Desde el 12 de abril al 12 de mayo se pudo visitar en la Galería Cristina Marín la exposición colectiva “12 poemas pintados”, comisariada por Manuel Pérez-Lizano. Como el título indica, la experiencia consistió en encargar a doce pintores cuadros inspirados en una docena de poemas, no necesariamente como una ilustración iconográfica, pues la mayoría de las pinturas son obras abstractas o alejadas del realismo, sino más bien como una interpretación plástica personal. El elenco de ilustres personalidades emparejadas por el comisario en esta sugestiva iniciativa no podía ser más acertado, pues se trata en todos los casos de nombres consagrados en sus respectivas disciplinas, todos ellos bien conocidos en nuestra escena literaria y artística :
Fernando Andú – Juan Carlos Callejas
Antonio Ansón – Edrix Cruzado
Brenda Ascoz – Miguel Ángel Domínguez
José Antonio Conde – José Ramón Magallón Sicilia
Ángel Guinda – Pedro J. Sanz
Luisa Miñana – Paco Simón
Ángel Petisme – Pilar Catalán
José Luis Rodríguez – Fernando Estallo
Carmen Ruiz Fleta – Jorge de los Ríos
Alfredo Saldaña – Paco Rallo
Fernando Sanmartín – Lorena Domingo
Almudena Vidorreta – Miguel Mainar
Lo bueno de estos paralelismos entre textos y cuadros es que no han quedado en una mera muestra temporal, cuidadosamente montada en la galería con cada poema presentado al lado del cuadro respectivo, sino que para su permanente recuerdo también se ha editado un hermoso libro, presentado el pasado 4 de mayo por Manuel Pérez-Lizano y la poeta Marta Domínguez Alonso en una celebración muy concurrida, que tuvo lugar en la propia sala. Merecía la pena, porque algunas de las correlaciones entre texto e imagen han resultado especialmente afortunadas. Destacar algunos casos sería un desaire hacia los demás, así que no voy a comentar ejemplos concretos; cada visitante de la exposición y/o lector del libro podrá tener determinadas preferencias en función de su criterio y gusto personal. A veces hay en las poesías alusiones a un color o a un gesto, que han dado pie a la interpretación plástica; en otras ocasiones el tema se evoca sutilmente, y también hay casos en que uno no ve fácilmente la relación, pero en eso está el quid del reto interpretativo.
Los vínculos entre poesía y pintura son un tema recurrente, al que se suele aludir con una frase de Horacio: Ut pictura poesis. Él quería abogar por una poesía que tuviera poder evocativo en la imaginación del lector, pero a menudo se ha usado en tratados de estética para reclamar a los artistas plásticos una base narrativa o iconológica: algo que contar o evocar. No era ese el propósito en esta iniciativa, aunque de nuevo la base de partida sean los textos; quizá Manuel Pérez-Lizano ya esté pensando en una experiencia inversa: presentar textos inspirados por obras de arte. A la vista del éxito alcanzado, sería una lógica segunda parte no menos interesante.
Entre tanto, ya le ha salido un digno émulo, un experimento aún más vanguardista y sugerente: por iniciativa de Maricarmen Gascón, la viuda de Emilio Gastón, el prócer aragonés recientemente fallecido, cuya biblioteca ha puesto a disposición de cuantos artistas quisieran crear obras a partir de ellos, el día 23 de junio, ante una gran concurrencia de público en la plaza de San Felipe y en el patio del Museo Pablo Gargallo, se presentaron estas nuevas piezas artísticas creadas con libros. Miguel Ángel Arrudi, Ricardo Calero, Julia Dorado, Miguel Ángel Gil Andaluz, Fernando Lasheras, M. Carmen Gascón, Pilar Moré, Paco Rallo Lorén Ros, Alberto Salas, ,Ana María Sediles Paco Simón,… forman de la nómina de algunos de más de treinta artistas participantes en esta intervención artística colectiva, bajo el atractivo título ‘Libro Con-verso’, enmarcada en las celebraciones zaragozanas de "La Noche en Blanco" para festejar el inicio de la estación veraniega.


