En el norte de nuestro país se ha inaugurado recientemente la exposición Impresos. La imagen de Japón y el Japón en la imagen. Dicha muestra se localiza en la Sala de Exposiciones de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Galicia, enclave privilegiado situado en la ciudad de Pontevedra. En este espacio el visitante puede disfrutar de una propuesta innovadora y pionera que mezcla obra contemporánea de artistas gallegos con grabados ukiyo-e (predominando representaciones del teatro Noh) de los periodos Edo (1868-1912) y Meiji (1912-1926); además de algunos personajes populares contemporáneos, siendo este el caso del espíritu del bosque Totoro, protagonista de la película Mi vecino Totoro de Studio Ghibli.
Desde que el espectador entra en la sala se siente inevitablemente acogido por la misma. Esto es consecuencia directa de la apropiada disposición de las piezas, ya que está presente una sabia distribución de las creaciones, respetando siempre el suficiente espacio entre una y otra, ejerciendo esto un sutil descanso visual. El resultado del método empleado desemboca en una acertada contemplación limpia carente del posible “ruido” producido por la aglomeración de imágenes. Asimismo, la sala se encuentra dividida por un muro, actuando este a modo de velo para el visitante y avivando la curiosidad por lo que esconde. En ambas áreas el discurso es claro: ver cómo Japón está incidiendo en piezas contemporáneas de un buen número de artífices atlánticos gracias a las directas o sutiles referencias. Podríamos decir que la iluminación del conjunto es adecuada, donde la luz cálida y tenue marida perfectamente con la estética general.
No obstante, hay que advertir que todas las piezas aquí exhibidas carecen de cartela identificativa, elemento que quizás se torna necesario para visitantes foranos o que no tienen un amplio conocimiento sobre el grabado japonés o el arte contemporáneo; siendo este quizás, el elemento que llevaría el planteamiento expositivo a la perfección. Aun así, supliendo este aspecto, se han dispuesto sobre una mesa situada en la entrada un breve resumen de la muestra y una hoja de ruta en la que aparece un plano del espacio con las numeraciones de las obras, su distribución, el título de estas, los autores, las técnicas empleadas y el año de ejecución.
Su comisario, el profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Vigo, José Andrés Santiago, a dispuesto hábilmente todos los elementos que la componen; guiando al curioso de manera orgánica por la sala que se siente atraído debido a la presencia estética de lo exótico y de lo propio. Entre la nómina de participantes encontramos a Sabela Alonso Freire, Miguel Cuba, Ángela Estevez Correa, Carlos Fer, Anne Heyvaert, Santi Jiménez y Ana Soler Baena, siendo este un grupo que ostenta diferentes trayectorias y estéticas; lo cual es perfecto porque demuestra la impronta nipona tanto en artistas emergentes como en consolidados. Conectándose así los impresos del pasado con los medios de expresión actuales.
Por otro lado, debemos de señalar que dicha muestra no hubiera sido posible sin la cesión provisional de piezas del coleccionista y profesor David Almazán, quien desde el primer momento se interesó por la iniciativa. De este modo, el visitante puede disfrutar desde obras eróticas y sugerentes hasta reinterpretaciones más clásicas basadas en los kimonos o las oiran. Asimismo, la inauguración de la exposición se insertó dentro del programa del XVI congreso nacional y VII internacional de la Asociación de Estudios Japoneses en España que llevaba por título “La imagen de Japón y el Japón de la imagen”, celebrado durante los días 25, 26 y 27 de septiembre en la ciudad de Pontevedra. No obstante, está acertada muestra va a dilatarse más en el tiempo, pudiendo así contemplarse hasta el próximo 17 de octubre.
En definitiva, y para concluir, debemos de reconocer y poner en valor esta agrupación de obras debido al esfuerzo personal y la implicación social que subyace desde su génesis. A título personal, solo queda decir que ojalá esta iniciativa actúe como germen para que en el futuro aumenten este tipo de muestras relacionadas con el País del Sol Naciente, las cuales tienden puentes y fortalecen los nexos que conectan el territorio galaico con el archipiélago nipón.