Fotografías de Alejandro Cortés

En la Sala CAI Barbasán, el 11 de febrero, se expusieron fotografías digitales de Alejandro Cortés, que nacido en Zaragoza, el año 1983, reside en Buenos Aires desde hace varios años. El título de la exposición, Creo recordar, orienta el aroma general de las obras, en el sentido de que estamos ante una idea casi como si hubiera nacido del pasado real o de un sueño empapado de imaginación. Fotografías apaisadas que son paisajes inventados mediante dos planos, en general irregulares, que trazan atmósferas intrigantes, ambiguas, mediante el predominio de los tonos oscuros, con lo cual se contribuye a crear el adecuado espacio. La luz es primordial en cada fotografía, que con uno o más focos dominantes se desparrama hacia su entorno para provocar un cambiante panorama de luces y sombras según la correspondiente intensidad. Será en dicho entorno donde ubica el tema primordial, que basado en raíces emergiendo de la tierra parecen fogonazos de vida retorciéndose en dispares direcciones como si fueran formas irreales. Vida y, quizá, muerte, pero siempre con envolvedor aliento etéreo, como si una suerte de poéticos fantasmas se expandieran sin final. Antón Castro, en su bello prólogo, ya sugiere: La propuesta tiene una atmósfera de cuento de hadas y a la vez de naturaleza pintada o de paisaje esculpido con el soplo de un dios oculto.