Hanton. Pensar en Pintura

Bajo el título Hanton. Pensar en pintura, del pintor histórico Antón González, que comienza su trayectoria artística en Zaragoza, se inauguró una retrospectiva en el Museo Camón Aznar el pasado cinco de agosto. El día de la inauguración muchas personas vivieron otro reencuentro con el pintor y su compañera, la escritora Nivaria Tejera, que forman una de esas parejas únicas e intransferibles, con fascinante personalidad por vivencias y categoría en sus profesiones. Ambos se mantienen con plena y gozosa actividad en sus profesiones.

La exposición está comisariada por Chus Tudelilla, que ha realizado una impecable selección de obra para mostrar las diferentes etapas del pintor y un excelente texto que está desarrollado combinando vida y obra, con las correspondientes notas a pie de página, de modo que los diferentes capítulos, acotados con fechas, definen lo acaecido con absoluta precisión, pero siempre como si fuera un resumen por falta de espacio en el catálogo. Antón González, además de un excepcional teórico sobre pintura, tiene más que sabrosas anécdotas, como cuando se fugó de la casa paterna, con 15 años, por afán de aventuras, y huyó a Portugal con el sueño de recalar en Estados Unidos, para ser atrapado por la policía española y encarcelado durante un mes hasta que le recogió su padre. La comisaria, tal como hablamos, es muy consciente sobre las limitaciones de la sala para exponer, pues ni de lejos sirve para una retrospectiva, como máximo para una exhibición individual de lo último hecho por un artista, de modo que faltan obras para completar los diferentes períodos y lo último pintado desde 2004, ni digamos los autorretratos del pintor, uno cada año, que pudieron ocupar una sala en un espacio mayor mediante la oportuna selección. Autorretratos que definen el paso del tiempo del artista y su evolución técnica y pictórica. Dicha negativa circunstancia se amplía al catálogo, que ni de lejos recoge la muy amplia trayectoria del artista, como fiel eco de lo expuesto, así como la selección bibliográfica y expositiva. Una bibliografía en la que por falta de espacio no se cita, salvo error, lo siguiente: Diccionario Antológico de Artistas Aragoneses 1947-1978, con voz de Alberto Sánchez Millán, Joaquín Alcón. Fotografías, comisariado nuestro, Gran Enciclopedia Aragonesa 2000, con voz nuestra, Gran Enciclopedia Aragonesa, Apéndice V, (25 aniversario), con voz nuestra, nuestras memorias tituladas Arte con mi tiempo, 1937-2007, y, para concluir, el artículo nuestro <<Jaulas trampa como arte. R. Acín, V. Rincón, J. Alcón>>, revista AACA, Número 2 / Marzo 2008. Ibercaja, responsable de tantas ausencias por la crisis económica, nunca la comisaria Chus Tudelilla, debió de pensar en el Centro de Exposiciones y Congresos para la exposición de Antón González, así como un catálogo con mayor nivel, y si el presupuesto no llegaba se fusionan dos exposiciones en una. Un pintor histórico como Antón González se merece todo.

En numerosas ocasiones se enfatiza, con toda razón, sobre la relevancia del grupo Pórtico, abril de 1947, y del posterior grupo Zaragoza, junio de 1963, sin duda por sus vínculos con la pintura abstracta. En diversas ocasiones, sin embargo, hemos enfatizado sobre la trascendencia de que en Zaragoza, como singular anomalía dada la época, emergieran seis pintores abstractos entre finales de 1947 y 1949, es decir, Santiago Lagunas, Fermín Aguayo, Eloy Laguardia (los tres del grupo Pórtico), Antón González, Juan José Vera y José Orús. Por entonces, salvo Santiago Lagunas, jóvenes pintores. Diversos historiadores y críticos de arte enfatizan, indicábamos, sobre la relevancia del grupo Pórtico y el muy posterior grupo Zaragoza, que la tuvieron, sin apercibirse que la trascendencia vive en dicha singular anomalía, con seis pintores embarcados en su particular y personal aventura plástica.

En dicha aventura pictórica entra de lleno Antón González, con el tiempo Hanton, que entre finales de 1947 y 1948, con 18 o 19 años, comienza su intachable recorrido abstracto. Estamos, por cierto, ante un muy joven pintor figurativo, basta ver el autorretrato, de 1947, que figura en el catálogo de la exposición, para transformarse en un sólido y convencido pintor abstracto, que se apoya en los espléndidos dibujos abstractos geométricos, entre 1949 y 1958, con una impresionante rigurosidad formal al servicio de la expresión pura y el movimiento constante sobre fondos casi monocromos. Ni digamos los primeros cuadros, tan tajantes, duros y ricos en materia, que evolucionan hacia un énfasis geométrico cada vez más suelto, como si al pintor le sobraran formas, para retomar un movimiento afín a aquellos dibujos mediante estrechas bandas. Y salta la sorpresa. Vuelve a la obra figurativa, al principio con dosis abstractas en los fondos, para embarcarse en cuadros con figuras desnudas corriendo o inmóviles, cuyos fondos evolucionan hacia abstracciones mediante énfasis geométrico en su última fase, como si fusionara la época abstracta geométrica con la figura. Figuras desde toda soledad y drama, como si vivieran angustiadas ante insalvables destinos impredecibles. En algún momento será oportuno medir, con mucha exactitud y delicadeza, la evidente influencia en sus cuadros de situaciones muy dramáticas en la vida del pintor.

Artista, en definitiva, rotundo, con dosis de rabia y cierta angustia que aflora cual liberación personal, a la búsqueda de una inviable tranquilidad escapándose de su interior vía sentimiento hacia cualquier pincel repleto de pasta. Se comentaba, para concluir, sobre la carga teórica de Antón González. Basta leer la espléndida entrevista de Juan Domínguez al pintor, Heraldo de Aragón, 19 de septiembre de 2010.

Museo Ibercaja-Camón Aznar

Número 12

Septiembre 2010
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 30/9/10
Fecha de aceptación: 30/9/10
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