El museo de Roma en Trastevere ofrece desde el pasado 30 de noviembre y hasta el próximo 19 de enero, una muestra retrospectiva, la primera en Italia, de la fotógrafa austro-americana Inge Morath, la primera fotógrafa que trabajó para la agencia Magnum. Morath fue una de las fotógrafas contemporáneas más importantes por su larga trayectoria profesional, por la relevancia, calidad e importancia de su producción, que documentan buena parte del siglo XX a través de estancias en diferentes países, muchos de ellos inaccesibles en la segunda mitad del siglo pasado ya que se situaban en la órbita comunista, como China, Rusia o Rumanía. Estas circunstancias la convierten en una figura clave de la fotografía contemporánea.
Empezó a fotografiar en 1951 durante una visita a Venecia, en donde fotografía los lugares menos frecuentados y los barrios populares de la ciudad, retratando a las personas en su cotidianidad. “Supe inmediatamente que desde ese momento sería fotógrafa”, ya que podía expresar lo que sentía a través de la fotografía.
Durante su carrera realizó reportajes fotográficos en Europa, Oriente Medio, África, Estados Unidos y Sudamérica realizando encargos para revistas como Holiday, Paris Match y Vogue y para la agencia Magnum, a la que su unió en 1949 por invitación de Robert Capa, primero como editora y luego, en 1955, como fotógrafa de pleno derecho en 1955, año en el que conoció a Henry Cartier-Bresson.
Al igual que muchos miembros de la agencia Magnum, Morath participó en numerosos rodajes de películas. Trabajó en varias películas de John Huston, siendo Moulin Rouge uno de sus primeros encargos. Durante el rodaje de Vidas Rebeldes de John Huston, con Marilyn Monroe, Clark Gable y Montgomery Cliff, conoció a Arthur Miller, con quien se casó en 1962.
Como viajera incansable y políglota de formación (hablaba francés, inglés, rumano perfectamente además de su alemán natal, a los que posteriormente añadió el español, ruso y chino), pudo establecer un contacto directo con la gente de los países a los que viajaba y empatizar con sus situaciones, lo cual se puede apreciar en sus fotografías. Con preparación, conocimiento y empatía, pudo lograr el “momento decisivo” que promulgaba Cartier-Bresson. Ya se tratara de celebridades o de gente común, sus imágenes saben captar la intimidad más profunda del sujeto. Fotografió a grandes artistas como Henri Moore, Alberto Giacometti, Pablo Picasso, André, a escritores como Malraux, Doris Lessing, Philip Roth, y celebridades como Yul Brynner, Stravinsky, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, o lugares como la casa de Boris Pasternak, la biblioteca de Puskin o la casa de Chejov.
La muestra del Museo de Roma en Trastevere se articula en 12 secciones, que recorren junto a numerosos documentos inéditos, la carrera profesional de Inge Morath, que ofrecen imágenes de cada uno de los diferentes países que visitó la fotógrafa austríaca, así como de los retratos que realizó a diferentes personalidades de su época.
Al comienzo de la exposición se pueden apreciar varios retratos de Inge Morath realizados por otros fotógrafos que recogen varios momentos de su actividad profesional: los primeros años en la agencia Magnum, la colaboración con los grandes maestros de la fotografía, como Ernst Haas y Cartier-Bresson, el encuentro con Arthur Miller y su matrimonio, así como sus viajes.
Uno de sus primeros encargos fotográficos ya como miembro de la agencia Magnum lo realiza en el otoño de 1955 en Venecia. Contribuye, con sus fotografías sobre la cotidianidad de la ciudad, al volumen ilustrado Venice Observed de la historiadora del arte Mary McCarthy. La ambientación un tanto surrealista de alguna de estas fotos da fe de la influencia de Henri Cartier-Bresson, con quien viajó en bastantes ocasiones como ayudante.
El siguiente espacio corresponde a su primera visita a España en 1955. Recibió el encargo de realizar algunas fotografías para la revista de arte francesa L’Oleil y de realizar en Madrid un retrato de la hermana de Pablo Picasso, Lola. También fotografió a Doña Mercedes Formica, una abogada famosa por defender los derechos de la mujer en la España franquista. Con sus fotografías deEspaña, la editoral francesde Robert Delpire publicará el libro ilustrado Guerre à la tristesse (1955).
En 1956 viajó a Irán para realizar un encargo de la revista Holiday, realizando una extensa documentación fotográfica, publicada en 1958 en el libro De la Perse à l’Iran.
Una de las zonas más interesantes de la exposición es la dedicada a sus retratos, género que acompañó a Inge Morath durante toda su carrera. Fotografió tanto a personalidades famosas como al más anónimo personaje. Muchos de los retratos que realizó al inicio de su carrera corresponden a actores y directores, encargos de la agencia Magnum. Se aprecia en todos ellos la relación que logra establecer con el retratado. El escritor Philip Roth, a quien Morath retrató, la describió como la intrusa más tierna, provista con una cámara invisible. “No te das cuenta, hasta que es demasiado tarde, que estás indefenso y tus secretos expuestos”.
La exposición continúa con las fotografías que Morath realizó en Rusia en 1965, país al que viajó junto a su marido, el famoso dramaturgo Arthur Miller, entonces presidente del club PEN -asociación no gubernamental internacional de literatos y escritores. Visitaron a intelectuales y artistas rusos que sufrían las purgas comunistas. De este viaje nacerá un amplio trabajo fotográfico que documenta cómo era la vida en la Rusia soviética. Las fotografías se publicarán, junto con más material procedente de otros viajes a Rusia, en 1969.
A lo largo de su vida, Inge Morath viajó muchas veces a su Austria natal. En sus trabajos fotográficos en Austria, Morath se centra, sobretodo, en las personas y en su cotidianidad. También realiza fotos arquitectónicas, resaltando la herencia barroca de su país.
Entre 1957 y 1958 Inge Morath atraviesa Rumanía para fotografiar el Danubio hasta su desembocadura. Mientras espera el permiso de las autoridades comunistas para realizar su viaje por una zona militar prohibida, Morath recorre el resto del país realizando fotografías que se convierten en un magnífico documento de los lugares durante los años de la guerra fría. Morath retomará este proyecto en 1994 y publicará un fotolibro sobre el Danubio y Rumanía. Años más tarde, en 2014, ocho fotógrafas galardonadas con el premio “Inge Morath” -creado, tras su muerte, por los miembros de la agencia Magnum en su honor, con el fin de ayudar a una o varias jóvenes fotógrafas a realizar un proycecto documental- decidieron seguir sus pasos y recorrieron, durante 24 días, ocho de los diez países que atraviesa el Danubio, en un intento de revivir, y rendir homenaje a la labor que realizó Morath años antes. Este proyecto, titulado Tras los pasos de Inge Morath. Miradas sobre el Danubio, pudo verse en la edición de Photoespaña de 2016.
Inge Morath murió el 30 de enero de 2002, a los 78 años, dejando tras de sí una larga y fructífera carrera. Durante el inventario de su obra se encontró un rollo sin revelar que contenía fotos que había realizado poco antes de su muerte. Una de ellas es su última fotografía, de un gesto extremadamente emocionante y delicado. La fotógrafa había apoyado una planta seca sobre su autorretrato realizado en 1958 en Jerusalén. La planta sin vida oculta todo su rostro, solo sus ojos parecen seguir observando más allá del tiempo.