Javier Riaño, por partida doble

 

Javier Riaño no es sólo el pintor que se ha hecho conocido por sus cuadros de vistas urbanas, donde con gran habilidad sabe captar el frenesí de la vida moderna en vistosas perspectivas de lugares emblemáticos. Esa faceta tan popular es la que expone ahora en la Sala de la UNED de Calatayud. La otra cara, o por decirlo usando el título que él mismo ha escogido, “La otra mirada” de Riaño es la que presenta en el Centro de Exposiciones y Congresos de IberCaja en Zaragoza. Entre ambos estilos hay algunas cosas en común, como quizás el hecho de ser cuadros pintados a partir de fotografías, reinterpretadas de forma personal, y también el gusto por los grandes formatos. Pero presentar algún lienzo de grandes dimensiones en una exposición de vistas urbanas es casi una opción obligada por la vastedad del tema; en cambio lo que vemos en IberCaja son cuadros de figuras donde se amplían retratos de busto y otras imágenes de personas sobre fondo neutro hasta unas dimensiones de pieza de museo. Resulta en mi opinión francamente exagerado el formato de 180 x 180 cm para estas escenas intimistas donde enfrenta a algún personaje infantil con enormes y enigmáticos muñecos. Pinocho es el antagonista que flota ante la reconcentrada mirada infantil en de dos de esas escenas (el propio artista alude a él en el texto introductorio del catálogo), pero son mucho más enigmáticos los grandes muñecos de papel, como el sapo del acrílico titulado “El cuento”, enfrentado a una niña que parece inspirada en las pinturas de Paula Rego. Y, sobre todo, quiero destacar el titulado “La canción del Unicornio”, donde el retrato humano ya no es esta vez un niño, sino un hombre con los ojos vendados, y la idea del prisionero mentalmente afrontado con un unicornio de papel me evoca el final de la película Blade Runner. Ojalá vaya más por ahí el desarrollo futuro de la otra mirada de Javier Riaño, que resulta menos agradable y popular, más para iniciados.