El régimen escópico imperante establece, como primer medio de acceso al conocimiento, la imagen en cualquiera de sus múltiples manifestaciones. De este modo, el espacio privilegiado en el que la imagen se encuentra actualmente exige la necesidad de reflexionar sobre ella y, todavía más, de alfabetizar en su propio contexto a quienes viven en ella. Por ello, especialistas como Boehm o Moxey sostienen que tras el giro icónico –o giro pictorial–, la necesidad de vivir en la imagen reclama en la educación una auténtica alfabetización, más allá de una mera instrucción en la materia, que desarrolle un pensamiento crítico de los sujetos que viven inmersos en este universo.
La idea o reflexión expuesta justifica por sí sola nítidamente la necesidad y, por qué negarlo, la urgencia de un mayor peso de la Educación Artística (especialmente en su vertiente visual y plástica), en cualquier plan de estudios de lo grados encaminados a obtener el título de Maestro en Educación Primaria así como en Educación Infantil. Es más, incluso sería deseable que la alfabetización visual fuese algo transversal a todo proyecto educativo o curricular respondiendo al giro icónico anotado (y que tanta repercusión ha tenido mediante la difusión de las nuevas tecnologías en este incipiente siglo XXI). Por desgracia, tal deseo es, a día de hoy, una utopía toda vez que la presencia de asignaturas en el Grado de Magisterio (Primaria e Infantil) relacionadas con el campo o área que aquí tratamos resulta prácticamente testimonial. Prueba de ello es que, al menos en la Universidad de Zaragoza, solo durante un semestre de los cuatro años que duran las carreras de Maestro en las dos ramas consabidas el alumnado tiene contacto directo con dicho ámbito del saber (si bien habrá que anotar que, en las denominadas “prácticas escolares” que todos los estudiantes de Magisterio deben realizar, una parte de las mismas aborda la Expresión Plástica y, a su vez, existe una –pequeña– posibilidad de realizar el TFG en el área señalada).
Así las cosas, es evidente que la situación del área en este contexto es claramente mejorable, de ahí que uno de los principales objetivos de auspiciar un Seminario de Educación Artística sea el de constatar dicho estado de la cuestión y, en menor medida, intentar revertir tal escenario aun a sabiendas de que la empresa es muy compleja si no hay un mayor apoyo institucional. Desde ese punto de vista, no parecería difícil caer en un derrotismo paralizante, pero apropiándonos de cierto espíritu quijotesco –tan presente y característico, por otro lado, en trabajos creativos y artísticos–, convendrá recuperar el ánimo y recordar, sin ir más lejos, que el curso pasado vio la luz el I Seminario de Didáctica de la Expresión Plástica, celebrado también en la Facultad de Educación en mayo de 2016. Aunque el mismo supuso un muy modesto avance, no dejó de tener un significativo valor, toda vez que se convertía en el primer seminario desde la implantación del plan Bolonia que se hacía en Zaragoza tras la extinción de las diplomaturas que se impartían en la antigua Escuela Universitaria de Magisterio. El esfuerzo realizado para sacar adelante dicho proyecto corrió a cargo del profesorado que en ese momento constituía el área de Didáctica de la Expresión Plástica en la capital aragonesa, a saber: Mª Ángeles Bandrés, Nora Ramos, Lina Vila, Víctor Ligorred y Juan C. Resano (estos últimos en el papel de coordinador y director del seminario respectivamente).
Como era previsible, el eco de tal evento no tuvo gran repercusión, pero sí puede afirmarse que el suficiente para atraer la atención de profesores de otras áreas e incluso de otros campus (sin olvidar, por otra parte, a un reducido pero entregado grupo de estudiantes). Además, fruto de ese esfuerzo o semilla ha podido tener lugar el II Seminario de Educación Artística, teniendo el mismo por lema “Didáctica, usos y prácticas actuales” (con un enfoque más genérico que el anterior, el cual giraba exclusivamente sobre la imagen y la cultura visual, éste ha ofrecido una perspectiva más amplia al resto de las artes y su educación). En esta ocasión, la participación tanto de especialistas como de público fue mayor y más diversa. Celebrado dicho seminario durante los dos últimos viernes de febrero y el primer viernes de marzo de 2017, las temáticas abordadas compusieron un abanico que abarcaba desde los videojuegos, el anime o la hiperrealidad hasta la música y su relación con la poesía y las bellas artes más tradicionales. Entre los ponentes, hubo presencia de profesores venidos de otras universidades (Universidad de Cantabria), del campus de Huesca así como de otros departamentos de la propia Universidad de Zaragoza (Didáctica de las Ciencias Experimentales). En esta línea, y corroborando la ampliación de propuestas presentadas en el seminario, se expusieron también reflexiones por parte de investigadoras que estaban terminando su Tesis Doctoral así como las conclusiones obtenidas en Trabajos de Fin de Máster (Aprendizaje a lo largo de la vida), sumándose, asimismo, propuestas de alumnas egresadas y cuyos Trabajos de Fin de Grado, además de haber estado vinculados al Departamento de Expresión Musical, Plástica y Corporal, poseían una especial relevancia para el perfil o sesgo del seminario.
Atendiendo a las conclusiones que se han podido extraer de este segundo seminario, destacamos, en primer lugar, el compromiso adquirido por el profesorado participante para seguir trabajando conjuntamente y de manera coordinada. Cabe añadir que la dirección marcada en el seminario por las distintas aportaciones expuestas conduce a un interés común por la materialización de investigaciones y colaboraciones que desarrollen aspectos y problemáticas de la didáctica de la educación artística, poniendo un acento especial en la vertiente visual de la misma.
Otro aspecto destacable es el de la apertura de nuevas vías de investigación para venideros proyectos de TFG (de ahí que aumentar el número de estudiantes que asistan a este tipo de eventos sea otro reto a afrontar, dado el evidente beneficio que les reportará). Tal apertura y profundización investigadora se hace extensible también a futuros TFM y, por supuesto, a la materialización de tesis doctorales (algo en lo que el Área de Didáctica de la Expresión Musical lleva clara ventaja, toda vez, que tiene a su favor el hecho de poder contar con titulados especializados o con mención en dicho campo).
En definitiva, puede afirmarse que el seminario ha alcanzado el objetivo principal de convertirse en un punto de encuentro a través del cual canalizar las investigaciones en Educación Artística (y, de forma muy especial, en Educación Visual y Plástica) de sus ponentes. La “alfabetización” que persiguen estos encuentros es, desde nuestroentendimiento, una posibilidad para futuras indagaciones académicas también de nuestro alumnado y, por supuesto, ello redunda en el fortalecimiento de lazos comunes, sinergias y nuevas relaciones académicas e institucionales entre diferentes facultades (dejando una puerta abierta a la colaboración con museos, toda vez que la educación artística no formal ayuda igualmente a configurar el acervo cultural de los estudiantes y, por extensión, de los ciudadanos). Llegados a este punto, y asumiendo con modestia los pequeños logros alcanzados, cabe pensar que se están dando los primeros pasos para potenciar el crecimiento de esta materia y poder conseguir mayores frutos en el futuro. Entre ellos, se antoja muy apropiada la creación de material didáctico conjunto, la realización de investigaciones comunes y, obviamente, su ulterior plasmación en las publicaciones pertinentes. Todo ello no persigue sino visibilizar, paradójicamente, un área que apenas tiene un papel testimonial en un tiempo donde es una evidencia que el primer medio de acceso al conocimiento es la imagen, como hemos señalado a lo largo del texto. De este modo, no puede negarse que el seminario llevado a cabo pretendía, entre otras cosas, resaltar y definir la educación vinculada con lo VISUAL (hace tiempo que el adjetivo artístico ha pasado a segundo plano, lo que ayuda a tomar distancia con las Bellas Artes y la Historia del Arte) en la “difusa” zona académica en que se halla inserta. Un reto que, siendo difícil de alcanzar, tiene, por otro lado, el aliciente de intentar hacer entender a la comunidad universitaria que la denominada visual literacy debería fomentarse de forma transversal, tal y como viene ocurriendo en otros países en los cuales, para muchas cuestiones, tanto nos fijamos…