La jaula como tema en el arte se me ocurrió, perfil chispazo, cuando descubrí casualmente un cuadro inédito de Vicente Rincón en una colección privada de Zaragoza. Al instante relacioné el cuadro con la conocida jaula de Marcel Duchamp, la del pintor y escultor Ramón Acín y, por supuesto, con tres fotografías de Joaquín Alcón que abordan el mismo tema pero con variantes. De pronto, sin más, empecé a ver jaulas y jaulas en otros artistas españoles del siglo veinte, sin olvidar, por ejemplo, las del gran Francis Bacon, con lo cual el tema dará para un futuro estudio de largo recorrido.
La jaula de Marcel Duchamp, del año 1921, se titula ¿Por qué no estornudar Rose Sélavy? y consiste en una humilde jaula para pájaros de madera en color sepia y en su interior hay un termómetro y 152 bloques de mármol en forma terrón de azúcar. Datos de indiscutible relevancia para comentar la jaula de Ramón Acín. Si el artista se casa con Conchita Monrás el 6 de enero de 1923, tal como anotó en un documento el propio Acín, su hija Sol Acín Monrás afirmó que la fotografía con la jaula era hacia principios del verano de1923, mientras que Ernesto Arce la data entre 1926 y 1928.
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| Foto de Ramón Acín y Conchita Morón en Huesca, h. 1926 |
Si se utiliza la lógica resulta un tanto extraño que sea de 1923, salvo información de alguien con noticias desde París sobre la obra de Marcel Duchamp, algo improbable pero posible. Lo natural es que cuando Acín viaja a París, junio a noviembre de 1926, y contacta con las vanguardias artísticas tenga conocimiento de la obra de Marcel Duchamp o, como mínimo, del concepto artístico a través de otra persona. Nunca se sabrá. El caso es que si la datamos hacia 1923, Acín tenía por entonces 35 años, edad avanzada para comenzar con una ruptura radical respecto a los cuadros pintados con antelación, un tanto convencionales pero con obras de interés tipo Feria de Ayerbe, hacia 1918-1922. La fotografía con la jaula y una pajarita en su interior representa una afortunada ruptura total con su inmediato pasado, razón para que con posteridad acabe obras excepcionales como la escultura Pajaritas, hacia 1928-1929, la serie de esculturas con chapa de hierro recortada, hacia 1929, la escultura Rostros fantásticos, de 1930, y los óleos Composición con medio rostro clásico, hacia 1928-1929, Retrato surrealista, hacia 1929, Un sueño en la prisión, hacia 1929, Composición fantástica, hacia 1929-1930, Composición musical, hacia 1919-1930, y el dibujo El tren, hacia 1929. Con posteridad, sin olvidar su excepcional concepto tipográfico y los diseños gráficos, terminará obras de notable categoría pero sin rupturas vanguardistas.
Pero, ¿qué transpira la fotografía de Ramón Acín? En mi libro sobre surrealismo, publicado en 1992, afirmaba que se trata de una fotografía trascendente porque "muestra un objeto encontrado, es decir, la jaula, de impronta dadá emparentada con el movimiento surrealista, lo cual indica la enorme información que tenía sobre la vanguardia artística. Fotografía que forma un todo con plena intención. Para ofrecer mayor énfasis sobre dicha intención figuran los tres protagonistas en la esquina de una habitación, se supone que en la vivienda del matrimonio, y entre dos paredes formando ángulo recto tenemos algunos elementos tan significativos como dos cuadros, quizá de Acín, en apariencia fuera de la norma, uno con la cafetera en el centro y otro un paisaje, y sobre dos repisas un gallo, dos jarrones, un cactus y dos típicos morrillos del Pirineo, mientras que abajo figuran una rinconera sobre la cual tenemos otro jarrón y en los costados dos morteros de bronce. Se confirma, pues, su pasión por coleccionar, tan de los surrealistas o de un Ramón Gómez de la Serna". Sigamos con los tres protagonistas inmersos en tan heterogéneo y afín ámbito. "Se trata, en primer lugar, del matrimonio Ramón Acín y Conchita Monrás. Sus posturas indican que obedecen, con intencionalidad, al significado emanante de la jaula con pajarita en su interior como tercer protagonista. Ambos están sentados en sillas exactas, rectos y mirándose con seria fijeza. Acín con los brazos cruzados y una pierna encima de otra, Monrás con los brazos sobre las piernas y las manos una encima de otra. En medio de ambos un típico hachón del Pirineo, sobre el cual está la humilde y usada jaula para pájaros con su asa levantada, que encierra, que encarcela, una pajarita de papel". Acín quizá aluda a su rechazo contra toda ausencia de libertad, pues no olvidemos que si el 13 de septiembre de 1923 es el golpe de estado de Primo de Rivera, en 1924 es encarcelado varios días por su artículo "Shum" en defensa de su amigo Juan Bautista Acher, que fue condenado a muerte con indulto a finales de 1924. Todo sin olvidar los constantes encarcelamientos de, por ejemplo, su gran amigo el también anarquista Ángel Samblancat. La pajarita dentro de la jaula tuvo posteriores consecuencias por su capacidad creativa desde una indiscutible síntesis formal, como la escultura Pajaritas, hacia 1928-1929, la Fuente de las Pajaritas, hacia 1928-1929, y Monumento a la Paz, hacia 1930, así como la serie aludida tipo El agarrotado, desde 1929.
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| Vicente Rincón: Título desconocido (figura con jaula), óleo de 1931 |
Las siguientes obras, correspondientes al pintor Vicente Rincón y al fotógrafo Joaquín Alcón, aluden a la falta de libertad. El cuadro con el tema de la jaula, del pintor Vicente Rincón, se sale de su norma temática, al menos de lo conocido, con la excepción de un cuadro que pintó tras su viaje a París basado en aromas neocubistas, un cabaré, el típico conjunto musical y negros bailando con blancas más que abrazados para crear un fascinante conjunto. Dicho cuadro, un óleo sobre tela de 55´4 X 46´3 cm., está firmado como "V. Rincón" en el lado inferior izquierdo y debajo de la firma está fechado en 1931, años después de viajar a París. La obra, pintada cuando el artista tiene 39 años, se basa en un fondo casi monocolor con las sombras proyectadas por la jaula y la figura “femenina”, una jaula con un canario en el lado izquierdo y la figura femenina en el lado derecho. La figura femenina, solo de medio cuerpo y con media melena, figura de perfil y está vestida con traje andaluz. El asunto cambia cuando se advierte que el muy grueso y musculoso cuello corresponde a una figura masculina con muy serio semblante. Se trata de un travestí de cabeza erguida que mira con fijeza al canario enjaulado y éste mira a la figura, con lo cual el pintor sugiere que el hombre se ve como un canario enjaulado sin libertad para mostrar su realidad sexual en la vida cotidiana.
Quedan las tres fotografías en blanco y negro de Joaquín Alcón, que están fechadas en 1958, con 30 años, 1976, con 48 años y el dictador Francisco Franco fallecido en 1975, y 1990, con 62 años y en plena democracia.
La fotografía de 1958 (reproducida en la portada de este artículo), fue titulada "Antón González" por el pintor, que de 1946 a 1951 practica el boxeo como aficionado, razón para acentuar el rostro duro, a machetazos, visto de perfil con la cabeza inclinada. A recordar, al margen de que estamos en plena dictadura, que hacia 1951 es detenido en al frontera española por problemas con el pasaporte e ingresa en la cárcel durante tres meses. Los contrastes de luces y sombras son clave para captar la intencionalidad de la fotografía. Antón González se representa de oscuro y el resto de la fotografía con estallantes blancos y zonas sombreadas, mientras que la jaula vacía en el lado izquierdo simboliza la ausencia de libertad. Se diría, incluso, que la jaula es también el hipotético regreso a su interior.
Las dos restantes fotografías, de 1976 y 1990, son, en realidad, ratoneras que ejercen como jaulas. Joaquín Alcón, con antelación a 1976, ha suprimido elementos formales y todo lo reduce al tema sobre un inmaculado fondo blanco. La fotografía de 1976, titulada La ratonera, consiste en una figura sentada que lo mismo puede ser una mujer que un hombre con melenas, la cual se repite en el interior de la ratonera para evidenciar la carencia de libertad con toques ambiguos. Para concluir, la fotografía de 1990, titulada Naturaleza, consiste en la misma ratonera pero vacía, mientras que a su izquierda tenemos dos manzanas rozándose para evidenciar una libertad sexual sin barreras.
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| Joaquín Alcón: La ratonera, fotografía, 1976 | Joaquín Alcón: Naturaleza, fotografía, 1990 |



