Genji Monogatari. 54 capítulos ilustrados por Ebina Masao

En ocasiones no es necesario trasladarse a las grandes urbes para disfrutar de una buena exposición. Ejemplo de ello es la muestra “Genji”, presente en la Sala Francisco de Goya de la sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de la ciudad de Barbastro. En este espacio se exponen cincuenta y cuatro grabados ukiyo-e inspirados en la temática del Genji Monogatari, una de las grandes obras literarias japonesas del periodo Heian (794 a 1185). Esta pieza fue realizada por una figura nipona destacada del siglo XI, la poeta, escritora y cortesana de alto nivel Murasaki Shikibu (978-1014 o 1025). En dicha novela, se narraba la vida del hijo del emperador japonés, el príncipe Genji, pudiéndose ver en su argumento los entresijos y desventuras que presentaba la corte nipona durante ese periodo histórico.

En Barbastro, se puede ver una serie de estampas xilográficas japonesas que recogen los cincuenta y cuatro capítulos en los que estaba dividida la obra literaria original. Estas composiciones pictóricas fueron elaboras por el artista nipón Ebina Masao (1913-1980) y publicadas en la editorial Yamada Shoin en 1953, cuando cierto sector de la sociedad del País del Sol Naciente se interesó por el pasado histórico y las raíces de la nación, mirando con nostalgia y contemplación a las obras y estilos puramente representativos del pueblo japonés.

La muestra se encuentra únicamente en un espacio separado por una serie de muros en los que se exponen colgados cada uno de los grabados. Además, estas piezas van acompañadas de su correspondiente cartela, detallándose en ellas el título del pasaje del Genji al que se alude, completándose así con una explicación del momento representado. No obstante, también hay que destacar un pequeño detalle incorporado en estas últimas. Para el visitante más observador no pasará desapercibido un extraño símbolo dispuesto en cada una de las descripciones, el cual hace alusión al código pictórico empleado y creado en exclusiva para referirse a un determinado pasaje del Genji. Dando con ello a la muestra una puntilla de erudición.

Como complemento a todas las obras se expone el estuche original en el que se vendía la serie completa, unas cuantas planchas de madera necesarias para la elaboración de las piezas y diversos utensilios que ayudan a comprender con mayor exactitud la realización del objeto artístico. La técnica empleada en los objetos de la exposición se denomina mokuhanga, y hace referencia al proceso llevado a cabo en la elaboración del grabado en madera.

En ocasiones puede parecer que este tipo de exposiciones no tiene gran impacto, pero estamos equivocados al aceptar esta premisa. Dicha muestra también cuenta con un pequeño vinilo explicativo que introduce al visitante, dándole unas breves nociones del Genji Monogatari y lo que va a poder apreciar a continuación. Pero eso no es todo, en la UNED han tenido el acierto de publicar un pequeño catálogo en el que se hace una mejor introducción al tema, recogiéndose y explicándose cada una de las obras expuestas en la sala. Todo ello con una presentación, maquetación y edición que nada tiene que envidiar a los grandes museos y centros expositivos situados en las capitales de nuestro país.

Asimismo, esta exposición se complementó a la perfección con una conferencia impartida por el doctor y especialista en arte japonés David Almazán Tomás el día 14 de diciembre que versaba en profundidad sobre lo aquí expuesto. Coincidiendo todo ello también con un ciclo de actividades realizadas por el Museo Diocesano de Barbastro titulado “Oriente infinito”, las cuales tienen como finalidad publicitar la reciente restauración de dos paneles de laca chinos del siglo XIX que estaban presentes en los fondos del mismo.

Para finalizar, animamos a que los lectores de estas palabras os animéis a visitar Barbastro, ya que durante todo el mes de enero lo asiático va a estar muy presente en la esfera cultural. Consolidándose esta localidad como un lugar más en el que poder disfrutar de lo exótico.