BARLES BAGUENA, Elena y ALMAZAN TOMÁS, David, Estampas Japonesas, Historia del grabado japonés y de su presencia en España, Zaragoza, Fundación Torralba-Fortún y CAI, 2007 (ISBN 84-611-8908-6)
Los profesores de la Universidad de Zaragoza Elena Barlés Báguena y David Almazán Tomás son, sin duda ninguna, de los estudiosos que más conocen en España la historia y la presencia de los grabados japoneses en los colecciones en nuestro país ya que llevan varios años trabajando en el tema y particularmente en el marco de un proyecto de investigación I+D de carácter interuniversitario, tituladoInventario y catalogación de arte japonés en museos e instituciones públicos y museos privados en España, liderado por la profesora Barlés.
Desde el principio debo decir que estos dos investigadores del arte nipón han allanado increíblemente el camino para el estudio del arte japonés en España, situando su Universidad de Zaragoza a la cabeza de todos los centros en que se imparte esta materia en nuestra geografía. Fruto de su investigación exhaustiva y rigurosa es el trabajo que presentan que ofrece importantes y novedosas aportaciones ya constituye sin duda el estudio más completo hecho hasta la fecha sobre el desarrollo general del coleccionismo de estampas japonesas en nuestro paístanto del género Ukiyo-e (XVII-XIX) como del mundo contemporáneo, así como sobre la historiografía de su estudio y las iniciativas llevadas a cabo para dar a conocer en muestras y exposiciones esta sugerente manifestación artística nipona en España.
El libro comienza con un estudio profundo e ilustrativo del Legado de la tradición. El grabado en el antiguo Japón, que nos ayuda a situar desde el principio los grabados japoneses en su lugar apropiado. Se describe cómo desde los períodos de Asuka (552-645), de Hakuhô (645-710) y de Nara (710-794), en que Japón ya había aceptado la escritura china, se introdujeron también desde el continente nuevas formas, iconográficas y técnicas, entre las que se encontraba la técnica de impresión xilográfica, ya conocida por el Celeste Imperio. La xilografía más antigua que se conserva en Japón es la denominada Darani, un mantra del millón de pagodas, realizada en el siglo VIII. Desde la Casa Imperial se mandaron imprimir numerosas oraciones budistas, que se entregaron a los templos más importantes de esta religión. Y desde entonces, los grabados budistas se realizaron con una enorme difusión en los siguientes períodos, alcanzando una perfección técnica cada vez mayor. Fue en el Período de Edo (1615-1868) cuando la técnica xilográfica se convirtió en uno de los medios de expresión de una nueva escuela pictórica conocida con el nombre de Ukiyo-e, que significa la pintura del mundo que fluye. En esta obra se describe detalladamente lo que significó el desarrollo de este género tan importante en Japón, que iba a pasar a Europa como una de las manifestaciones más reconocidas del archipiélago nipón. Al desarrollo de la técnica del grabado contribuyó también el deseo de las clases más populares de tener obras de arte, que no estaban al alcance de su poder adquisitivo. En los grabados encontraron el modo de adquirir pinturas de los temas populares, que la escuela de Ukiyo-e había tomado como casi exclusivos de sus obras: las mujeres más conocidas en los barrios de Edo, Osaka y Kyoto (bijin-ga); las escenas y actores del popular teatro kabuki; los luchadores de sumô y, más tarde, el paisaje relacionado siempre con la vida de los japoneses de aquel tiempo. El estudio detallado de los temas de la escuela del Ukiyo-e es de las partes más interesantes de este capítulo. No quiero terminar la fijación de este capítulo sin destacar una característica que los autores aplican con tanto acierto al grabado japonés, y que podría señalarse como un rasgo peculiar de toda la pintura de Japón: el no tener inconveniente en cortar en los márgenes del grabado parte de una figura o de cualquier elemento que conforme la composición, recurso que incita al espectador a traspasar con su imaginación los límites de la obra. Este “ensanchamiento” del tema, que lleva a la activa participación del espectador en la obra de arte, es algo característico de la pintura de Japón en sus mejores épocas.
Después de una serie de ilustraciones de grabados en espléndida reproducción, sigue un capítulo sobre Innovación. El grabado en el arte contemporáneo japonés. Pienso que esto es de lo más inédito en publicaciones españolas, y tiene, por consiguiente, un interés especial. La descripción del arte japonés contemporáneo es iluminadora: Los orígenes del arte contemporáneo japonés: de la apertura de Meiji (1868) a la Bomba Atómica (1945); Las bellas Artes: tradición y occidentalización; Arte de vanguardia, Zen’ei bijutsu; Renovación y renacimiento del arte del grabado; El arte japonés en la segunda mitad del siglo XX; Principales artistas y tendencias del arte actual japonés y La calidad del grabado japonés contemporáneo. Me parece especialmente interesante esta visión tan completa del arte japonés contemporáneo, apenas conocido en Occidente, y que los autores describen exhaustivamente al trazar la evolución del grabado japonés en medio de las corrientes artísticas en el Japón actual. Es una aportación muy interesante al conocimiento del arte de Japón desde su apertura a las corrientes estéticas occidentales y, a la vez, un estudio de las influencias mutuas del arte de Japón y de Occidente en la edad contemporánea. A este estudio sigue una serie de ilustraciones que ponen de manifiesto todo lo anterior.
A continuación sigue un capítulo, de carácter completamente inédito, que es producto de una exhaustiva investigación en nuestro país: La presencia del grabado japonés en España. Como ya he indicado, esta parte es altamente iluminadora para los estudiosos del arte japonés, que encuentran aquí orientación para poder encontrar las colecciones españolas en que hay grabados japoneses. Desde la apertura de Japón en la Era Meiji (1868-1912), el arte nipón se dio a conocer en Occidente gracias al fluido comercio que permitió la apertura de tiendas y las Exposiciones Universales e internacionales. Fascinados por la belleza de este arte, y en espacial por sus estampas durante la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX (época del Japonismo) europeos y americanos desarrollaron un intenso coleccionismo de piezas japonesas. A pesar de que, en este periodo, España y Japón tan apenas tuvieron directas relaciones comerciales, fueron muchos los artistas, eruditos, escritores y empresarios de nuestra geografía que coleccionaron arte japonés, cuyos tesoros fueron a parar, mediante legado o donación, a distintos museos españoles especialmente de Barcelona, Madrid y Bilbao. Tras el vacío de la Guerra civil y postguerra surgieron otros coleccionistas de Ukiyo-e, cuyas magnificas colecciones, entre las que se encuentran obras de autores como Utamaro, Kiyonaga, Sharaku, Hiroshige y Hokusai, se encuentra Museos públicos y privados (Zaragoza, Sevilla, Salamanca). También con el impulso en las últimas décadas de la creación de Museos de Arte contemporáneo, así como la cada vez más numerosa celebración de ferias y certámenes centrados en la producción artística actual, los museos, instituciones y coleccioncitas particulares de nuestro país han comenzado a coleccionar ávidamente estampas y grabados de autores japoneses actuales de reconocido prestigio. De todo ello da cuenta el libro
Finalmente, merece una mención especial la bibliografía por lo completa que es y por lo detallado de sus divisiones. Primero hay una bibliografía general sobre el grabado tradicional japonés. Sigue una bibliografía sobre arte y grabado japonés contemporáneo. Después viene una bibliografía sobre Japonismo (hay que hacer notar que David Almazán es un especialista en esta materia en España). Y, finalmente, una bibliografía sobre grabados japoneses en España (colecciones). Creo que es muy de agradecer esta Bibliografía a todos los que estudian el arte japonés en España, y de un modo especial el grabado japonés.
Repito mi admiración a estos dos profesores de la Universidad de Zaragoza, que han conseguido poner el estudio del arte japonés a una altura que no se conocía en ningún centro universitario de España. Además, han creado una escuela de seguidores de la investigación del arte japonés, que no existía en nuestro país, siendo ya muchos los que toman a éste como tema de sus tesis doctorales y como centro de sus posteriores investigaciones. Este libro, resultado de un esforzado trabajo de investigación, es un signo del desarrollo de los estudios del arte de Japón en la Universidad de Zaragoza.