Desde el origen del mundo, el hombre, siempre se ha interesando por todo lo extraño, enigmático. Goya decía a través de los grabados Los Caprichos “La fantasía, abandonada de la razón produce monstruos, y unida con ella es la madre de las artes”. Entre esas fantasías, el hombre tuvo que darse así mismo explicación a muchas de las cosas que le surgían a su alrededor, el origen del mundo, la existencia de él mismo, la naturaleza y las fuerzas que la componen. Así surgió la mitología, en Cretas, hacia el 3000 a.C. Los cretenses pensaban que en todos los elementos de la naturaleza habitaban espíritus, y que algunos objetos poseían cualidades mágicas. La artista zaragozana Gema Rupérez, expone estos días en el 4º espacio de la Diputación Provincial de Zaragoza, una visión moderna del mito de Apolo y Dafne. La fábula recuerda que Dafne, nombre que en griego significa laurel, era una ninfa hija del dios-río Peneo que transcurre por la región de Tesalia. El dios Apolo amaba a Dafne con una gran pasión pero la ninfa no le correspondía y le esquivaba. En una ocasión Apolo perseguía a Dafne y ésta huía hacia las montañas para evitarlo. Cuando el dios estaba a punto de alcanzarla, la joven dirigió una plegaria a su padre o bien a Zeus, suplicándole que la metamorfoseara para poder escapar al asedio del dios. Su petición fue escuchada y concedida, y al momento la joven comenzó a transformarse en un laurel. De sus pies iban saliendo raíces y sus extremidades se convertían en frondosas ramas del árbol que desde ese momento fue el consagrado al dios Apolo y pasó a representarlo. Se nota que la artista se siente segura en un espacio tan complicado y reducido como es el 4º espacio. La muestra se divide en dos partes bien diferenciadas. Por un lado las pinturas y dibujos en técnica mixta, agrupados en tres series, “Los escondites de Dafne”, “Los encuentros de Apolo” y “El exilio de Dafne”, obras, donde la artista ha mostrado temas como la persecución, el rechazo, la metamorfosis de estos dos personajes, de una manera latente, a través de estos cuadros, la artista nos sugiere una seducción constante en forma narrativa, las mujeres que aquí se nos representan, que son y no son Dafne a la vez, son mujeres con una gran vida interior, que por designios del destino, la vida les ha maltratado, intentando buscar una salida, un escape a su situación. La muestra se completa con cuatro grandes instalaciones: “Esperando su cuerpo”, “Amor en un solo sentido”, “Balanceo” y “El resto de los pasos”. Quizás una de las instalaciones más interesantes, sea “Esperando su cuerpo”, las sombras de los fantasmas que vigilando están la llegada de Apolo, cuya llamada desesperada de amor por Dafne, quien oculta en el interior de un tronco con mirilla, espera el momento de salir corriendo a otro escondite. Algunos metros más adelante, el visitante se topará con la instalación “Amor de un solo sentido”, que, como su propio nombre indica, la instalación está formada por un sillón en cuyo alrededor recorre velozmente un tren eléctrico en un solo sentido una y otra vez, representando la tozudez, el deseo impertérrito de Apolo hacia Dafne. El conjunto se cierra con una gran instalación titulada “El resto de los pasos”, pieza afectiva y efectiva a la vez, donde una mujer, Dafne, se metamorfosea debajo de un árbol con la naturaleza y el propio árbol.
No es necesario entender todo el conjunto para admirar la obra, la artista ha elaborado un conjunto muy trabajado, el arte es intuición e imaginación, déjenla volar.
Soy de la opinión de que las vocaciones no nacen sino que se hacen, pero a veces hay que reconocer que se producen excepciones, que existen personas que parecen ya destinadas desde la cuna a ser lo que son. El caso de Gema Rupérez (Zaragoza 1982) es uno de ellos. Sus primeras inquietudes artísticas comenzaron desde muy joven y sin acicates a su alrededor, en la Escuela de Artes y Oficios, donde se acostumbró a soñar con relatos e imágenes que dieron paso a que fuera inoculada definitivamente por el veneno del arte. Paso por Valencia, por Córdoba, por la Fundación Antonio Gala. Descubrió la fuerza y la belleza del Renacimiento en la patria chica del enigmático Rafael, Urbino. Ha sido recientemente la ganadora delXXIVGran Premio de Arte “Santa Isabel de Aragón, reina de Portugal”. Y en estos momentos se encuentra becada por la Diputación Provincial de Zaragoza en la Casa Velázquez en Madrid, donde llevará esa maleta llena de ideas y propuestas de una artista en expansión como es ella. Con todos estos más que sobrados méritos, el futuro prometedor de esta joven artista se verá crecido en muy poco tiempo. La calidad de sus obras habla por sí misma. Estaremos atentos al futuro de esta notable artista.
PARA SABER MÁS:
“Muselinas de Vapor”, de Gema Rupérez
Sala de exposiciones 4º Espacio Cultural (Pza. España, 1, bajos)
9 septiembre – 17 octubre 2010