Inteligencia con el lápiz

Para crear humor hace falta mucha inteligencia. Además, retratar la actualidad requiere velocidad con el lápiz y un cierto instinto para llegar al lector. Hacer reír es complicado y no existe una fórmula exacta. En una entrevista que Gerardo Vilches realizó a Mauro Entrialgo, este destaca que “llamamos humor a muchas cosas diferentes, que es lo que sucede con cualquier palabra que se refiera a un concepto muy complejo. Sucede con 'dios', con 'amor', 'democracia', 'arte' y, por supuesto, sucede con 'humor'”. El dibujante añade que suele proponer como definición la de “discurso humorístico”, es decir, la del “humor que alguien elabora con el objeto de transmitirlo a otra persona” (El humor gráfico, Diminuta, 2019, p. 42). Bernal es la pura definición de humor, entendido como herramienta y medio de comunicación.

La muestra recoge sus quince años de trayectoria como profesional. La fecha elegida como punto de partida no puede ser más adecuada: el momento en que el historietista se dio de alta como autónomo. Es realmente un instante clave para muchos autores (y profesionales). El mes en que la cuota del Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia empieza a quitarle enteros a la cuenta corriente. En que la declaración trimestral de IVA e IRPF trae varias complicaciones a la vida diaria, en forma de facturas y control de ingresos-gastos. Es la fecha más realista que se puede establecer, más allá de las que pueden establecer premios o referencias personales. El momento de la auténtica prueba de fuego: ¿podré vivir del tebeo?

Bernal consiguió profesionalizarse y desarrollar una carrera para revistas como El Jueves o Panenka. Ha recibido galardones como el Premio Popular al “Autor Revelación” del Salón Internacional del Cómic de Barcelona del año 2007 y ha sido capaz de crear chistes más allá de las viñetas. Los shows que protagoniza junto a Diego Peña y Rafa Blanca constituyen un buen ejemplo. La muestra recoge su trabajo en base a distintas temáticas como la sociedad, el Real Zaragoza o Aragón (homenaje a José Antonio Labordeta incluido). Se incorpora su faceta como ilustrador, entre otros, de libros infantiles y juveniles, como el reciente Chico Águila (con texto de Roberto Malo y Daniel Tejero). Aparecen expuestas, además, muchas de las apariciones en prensa del dibujante. Cabe destacar la presencia de un largo muro de papel en el que el público puede dedicar unos monigotes al autor. El hecho de que esté siempre lleno (y que se vaya reponiendo), sirve como muestra del cariño que la ciudad profesa a Bernal. Merece la pena acudir con tiempo al Centro Joaquín Roncal y realizar varias paradas para reír con los dardos a políticos o futbolistas. A pesar de los recortes que se tratan de imponer a la libertad de expresión, el humor sigue muy vivo. ¡Larga vida al humor!