En el 4º Espacio Cultural, el 11 de febrero, se inauguró la exposición Aquí, bajo el comisariado del crítico de arte Pedro Pablo Azpeitia, que ha realizado una depurada selección de obras con el mismo espíritu temático, en el sentido de muy específicos paisajes de nuestro entorno más o menos cercano. El resultado de las fotografías es fascinante, pues resulta que todos los paisajes nos son conocidos, pero a través de la cámara, del territorio seleccionado, hay algo que cambia, que adquiere máxima intensidad, como si hubiera una alteración inexistente pero sentida desde otro paisaje siempre muy familiar, íntimo. Todo con insultante hermosura, medio petrificada entre luz, vida pujante, color y frío. El fotógrafo acota espacios muy concretos que parecen evocar la infinita soledad humana, basta ver Campos de cultivo en Fuendetodos, la incertidumbre de lo inquietante, como en Campos cerealistas en Perdiguera, y el vacío del invierno en Chopos cercanos al puente de Clavería. La limpieza de los espacios infinitos montañosos se altera entre nieblas y nubes bajas atrapadas por la tierra, mientras que el agua serpentea entre lagunas y pantanos secos o repletos. La máxima intensidad, incluso seductora belleza, se ofrece en el paisaje casi desértico, tan borracho de rojizos, humildes matas, grisáceos y énfasis de luces y sombras potenciadas por la luz solar y el propio paisaje.
Exposición que registra cambiantes pasillos de tantos paisajes, en una especie de llamada para mostrar la infinita riqueza de nuestro entorno.


