Il Divino Miguel Angel

Así fue como lo consideraron sus contemporáneos cuando falleció, su cadáver fue expuesto en un gigantesco catafalco en la iglesia de San Lorenzo, propiedad de los Medici, en donde se le rindió un suntuoso homenaje no sólo como un gobernante, entonces reservado para los grandes príncipes, sino adorado como un santo. Su halo de santidad pareció quedar probado cuando, transcurridos 25 días de la muerte, el cadáver seguía sin pudrirse ni oler, así al menos lo cuentan las fuentes, no del todo fiables que intentan entroncar con las leyendas de santos de la Edad Media para dotar al artista de un halo de beatitud. Y es que una personalidad tan arrasadora como la de Miguel Ángel, no debía pasar desapercibida en la Italia de aquel tiempo, cuna arte del Renacimiento, tan innovador como Da Vinci, tan productivo como Rafael, tan minucioso como Giorgione, y bendecido por una vida tan larga y una fuerza creadora tan desbordante como la de Tiziano, en contra destaca su solitaria vida, pues con la fortuna que amasó y la habilidad como inversor inmobiliario, podría haber vivido como un autentico príncipe, su sed de dinero y encargos y su avaricia, todo eso se ve reflejado en la obra Miguel Ángel: Vida y obra.
   Sus autores Frank Zöllner, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Leipzig, que ya hizo un estudio similar de Leonardo en esta misma editorial y en el mismo formato, y que fue un gran éxito de ventas y Christof Thoenes profesor de la Universidad de Hamburgo, que trabaja en la Biblioteca Hertziana de Roma.  A través de diez capítulos han intentado demostrar la hipótesis sobre el rápido ascenso a la posición de artista destacado, debido fundamentalmente a su  sobre sobresaliente talento así como sus excelentes relaciones sociales, su fulgurante éxito, permitió decidir sobre sí mismo, y por lo tanto sobre a qué clientes debía atender y a quienes no, convirtiéndose de esta manera en el prototipo del artista moderno, dotando a su obra de una autonomía jamás vista hasta esos momentos.
   El presente volumen incluye magníficas reproducciones fotográficas a toda página y detalles nunca antes vistos hasta ahora, de todas las obras restauradas hasta la fecha. Especialmente ilustrativo es el capitulo dedicado a la Capilla Sixtina, pues cada uno de los rincones que pintó Miguel Ángel están representadas lo más cercano posible al observador real, decía Johann Wolfgang Von Goethe “Sin haber visto la Capilla Sixtina, no es posible hacerse una idea cabal de lo que el ser humano es capaz de llevar a cabo”.
    Hasta tal punto aseguró Miguel Ángel su inmortalidad, apareciendo desde muy joven en listados de artistas, como Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (1550) de su amigo Giorgio Vasari, que cuando Miguel Ángel realizó con tan sólo 24 años La piedad, lo firmaría como “MICHAEL ANGELUS BONAROTUS FLORENTINUS FACIABAT” es decir, lo hacía el florentino Miguel Ángel Buonarroti. Es muy significativo el comienzo de la inscripción, pues el artista escribe su nombre en dos palabras claramente separadas Michael y Ángelus, aludiendo al arcángel San Miguel, el mensajero enviado directamente por Dios. De aceptar esta interpretación de la firma, no precisamente modesta, nos encontraríamos con que el joven Miguel Ángel se consideraba así mismo como un intermediario entre la tierra y el cielo, enviado por Dios y comparable con un ángel. Por el contrario, el propio Miguel Ángel demostraba a veces su lado más humano en algunas cartas enviadas a su familia y algún que otro amigo, cuando dice: “Si la gente supiera cómo he llegado a esforzarme para dominar mi técnica, en modo alguno les parecería tan fantástica”. Todo esto y mucho más se puede contemplar en este imprescindible volumen, ideal tanto para los especialistas, donde encontrarán hasta los más mínimos detalles a lo largo y ancho de la obra del artista florentino, así como para los iniciados, que descubrirán la vida y obra de una gloria del arte universal.
PARA SABER MÁS:  
Frank Zöllner y Christof Thoenes
Miguel Ángel: Vida y obra
Taschen, 2010, 368 pags
            

Número 11

Junio 2010
jose antonio val lisa
Fecha de recepción: 31/5/10
Fecha de aceptación: 31/5/10
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