Investigación artística y resultados

La investigación se produce en múltiples campos del conocimiento. Obedece al instinto de curiosidad primigenio que se encuentra presente en todos los animales. El interés por un aspecto concreto se ve desarrollado gracias a la observación, la lectura o la experimentación. En este sentido, uno de los campos de acción más interesantes de cualquier administración pública es potenciar el trabajo investigador, en cualquiera de sus vertientes, convirtiéndolo así en fuente de riqueza y cultura. El arte ofrece un territorio de exploración muy amplia, tal y como ha planteado el proyecto Orografía de lo invisible, que fue seleccionado en laII Convocatoria de Creación y Producción Artística Pablo Serrano / Juana Francés.

Fernando Romero (Teruel, 1983) fue el beneficiario de la ayuda, dotada con cinco mil euros. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y Máster en Producción Artística en dicha institución, el artista ha realizado distintas exposiciones en entidades públicas como el Museo de Teruelo privadas, entre las que se encuentra la zaragozana Galería A del Arte.[1] Le acompaña en la propuesta expositiva el curador de la muestra, Joaquín Jesús Sánchez (Sevilla, 1990), compañero generacional que cuenta con una licenciatura en Filosofía y con el reconocido Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (cuyas clases se imparten en el Museo Reina Sofía).[2]

La experiencia estética que siente el espectador en la muestra es fantástica. Sobre el blanco de las paredes de la sala, resaltan con fuerza las propuestas de Romero. El IAACC reúne diecinueve pinturas desarrolladas entre 2023 y 2024 que muestran un juego con diferentes colores y texturas para recrear las superficies de planetas situados fuera del sistema solar. Se encuentran muy lejos en el espacio, pero resultan cercanos gracias a la tecnología. Desde los increíbles e influyentes textos de Carl Sagan hasta los recientes vídeos en YouTube de divulgadores como el español Pol Bertran, la ciencia y su divulgación nos hablan de los misterios que arroja un cosmos inconmensurable. El arte puede ayudar a fijar nuestra fascinación, a tratar de acotar nuestras elucubraciones sobre una superficie concreta. En la hoja de sala,[3] el comisario destaca cómo:

La cartografía y la pintura (al menos, ciertos géneros) comparten pretensiones: el intento de acaparar grandes porciones de la realidad en el menudo espacio del folio o del lienzo. A la proximidad de ambas disciplinas les debemos que los nervios de las cárcavas, la franja blanqueada de las cordilleras o los redondeles de los lagos nos parezcan, al tiempo, representaciones literales y abstractas.

Y hace referencia a la distribución, destacando cómo han: “dispuesto las piezas en capas superpuestas, queriendo remedar la estructura de los mapas pedagógicos, en cuya acumulación se aúna lo solemne y lo lúdico”. La exposición desliza así un ejercicio de disfrute a través del juego. Una investigación que muestra cómo arte y ciencia se encuentran muy cerca. Programas europeos como la plataforma S+T+ARTS, que busca aunar tecnología con praxis artística, muestran una tendencia internacional que tiene que ser apoyada por iniciativas dentro de cada país. Orografía de lo invisible es un paso interesante, potenciado a nivel regional, en ese mismo sentido.

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Imagen: IAACC Pablo Serrano. 



[1] Más información sobre el artista en su página web:  http://www.fernandoromero.es/ (fecha de consulta: 08/09/2024).

[2] Se puede ampliar la información sobre el comisario en su web: https://unmaletinmarron.com/ (fecha de consulta: 08/09/2024).