesús Pérez Barón es quizá el que abarca la década de los años treinta y principios de los cuarenta cuando conoce al pintor José Beulas con quien comparte su afición a la pintura. Según relata el propio pintor José Beulas en un texto muy revelador que fue publicado en el catálogo de la exposición de Félix Lafuente sus primeros contactos con el artista Pérez Barón fue cuando llego a Huesca en el verano de 1943, un texto que revela su encuentro con el artista y algunas de las aficiones y detalles de la personalidad del acuarelista. Beulas comentaba sobre esto: Al día siguiente, cuando nos dieron la salida entré en el primer bar que encontré en mi camino desde el cuartel de Huesca, el Bachimaña, hoy desaparecido, y pregunte a un camarero si sabía de alguien que pintará en Huesca. Varias personas me dieron su nombre, todos el mismo: Jesús Pérez Barón. Vivía por el Coso Alto, pero no supieron darme más detalles. En los porches entré a preguntar en un estanco y allí acabaron de informarme. Eran las siete dela tarde y sin pensarlo dos veces me dirigí a la dirección que me habían dado: Coso Alto, 47(..).
(..)Me abrió la puerta una señora elegante, más bien joven, y en el primer momento, a pesar de que venía por todo le camino traduciendo del catalán al castellano lo que pensaba decir, me quede cortado. Le di a entender que era recién llegado a Huesca y que deseaba conectar con alguien que tuviese mis aficiones a la pintura. Me hizo pasar y llamó a Jesús, su marido. Este salió de un cuarto vistiendo una bata llena de manchones y oliendo a aguarrás. Medió la mano y como si me conociese de toda la vida me dijo: Pasa. Si te gusta pintar ya somos dos. ¡No hizo falta más!(..)
A partir de ese momento y todas las tardes que no tenía guardia me iba la Coso Alto 47.
Allí había un caballete para mí con un cuadro empezado siempre. Un bodegón o un paisaje imaginario o copia de una postal (Beulas Recasens,1989: 47, 48 ).
José Beulas continua en este entrañable texto haciendo referencias a las obras de esta autor y a las aficiones que tenía, entre ellas la caza, afinidad que no compartían. Sobre todo ello Beulas dice lo siguiente: Jesús pintaba sobre todo acuarelas, siempre paisajes con perro, perros de todas las razas en sus características posturas de señalización en pieza. Él era un gran cazador y nunca entendió él por qué mi rechazo a su afición. En eso jamás estuvimos de acuerdo. Sin embargo él amaba los animales. Pintábamos perdices cazadas por él y me hacía notar su belleza….Yo replicaba que era más bella con vida. Se enfadaba y decía que viva no la podía ver de cerca.
A veces salíamos a dar una vuelta por el trasmuro y por el puente de San Miguel a la Alameda, desde donde dibujábamos alguna vista de la catedral o las Miguelas (Beulas Recasens,1989: 48 ).Estas frases da una idea del temperamento de ambos artistas y de su afición por la pintura al aire libre.
Las primeras noticias que tenemos sobre sus exposiciones individuales comienzan en los años cuarenta, cuando expone por primera vez en solitario en la Sala Reyno], una exposición que inauguraba el sábado 1 de junio de 1946, en donde se presentaban más de cincuenta obras entre óleos, acuarelas, dibujos y reproducciones.[3] A partir de aquí se suceden numerosas exposiciones colectivas realizadas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Desde sus comienzos Pérez Barón dará preferencia a la acuarela, género que cultivo con singular dominio y buen gusto. En 1949 obtiene el primer premio en la sección de Dibujo y Acuarela en la Exposición de Arte Provincial organizado por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Huesca y la Junta Provincial de Turismo, otorgada a su obra “ La alberca de Cortés”. Esta exhibición reunía los siguientes autores: José Beulas, Luis Ferrer Oliveira, José Oltra,, Santiago Román, Jaime Pastor, Luis Anoro Castell y Enrique Espin, Ismael Pastor y Ernesto Puertas.
Desde este momento se comienzan sus exposiciones individuales. En 1952 expone en la sala Peña Guara de Huesca y en 1961 participa en el III Certamen de Artistas Altoaragoneses [4] en 1962 en la Caja de Ahorros de Zaragoza. Sobre esta muestra la crítica opinaba que: “ La obra de este artista, es muy correcta en el dibujo. Aspira y consigue un dibujo muy académico. El orden natural de la vida lo ve así. Es decir, no altera nada con sus pinceles. Se aparta deliberadamente de la técnica informal[5] . En octubre de 1969 expone en la Galería S,Art de Huesca, una Antológica que recogía más de un centenar de piezas, sobre todo acuarelas, con temática de paisaje, retratos, bodegones y figura. En el artículo publicado el 4 de octubre de 1979 en el Periódico de Huesca, se hacia una repaso de su trayectoria artística y de su vida personal. El cronista comentaba sobre el dibujante” Don Jesús Pérez Barón es un hombre sencillo, gran amante de la acuarela, en la que recoge todo tipo de motivos, animales, flores, paisajes, retratos, en una búsqueda de l a perfección constante, que logra de forma maravillosa, reflejando expresiones d e gran ternura[6].
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Paisajista tradicional. Su técnica el agua es semi-húmeda y resaltan en sus acuarelas el dominio de la la composición y del dibujo. Impresionista en los paisajes y gran perseguidor de la realidad Pérez Barón pintó básicamente del natural, recreando en sus obras muchos de los rincones del Huesca viejo, correspondiente a los años veinte, cuando su obra estaba marcada por una fuerte influencia del artista y profesor Félix Lafuente. Posteriormente sus acuarelas van ganando en técnica y expresividad Apoyado en su notable dibujo cultivo también la figura, las naturalezas muertas, los retratos( destacar el elegante retrato de Fermín Bello) y los temas de caza y pesca.
El crítico de Arte Ostilio nos da unos datos sobre sus acuarelas, de ellas dice lo siguiente: En sus acuarelas se pueden hacer dos divisiones, aquellas acuarelas que partiendo del dibujo casi industrial o proyectista van iluminada por medio de aguadas y nos quieren dar sensación de paisajes, perfectas y que demuestran su oficio. Estas están perfectas y demuestran que Pérez Barón tiene buen gusto, pero resultan algo frías, un poco sin alma . Y Llegamos a las segundas acuarelas las verdaderamente tratadas como acuarelas en donde Pérez Barón se descubre como artista y tiene un gran campo para triunfar(..) El castillo de Loarre” ( ver figura, 4) le acredita como un buen pintor al agua, por su soltura y coloración. Una buena acuarela de la escuela inglesa que puede ir a cualquier parte. Igualmente, perfectamente resuelta es “ El circo de Cotatuero”( figura5)(…) estos paisajes adquieren una mayor fuerza de colorido que los basados en trazos lineales y sucede lo mismo con los bodegones de flores.[8]
A parte de sus paisajes hay que citar sus caricaturas realizadas entre los años veinte, los retratados eran de diferente condición médicos, políticos y artistas. Entre algunos de los personajes caricaturizados se encontraban: Ramón Acín , Mariano Pelayo y Félix Lafuente. Jesús Pérez Barón falleció en Huesca en 1980.

[1] Palabras extraídas de un a entrevista realizada al autor que fue publicada en el Periódico de Huesca el 4 de octubre de 1979
[2] La sala Reyno se abre en Zaragoza en marzo de 1942, en el nº 7 de la calle Alfonso I. Manuel García Guatas en su libro “ Pintura y arte aragonés ( 1885-1951)” nos informa de esta sala y dice lo siguiente: En su también reducido espacio de “ bombonera”, se expondrá un tipo de arte agradable y llamativo, simultaneando con algunas muestras de arte de vanguardia, como veremos. Primordialmente se orientó a la venta de objetos de artesanía, cubriendo la escasez e incluso el vacío de aquellos años (García Guatas, 1976: 134?
[3] Véase la crítica publicada el 8 de junio de 1940 en el Amanecer firmada por Ostillo.
[4] En la Revista Argensola el crítico de arte Félix Ferrer hace un repaso de los artistas que participaron en este certamen del acuarelista Pérez Barón hace una breve reseña y dice lo siguiente: José María Pérez Barón exhibe tres acuarelas que nos recuerdan alas estampas antiguas. Técnica depurada (Ferrer Gimeno: 1961: 152).
[5] Nueva España,, 27-XII-1962, artículo de Félix Ferrer
[6] El >Periódico de Huesca, 4-X-1979
[8] Ostilio en Amanecer, 8-VI-1945, sobre su exposición en la sala Reyno. Era una exposición de más de cincuenta obras, entre óleos, acuarelas y dibujos


